Emprendedora maipucina habla fuerte y claro: este movimiento nos representa a todos

Es cierto que las acciones desmedidas de manifestación las rechazo categóricamente, pero me hace mucho sentido el despertar de una ciudadanía que ha tenido que aguantar no sólo el alza de los 30 pesos, sino que una serie de abusos y vulneraciones que ponen a la clase media, sobretodo, en un escenario siempre complejo.
.
Yo trabajo desde los 13 años, porque no nací en cuna de oro. Y desde niña vi el trabajo de mis papás para darnos siempre lo mejor y lo que estuviera a su alcance. Estudié y me convertí en profesional cuando aún amamantaba. Me endeudé porque era la única opción para tener la casa propia. Trabajé para grandes empresas y bancos reconocidos, pero también tuve el privilegio de acompañar a grupos vulnerables en obtener una certificación que les permitiera sacar adelante a sus familias.

De eso hay mucho en nuestro país, porque aunque se hable de acceso a la educación, todavía es un sueño para muchos.

Educarse en Chile es caro y es un privilegio de pocos. Es cierto que hoy en día existen créditos, pero lamentablemente la deuda que adquieren las familias no siempre se premia con acceso a puestos de trabajo que premien el esfuerzo o la capacidad de ese joven, porque todavía parece que ese lugar está reservado a hijos de familias que nos llevan la delantera.
.
Por eso hoy día volvemos a tocar la cacerola, como antaño lo hicieron nuestros padres; porque la rabia, la desazón, la angustia y la perplejidad de esta «clase media» que ve frente a sus ojos cómo la bonanza económica (de la que tanto nos hablan) sólo beneficia a una parte de los chilenos, hace que se desborde la paciencia y tengamos que salir a las calles a pararnos en las esquinas a gritar los anhelos por tanto tiempo silenciados.
.
Es tiempo de cambiar la política., y que los políticos cambien, sobretodo ahora que despertamos y que las demandas son concretas.
.
Yo quise ser emprendedora y me ha tocado vivir la «noche oscura», porque aunque se promuevan las PYMES y el emprendimiento en nuestro país, los cortapisa son el pan nuestro de cada día.

A pesar de ello he seguido adelante porque no me rindo a la primera, ni a la segunda. Soy porfiada por naturaleza y eso me ha abierto muchas puertas. Es por eso, principalmente, que me siento representada por este movimiento: porque en mi país cabemos todos. Los chicos y los grandes, los viejos y los jóvenes… Las empresas y los que queremos emprender. Pero si yo pago mis impuestos es justo que el Estado me dé las facilidades para crecer y expandirme.
.
Hace más de un año que he solicitado férreamente una patente de alcohol para mi emprendimiento, la Caferería del Ángel. Pero las trabas de un sistema que te manipula y te somete a «pagar la coima» lo convierten en un camino largo y agotador. Yo no soy de pagar la coima, porque considero que así no se hacen las cosas. El sistema público no se puede corromper ni debilitarse más de lo que ya está.
.
Soy Maipucina y creo en la gente y por eso siento que los excesos que hemos visto estos días en Maipú van más allá de una demanda país. También tienen que ver con una sensación abrumadora de los vecinos que no se sienten escuchados; pueden sentirse «leídos» pero nunca atendidos como usuarios de un sistema que se debe a ellos.
.
Creo que a nuestras autoridades les falta calle, y cuando digo eso me refiero a escucharlos de verdad. Basta hacer un pequeño recorrido por nuestro querido Maipú y ver cómo se pierde el agua; cómo la gente se siente vulnerable frente a la delincuencia. O simplemente qué pasa en los Consultorios, en las salas de espera. ¿Alguna vez se habrá sentado la autoridad a conversar con los trabajadores de la salud?
.
Por todo esto, me hace sentido este movimiento. Tal como te lo hace a ti, a mis hijos, a mi vecino, a muchos de los chilenos que confiamos en que la clase política dé el ancho y que esté a la altura de estos nuevos años… porque Sí señores, ya despertamos!!!!

Carolina Baeza Lara, Emprendedora y vecina de Maipú