Apenas dos días después de su inauguración, el nuevo Parque Recreativo Canino Tres Poniente de Maipú quedó en el centro de la controversia. El 26 de octubre, Selena, una yorkshire terrier de 2,6 kilos, fue atacada brutalmente por una perra «tipo bull» de entre 25 y 30 kilos mientras paseaba junto a su tutora, Javiera Torres, en el recinto recién estrenado.
«Por el costado izquierdo llegó por sorpresa una perrita negra. Yo levanté a la mía porque chilló. El dueño me dice que su perrita estaba jugando suelta con los demás perros y que no hace nada. Al cabo de 5 minutos se vuelve a acercar, pasaron 2, 3 segundos y agarró a Selena», parte el relato.
El ataque habría ocurrido sin provocación previa, según la dueña. A pesar de que Javiera contaba con todos los implementos de seguridad para su mascota, la otra perra no tenía arnés ni bozal, por lo que el ataque contra Selena fue muy violento.
«El ataque ocurrió sin provocación previa por parte de mi perrita, lo que hace el hecho aún más violento e injustificado. Selena no reaccionó ni mostró agresividad, simplemente fue atacada sin motivo alguno», contó la tutora.

Selena estuvo hospitalizada casi dos semanas en la clínica PuppyVets, pero falleció el 5 de noviembre debido a la gravedad de sus lesiones. Javiera asegura que el dueño del animal que atacó a Selena solo cubrió parte de los primeros días de tratamiento y luego se desentendió, obligándola a realizar rifas para costear los procedimientos médicos y post mortem.
«Argumentó que la falta de recuperación de Selena se debía a una supuesta “hernia umbilical” previa, algo que fue descartado por cinco médicos veterinarios distintos, quienes confirmaron que esa condición pudo haberse corregido fácilmente durante una esterilización y no tenía relación con lo ocurrido», explicó Javiera.

Tras la tragedia, la tutora cuestionó duramente la infraestructura y administración del nuevo parque canino. Denuncia que el lugar no cuenta con señaléticas de normas de ingreso, separación por tamaño, fiscalización, cámaras ni protocolos de emergencia.
«Faltan señaléticas, falta recordar las leyes a las personas que las violan. Falta fiscalización, respeto. No hay ningún funcionario público, ninguna señalética, nada. Sólo hay carteles de cómo utilizar los juegos. Con Selena sentimos un desamparo absoluto. Esto demuestra que el parque no tiene ningún protocolo de respuesta frente a emergencias», señala.
La fundación Mascotalerta, que apoyó la denuncia, coincidió en las falencias: falta de señalética preventiva, ausencia de zonas diferenciadas por tamaño y un diseño que no considera estándares mínimos recomendados por Subdere. Incluso sugirieron cerrar temporalmente el parque hasta corregir su implementación.

Si bien existe una iniciativa titulada «Implementación de espacios recreativos de caninos en parques y plazas», publicada por la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), esta se limita a la recomendación, sugieriendo que los parques deben incluir «señaléticas para “concientizar” a los dueños de una adecuada educación y manejo del perro en lugares públicos».
Este documento especifica que el canil debe incluir un cartel informativo que diga: «Perros deben ingresar con arnés o collar en caso de tener que colocar una
correa para su rápido control de sujeción», «Evitar las peleas con otros perros», «Se debe llegar y dejar el parque con perros con correa» o «Los perros de razas potencialmente peligrosas (PPP) deben utilizar siempre el bozal. Estas razas son: Rottweiler, Doberman, Pitbull, Dogo Argentino, Bullmastiff, Fila Brasilero, Presa Canario, Presa Mallorquín y Tosa Inu», entre otras. El Parque Recreativo Canino Tres Poniente Maipú efectivamente no cuenta con este tipo de señaléticas, pero no es una obligación.

La maipucina señaló que al buscar explicaciones en el municipio, no recibió respuesta:«Mandé correos y solo un concejal se interesó, Edison Aguilera. No he recibido respuesta formal ni de la administración ni del alcalde. Es doloroso ver tanta indiferencia, sobre todo considerando que el parque es de responsabilidad municipal», explicó.
«Si la municipalidad habilita un espacio sin control ni protocolos, está dejando a todos los usuarios expuestos», insistió Javiera Torres.

Consultada por el caso, la Municipalidad de Maipú lamentó lo ocurrido y recalcó que existe una ordenanza vigente sobre tenencia responsable, que obliga al uso de correa y bozal para animales potencialmente peligrosos.
«Desde hace años, nuestra Municipalidad cuenta con una Ordenanza sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Protección Animal. Este cuerpo normativo establece, entre sus disposiciones fundamentales, el deber de los propietarios o tutores de transitar en la vía pública con sus mascotas bajo sujeción mediante correa, collar y/o arnés», señalaron.
«Asimismo, nuestra Ordenanza Municipal exige el uso de bozal para transitar por vías públicas a los animales que, por sus características morfológicas o agresividad, tengan la capacidad de causar lesiones graves o mortales. Esta normativa local se elaboró antes de la promulgación de la Ley N°21.020 sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía, la cual determina la responsabilidad civil y penal de la persona tenedora de un animal por los daños que este pueda causar a terceros», agregan.
Desde el municipio afirmaron que seguirán reforzando campañas de educación, visitas inspectivas y seminarios, «con el propósito de seguir fomentando una cultura de tenencia responsable».
