Durante la sesión ordinaria del Concejo Municipal de Maipú realizada hoy, 11 de septiembre de 2025, tres concejales presentaron alocuciones que reflejaron las persistentes divisiones sobre cómo conmemorar el golpe de Estado de 1973, a exactos 52 años de ocurrido.
Llamados a la memoria y advertencias sobre el negacionismo
La concejala Ka Quiroz (Frente Amplio) abrió las intervenciones en el puntos varios de la sesión y con un tono solemne, enfatizó el «deber de mantener viva la memoria» y expresó preocupación por «voces que relativizan o reniegan lo que ocurrió en Chile». Quiroz advirtió que «minimizar la dictadura, invisibilizar a las víctimas o justificar la violencia de Estado es un riesgo que no nos podemos permitir», y destacó que la memoria «es también una responsabilidad política y democrática frente a las nuevas generaciones».
Por su parte, el concejal Ariel Ramos (Partido Comunista) adoptó un tono más confrontacional, denunciando que hace 52 años «la codicia y la injerencia extranjera pusieron fin, de la manera más cruel, al sueño popular encabezado por Salvador Allende». Ramos enumeró casos específicos de violaciones a los derechos humanos, mencionando a Marta Ugarte, los campesinos de Lonquén, los profesores degollados y los más de mil detenidos desaparecidos. «Hoy los responsables y sus cómplices civiles nos piden olvidar», afirmó, rechazando cualquier llamado al olvido.
Polémica intervención del concejal UDI en concejo municipal de Maipú
La alocución más controversial vino del concejal Juan Carlos Prado (UDI), quien criticó el uso del espacio del Concejo «con fines políticos que solo acentúan la polarización». Prado dedicó gran parte de su intervención a cuestionar la legitimidad del gobierno de Salvador Allende, argumentando que «nunca fue electo directamente por el pueblo» y citando las acusaciones constitucionales de 1973 que declararon «inconstitucional» al gobierno de la Unidad Popular.
El concejal UDI afirmó que «hubo sufrimiento en ambos lados» y llamó a «dejar atrás la división» y «mirar juntos hacia adelante», generando malestar entre sus pares de oposición por lo que algunos interpretaron como una relativización del golpe de Estado.









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