En un operativo que marca un hito en la persecución del crimen organizado transnacional, las autoridades de Estados Unidos detuvieron el pasado miércoles a Rafael Enrique Gámez Salas, de 40 años.
El ciudadano venezolano, sindicado como una pieza clave de la agrupación criminal “Los Piratas”, era intensamente buscado por la justicia chilena bajo acusaciones de secuestro, extorsión y homicidio, destacando su presunta participación en el mediático asesinato del exmilitar Ronald Ojeda, cuyo cuerpo fue hallado el 1 de marzo de 2024 en una toma de Maipú, enterrado bajo cemento en una maleta dentro de una mediagua
La captura de «El Turko»
La captura se materializó en el Distrito Central de California, activándose inmediatamente después de que el gobierno norteamericano recibiera y procesara la solicitud formal de extradición presentada por Chile. Gámez Salas, quien utilizaba las identidades falsas de “Adrián Rafael Gámez Finol” y el alias de “Turko”, es señalado por el Departamento de Justicia de EE. UU. como un mando estratégico que coordinaba operaciones delictivas desde las sombras.
Las investigaciones en territorio chileno sitúan al imputado como el supervisor directo de una red que aterrorizó a la capital con una estructura jerárquica rígida. Según los informes, “El Turko” no solo ordenaba la ejecución de delitos, sino que gestionaba la logística para obtener recursos y garantizaba que las ganancias obtenidas mediante actividades ilícitas fueran enviadas al extranjero, alimentando las arcas de organizaciones mayores.
El vínculo de «El Turko» con el crimen de Ronald Ojeda
El nombre de Gámez Salas cobró especial relevancia al ser vinculado directamente con el fatídico febrero de 2024. En esa fecha, un comando armado irrumpió en el edificio donde residía el exteniente venezolano Ronald Ojeda en Santiago. Los sujetos, utilizando luces azules y vestimentas que simulaban ser de la Policía de Investigaciones (PDI), forzaron el ingreso y secuestraron a la víctima ante la mirada de sus cercanos.
Tras una semana de búsqueda incesante, el hallazgo del cuerpo de Ojeda conmocionó a la opinión pública y a la diplomacia regional. El cadáver fue encontrado enterrado a más de un metro de profundidad, oculto bajo una losa de concreto y depositado dentro de una maleta cubierta con cal en una vivienda precaria. Los detalles de la autopsia revelaron la crueldad del grupo: una muerte por asfixia por ahorcamiento precedida de brutales sesiones de tortura.

El informe forense detalló además que el cuerpo presentaba lesiones compatibles con la suspensión por extremidades superiores y signos de desmembramiento parcial realizados tras el fallecimiento. Para los investigadores, estos elementos no eran aleatorios, sino que formaban parte de un «modus operandi» diseñado para enviar un mensaje de terror, propio de las células más violentas vinculadas al Tren de Aragua.
La inteligencia policial determinó que este crimen no fue un evento aislado, sino una operación por encargo. Los líderes de la organización habrían dictado las órdenes desde fuera de las fronteras chilenas, estipulando que los pagos por el asesinato debían concretarse en cuentas extranjeras. Esta transnacionalidad del delito es lo que finalmente permitió articular la cooperación con el Departamento de Justicia estadounidense.
El prontuario de «El Turko»
El historial de Gámez Salas en Estados Unidos ya era extenso antes de esta detención. En 2023, fue deportado a Venezuela tras ingresar ilegalmente, pero regresó de forma irregular poco tiempo después. Ya en 2025, enfrentó a la justicia en Texas, donde fue condenado por tráfico de personas y por el delito federal de reingreso ilegal al territorio norteamericano.
Fue precisamente mientras cumplía dicha condena en una prisión federal de California que se ejecutó la nueva orden de detención con fines de extradición. Desde la Fiscalía de Chile, específicamente la unidad ECOH (Equipos de Crimen Organizado y Homicidios), confirmaron que este paso administrativo es el resultado de un largo proceso de gestión judicial para traer al imputado de regreso a Santiago.
«La detención se materializó una vez que el imputado cumplió su condena por delitos migratorios. Ahora queda a disposición de la justicia criminal de ese país a la espera de los plazos legales para su traslado», explicaron desde el Ministerio Público chileno. La Fiscalía confía en que su presencia en el país permitirá cerrar capítulos clave de la investigación sobre la asociación criminal “Piratas de Aragua”.
Para Washington, este arresto simboliza la solidez de la alianza con sus socios extranjeros frente a las mafias que operan en todo el continente. El Departamento de Justicia subrayó que combatir el crimen transnacional es una prioridad, especialmente tras la designación del Tren de Aragua como organización terrorista hace un año, lo que otorga mayores facultades de persecución.
El perfil de “El Turko” lo sitúa como la mano derecha de Carlos Gómez Moreno, alias “Carlos Bobby”, máximo jefe de operaciones del Tren de Aragua en América Latina. Esta cercanía jerárquica explica la capacidad operativa de la célula que dirigía en Chile y su involucramiento en otros hechos de sangre, como un tiroteo contra un agente policial ocurrido en abril de 2024.
Con Gámez Salas bajo custodia, la justicia chilena se prepara para el proceso de extradición.









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