Villa Cuatro Álamos: El corazón de la vivienda social y la memoria urbana en Maipú

La Villa Cuatro Álamos, en Maipú, es un emblemático ejemplo de vivienda social pública que refleja las profundas transformaciones urbanas de Santiago en los años 60 y 70. Este proyecto de densificación en altura, impulsado por la Corporación de Mejoramiento Urbano, enfrentó resistencia inicial de los pobladores acostumbrados a casas con patio, pero finalmente se erigió como un modelo de desarrollo que priorizó el equipamiento social y mantuvo un tejido comunitario vivo hasta hoy.

Villa Cuatro Álamos: El corazón de la vivienda social y la memoria urbana en Maipú Maipú Patrimonial

En una nueva entrega del podcast «Huellas Históricas de Maipú», el doctor en Historia de la Universidad de Chile, Óscar Riquelme Gálvez junto al vecino maipucino de toda la vida, Felipe Moraga, profundiza en la fascinante historia de la Villa Cuatro Álamos. Este sector no es solo un conjunto de edificios, sino un caso emblemático de vivienda social pública que refleja una época de transformaciones profundas en el Santiago surponiente.

La historia de este barrio comienza en lo que se conocía como la Parcela 21, un predio agrícola que fue transformado en suelo habitacional gracias al plan regulador de 1965 y la Ley de Propiedad Social de 1967, que facultó al Estado para realizar expropiaciones con fines de bien público.

A diferencia de la vivienda social tradicional de la época, que se construía mayoritariamente como casas en extensión, Villa Cuatro Álamos fue diseñada como un proyecto de densificación en altura. El plan original, a cargo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), contemplaba la construcción de 28 bloques de hormigón armado con 808 departamentos dúplex. Este tipo de construcción era extremadamente costosa y utilizaba tecnología antisísmica de punta para asegurar una vida útil de más de 50 años.

El desarrollo del proyecto no estuvo exento de tensiones. Los pobladores de los campamentos locales, organizados en comités, inicialmente se resistieron a vivir en departamentos, pues culturalmente asociaban la propiedad a una casa con patio. Este conflicto escaló al punto que un sector (el comité René Schneider) se enfrentó con cadenas y palos a las máquinas constructoras, lo que derivó en la creación de una villa de casas aparte.

Debido a la falta de presupuesto y materiales, el proyecto tuvo que apelar al voluntarismo estatal. Un hito curioso fue la implementación de «buses aula»: ante la falta de dinero para construir una escuela definitiva, se utilizaron buses en desuso del Ministerio de Transporte como salas de clases provisorias para los niños del sector.

El legado: Tejido social versus «casas dormitorio»

Para Riquelme, la gran lección de Cuatro Álamos es la importancia del equipamiento social. A diferencia de los proyectos de vivienda actuales, CORMU reservó espacios para canchas, sedes vecinales, áreas verdes y colegios dentro del mismo barrio. Esto ha permitido que, a pesar de los años y la retirada del Estado tras 1976, los vecinos mantengan un tejido social vivo a través de organizaciones como CEIBO y Ecobarrios.

A diferencia de otros sectores que se convirtieron en «comunas dormitorio» debido a la falta de planificación, Cuatro Álamos fue concebida con la dignidad de la persona en el centro.

Te invitamos a descubrir todos los detalles de esta investigación histórica, los datos económicos de la época y las anécdotas del proceso de construcción viendo el capítulo completo en nuestro canal de YouTube:

Barbara Espinoza

Directora y Editora en La Voz de Maipú . Periodista UC. Fiel creyente del derecho a la información y el rol social y fiscalizador del periodismo.

Maipú en tu correo, gratis

El resumen de las noticias de Maipú cada semana

CTA Newsletter Single (LVDM)


Lo que no te puedes perder

Selección del Editor

Escogidas por Nicolás Aravena Editor general