Tu Barrio también es noticia
EntrevistasHistoria de vida

Lautaro Llancaqueo, el músico maipucino que lleva la cueca a la rueda, a la calle y a la micro: «En Chile siempre hay cueca en todos lados, lo que pasa es que no se ve»

Lautaro Llancaqueo (31) es músico popular maipucino: toca cueca, chamamé y corrido desde niño, fundó el grupo Los Chercanes junto a Héctor Jara y grabó su primer disco, "La Cueca Libertaria". En esta conversación repasa sus raíces familiares, la tradición de las "cuecas a la rueda" en Maipú y su lucha por hacerse un espacio como artista en su propia comuna.

Sigue a La Voz de Maipú en GoogleAñádenos como fuente preferida y no te pierdas nuestras noticiasAñádenos
Lautaro Llancaqueo, el músico maipucino que lleva la cueca a la rueda, a la calle y a la micro: «En Chile siempre hay cueca en todos lados, lo que pasa es que no se ve»

Lautaro Iván Llancaqueo tiene 31 años, vive en la Villa Arturo Prat, en Maipú, y se define ante todo como músico de oficio: «Soy músico de oficio más que de profesión, aunque tengo estudios en pedagogía, pero no lo terminé». En el ambiente cuequero se le conoce como Lautaro Llancaqueo, apellido paterno que heredó de su historia familiar mapuche. Toca y compone cueca, chamamé y corrido —este último, dice, «todo lo que viene como de la parte del campo»— y es fundador de Los Chercanes, agrupación con la que grabó su primer disco.

Lautaro asegura que su vocación nació con él: de niño le sacaba las ollas a su abuela para tocarlas como batería, y a los 6 o 7 años sus padres le regalaron una flauta y luego una guitarra chica.

En esta entrevista, el maipucino cuenta sobre sus inicios, su visión sobre la cultura y la cueca en Maipú y su carrera ligada al mundo artístico.

De las ollas de la abuela a la cueca urbana

En su casa siempre sonó la Nueva Canción Chilena: Violeta Parra, Víctor Jara o Patricio Manns y, por el lado materno, una tradición de canto. ¿Hubo alguien en particular que formara en ti esa visión más ligada a la cueca?

“La abuela con la que me crié, su papá era cantor a lo divino, ellos eran de allá de Pupulla. De alguna u otra forma fui llenando ese eslabón que se había perdido entre dos generaciones. Tenía esa doble raíz: el chamamé argentino heredado de la rama materna, radicada en Mendoza tras el golpe de Estado, y la ascendencia mapuche por el lado de mi papá”.

Su formación formal llegó en octavo básico, cuando ingresó al Liceo Experimental Artístico —ubicado en Mapocho con Lo Ovalle, en Santiago Centro— a estudiar folclore y música. Ahí tomó su primer ramo de acordeón con el profesor Marcelo Messina.

«Me acuerdo que aprendí la postura del acordeón y cómo se ponían los dedos en los bajos», recuerda sobre esas primeras clases.

Su primer escenario llegó antes, en sexto básico, cantando canciones de Violeta Parra y Víctor Jara. Fue un amigo de sus padres quien sugirió que lo llevaran al Liceo Experimental Artístico: «Le dicen: ¿por qué no lo meten al experimental artístico? Este cabro va a ser músico».

Los Chercanes y «La Cueca Libertaria»

De adolescente, Lautaro era «muy guitarrero»: componía canciones con contenido político y tocaba en actividades solidarias, actos políticos y bingos vecinales para juntar dinero para medicamentos. En una rueda de cuequeros conoció a Héctor Jara, su compañero de canto, y juntos fundaron el proyecto Los Chercanes.

“Cuando empezamos no tocábamos tanto, ahora es como que nos miramos y decimos: bueno. Siempre hay un estudio personal; uno va aprendiendo cosas y las va metiendo en lo que está tocando”.

Entre 2023 y 2024, la banda viajó a grabar su primer disco a Puerto Montt: “La Cueca Libertaria”. El nombre no fue casual: según cuenta, buscaron reivindicar un concepto que sentían en riesgo de ser apropiado políticamente, en referencia a los antiguos trabajadores de la «salitrera» que peleaban porque no les pagaran con fichas. El álbum mezcla cuecas nacidas durante el estallido social con otras heredadas por tradición familiar, y aborda temas como el origen de la cueca y «los hermanos de la cueca», además de canciones de amor con un sello propio.

“Nosotros aportamos a lo que es la nueva canción chilena, siempre citando a nuestros compositores, y también con una identidad profundamente latinoamericana —explica. Una de sus canciones, Que Viva la Independencia de América Latina, mezcla ritmos de morenada y takirari bolivianos con milonga, integrados dentro de la estructura de una cueca”.

Ese sello no siempre ha sido bien recibido. Este 17 de septiembre, Los Chercanes tocarán en una fonda del Parque O’Higgins, algo que Lautaro valora especialmente porque, según cuenta, en el pasado les han sugerido moderar el contenido de sus canciones para tocar en ciertos espacios.

«Nosotros vamos a ir a mostrar nuestra música como nosotros la sentimos y como la hacemos también», sostiene.

La rueda de cuequeros y el legado de La Pluma

Lautaro es parte de una tradición específica dentro del mundo de la cueca: la «rueda de cuequeros», que se remonta en Maipú al Centro Cultural La Pluma, creado hacia 2011 o 2012 —donde antes funcionaba La Inacate, cerca de calle Carmen y el Templo—. De esa rueda, dice, «salimos muchos cantores y cantoras».

La dinámica consiste en formar un círculo de cantores donde uno «saca» una cueca y quien está a su izquierda lo «segundea», sin que nadie más adelante pase por sobre el primer cantor. La estructura poética de la cueca —copla, seguidilla, seguidilla enganchada y remate— se refleja también en el baile: la vuelta redonda, la media luna, el escobillado, el zapateo y el remate final.

“En La Pluma se vivió y se floreció la cueca de corte chilenero: una forma de cantar muy aguda, porque es una cueca sin micrófono. El último bailarín que está más allá tiene que escuchar para poder bailar”.

Ser músico maipucino

Pese a haber recorrido «todo Maipú tocando en las calles» junto a otros músicos de la comuna, como el cantautor Jaime Barreto, Lautaro asegura que nunca ha tenido un espacio para tocar en la Municipalidad de Maipú.

“A lo mejor soy invisible, a lo mejor nadie es profeta en su tierra. Pero aquí, en esta casa, han parido todas estas canciones que hago, con mucho amor y respeto”.

Buena parte de su formación se la atribuye a un mentor: Juan Gallardo, profesor oriundo de Cerrillos que lleva más de 20 años haciendo clases en el Colegio Los Alerces. Según Lautaro, el profesor «le cambió la vida a muchos cabros que fácilmente pudieran haber sido delincuentes» y hoy son militares, psicólogos o universitarios. Ahí aprendió a bailar cueca guasa, antes de acercarse a la cueca brava o urbana al descubrir a Los Chileneros, agrupación histórica ligada a Estación Central, comuna donde también tiene raíces.

Sobre el estado de la escena musical local, Lautaro coincide con el diagnóstico que ha planteado la Agrupación de Músicos de Maipú, que este mes propuso reconocer la música como patrimonio comunal: a su juicio, en Maipú sobra talento, pero falta visibilidad.

«Tú levantas una piedra y sale una banda de acá en Maipú, y bandas muy buenas, de todos los estilos», afirma.

Consultado sobre si la cueca debería tener espacio más allá de las Fiestas Patrias, Lautaro es categórico: para él, ya lo tiene, aunque nadie lo note.

“En Chile, todo el año hay un cuecazo todos los fines de semana. Yo toco toda la semana, hay talleres de baile donde la gente aprende y después llevan músicos en vivo. Yo creo que es más un problema de difusión comunicacional; los medios no lo ven, estamos invisibilizados. La cueca guasa tiene incluso su propio gran festival cada abril en San Bernardo, «Cuecas Mil», que se llena cada año”.

«Toda la cueca es cueca. Si tiene la estructura de una copla, una seguidilla, seguidilla, remate, es una cueca. Siempre hay cueca en todos lados, lo que pasa es que no se ve. Está en nuestra clase popular», cierra.

Quienes quieran seguir el trabajo de Lautaro pueden buscarlo en Instagram como @BagualAcordeonero, o a su banda como @Los_Chercanes.