Paloma Natsh, la voz maipucina que transmutó el dolor en arte: «La música literalmente me ha salvado la vida»
De cantar en las micros para costear sus estudios a brillar como semifinalista en estelares de televisión. La artista local, conocida en redes y escenarios como Paloma Natsh, repasa su historia de resiliencia, el tributo que la llevó a conocer a Isabel Pantoja y su presente buscando un sello propio entre la ranchera y el desamor.

La entrevista se concretó en la Plaza Rapa Nui. La jornada avanzaba bajo un clima particular: las nubes se escondían por momentos, pero el sol y el calor se hacían sentir sobre el pavimento maipucino. Paloma Beltrán llegó con sus lentes de sol y una energía tranquila, dispuesta a abrir el baúl de los recuerdos y repasar en profundidad su trayectoria artística y humana.
En redes sociales y en el circuito musical es conocida como Paloma Natsh. Su historia con Maipú está arraigada a su identidad: vivió en Lumen cuando tenía alrededor de ocho años, paso por Los Héroes y actualmente reside en el sector de La Farfana. “He vivido casi toda mi vida aquí en Maipú”, comenta al comenzar la conversación.
Detrás de su potente despliegue vocal hay un camino forjado a pulso, marcado por una infancia vulnerable en la que, como la mayor de cuatro hermanos, debió asumir tempranas responsabilidades. Durante años, el canto era un canal difícil de dominar.
“Esto comenzó a través de muchas inseguridades (…) Cuando era chica la pasé muy mal (…) me tuve que hacer cargo de mis tres hermanos más chicos (…) Cantar antes era un tema para mí, porque cada vez que cantaba lloraba, sufría, no podía transmutar eso ni transmitirlo”, confiesa.
El primer escenario: la micro y el anhelo de estudiar
A los 18 años, el deseo de salir adelante la llevó a matricularse en Educación Diferencial. Ante la imposibilidad económica de su familia para costear las mensualidades, Paloma tomó una decisión determinante: subir a cantar a la locomoción colectiva.
“Me subí a la micro por necesidad. No tenía parlante ni micrófono. Me acuerdo que me demoré desde el 14 de Pajaritos hasta Metro Santa Lucía en poder cantar, porque me daba tanta vergüenza el qué dirán. Pero canté a capela una canción que me ha identificado toda la vida: Así fue. Un caballero me dio dos mil pesos y eso me motivó a seguir. Ese mismo día canté hasta las 11 de la noche, junté 70 lucas y al día siguiente me compré mi primer parlante en Tricot”.
Durante cuatro años financió su carrera académica con las monedas que recolectaba sobre las micros, realizando su práctica profesional en un colegio en La Pintana. No obstante, una afección a la garganta le impidió cantar y generar ingresos en el tramo de cierre, cerrándosele las puertas en la Universidad Santo Tomás para titularse. “Por algo pasan las cosas”, asume sin rencores, manteniendo el canto como su sustento cotidiano.
Posteriormente ingresó a clases de formación técnica, descubriendo una lección vital:
“Las micros me enseñaron primeramente a sacar la personalidad, a pararme y cantar donde sea con lo que tenga. Y la academia me enseñó a interpretar. La profe me decía: ‘Si sientes tanto dolor al cantar, sácalo a través de la voz, saca tu sufrimiento a través de la voz’. Fui como una alquimista y transmuté mi dolor; la música me sanó mucho y literalmente me ha salvado la vida”.

Primer disco cover de Paloma. Lo vendía a mil pesos en las micros
Pantalla chica, tributo y el encuentro con Isabel Pantoja
Mientras trabajaba en una bodega de calzados Bata, una amiga la postuló al programa de televisión El Retador. En el casting le consultaron si cantaría temas propios o realizaría una imitación. Allí conectó con los recuerdos familiares y las melodías que la acompañaban desde pequeña.
Optó por interpretar a Isabel Pantoja, alcanzando la instancia de semifinales. Su paso por la pantalla se extendió luego a espacios como Mi Nombre Es y más tarde a Yo Soy, donde fue convocada directamente como rostro nuevo, llegando nuevamente a instancias decisivas. “La televisión me ha ayudado mucho en lo que es la puesta en escena”, recuerda.
El impacto de su caracterización tuvo un hito imborrable cuando conoció en persona a la propia estrella hispana, gracias a las gestiones de un amigo:
“Tuve el agrado y la bendición de conocer a Isabel Pantoja. Pude abrazarla, olerla, cantarle y verla emocionarse con mi voz. Ella me dijo que yo era digna de tributarle. Con eso, el tributo ahí quedo”.
Esa misma intensidad interpretativa la llevó a un servicio particular: ofrecer serenatas en velorios y funerales, acompañando el duelo ajeno tras haber experimentado la pérdida de su madre hace seis años. “Ahí trato de acompañar a la gente en ese dolor que yo también viví sola con mi hijo recién nacido”, relata. Para cumplir con sus compromisos artísticos fuera de Santiago —como una presentación agendada en Chiloé para este 9 de octubre—, cuenta con un soporte clave: “Gracias a Dios cuento con el apoyo de la abuela de mi hijo y de mi papá; con ellos lo puedo compatibilizar”.

Paloma Natsh: Explorando la ranchera, el despecho y la cumbia
Aunque el tributo le abrió puertas, Paloma concentra hoy sus esfuerzos en consolidar su identidad musical bajo el nombre de Paloma Natsh. Tras haber incursionado en la guaracha electrónica con una decena de lanzamientos y colaboraciones con DJs, decidió alejarse de ese entorno debido a procesos personales pasados vinculados a adicciones en su juventud:
“Fue una lucha constante salir de los vicios cuando era menor, porque el brillo no lograba quedarse en mí consumiendo. La guaracha llegaba a un público que no me identificaba, y la gente siempre me decía: ‘Canta ranchera, sácale provecho a tu voz’. Hoy estoy experimentando con la ranchera, estoy encontrándome”.
Su último sencillo, Por alguien como tú, refleja ese tránsito temático volcado al sentimiento. “Hasta el momento he cantado puro despecho, pero es que tienen que entenderme”, bromea entre risas.
Al reflexionar sobre referentes, no titubea en descartar a una vecina ilustre de la comuna: María José Quintanilla. “Soy fan de ella. Me gusta su pachorra; a pesar de que le cerraron miles de puertas (…) Es una tremenda mujer (…) y me encantaría colaborar algún día con ella o con Alanys Lagos”.
Respecto a las complejidades del medio, Paloma asegura que la lejanía geográfica de la comuna no es un impedimento: “Para nada, querer es poder”. Su mayor desafío, asegura, ha sido aprender a valorarse:
“Lo más difícil fue confiar en mí, amarme y poner adelante los deseos de mi corazón (…) Cuando ganas seguridad en ti, lo proyectas en los demás”.
Con la mirada puesta en armar una banda para realizar presentaciones con instrumentación en vivo, concluye con un mensaje para quienes buscan abrirse paso en el arte: “Si tienen algún sueño, nada es fácil en esta vida, pero tienen que seguir, seguir y seguir”.




