Un audio en loop sonó en los parlantes. El personal de aseo empezó a guardar sus cosas. El staff no supo qué decir. Así fue como decenas de socios de Energy Club Fitness en todo Chile se enteraron de que su gimnasio cerraba para siempre: mientras estaban entrenando.
La cadena, que operaba 29 sucursales a nivel nacional —incluida la ubicada en el Mid Mall de Maipú, en Camino a Melipilla 15900, local 2209—, clausuró todas sus instalaciones de forma definitiva durante la tarde de este viernes. No hubo comunicación previa a los socios ni a los propios empleados.
«Nos desalojaron con un audio»
Clientes de distintas sucursales relataron a este medio situaciones similares. «Estábamos entrenando y nos desalojaron a todos con un audio. Empleados sin idea de qué pasa y si abrirán de nuevo», escribió uno de los afectados.
Otro socio detalló con más precisión lo ocurrido:
«Estaba entrenando hoy, alcancé a entrenar 20 minutos a partir de las 15:30, y nos empezaron a sacar del entrenamiento con un audio en loop. Tanto el personal de aseo como el staff estaban guardando sus cosas para irse también. A lo lejos se escuchaba que no les dieron mucha información a ellos tampoco y que nunca les había pasado algo así. Fui de los primeros en desalojar. Pagué el año completo y alcancé a usar cinco meses. No se nos informó nada».
Un usuario de la sucursal del Mid Mall también se comunicó con La Voz de Maipú: «Hoy confirmaron que no funcionarán más, dejando a varias personas sin poder usar lo que queda del año que se pagó y del mes. No dan respuestas ni nada».
La versión de Energy Club Fitness
Energy Club emitió dos avisos. El primero, escueto e implacable, anunció que «a partir de hoy, todas nuestras sucursales permanecerán cerradas de manera definitiva», que no se recibirán más reservas, inscripciones ni pagos, y que la empresa agradece a socios, colaboradores e instructores «por haber sido parte de Energy Club».
El segundo comunicado —difundido el mismo día, aparentemente en algunas sucursales mientras los socios aún usaban las instalaciones— informaba solo que «por motivos operacionales, el club permanecerá cerrado», sin mencionar la palabra «definitivo».
Ninguno de los dos documentos abordó qué ocurrirá con las membresías pagadas y no utilizadas.


A través de un comunicado publicado por varios medios de comunicación la empresa explicó que Energy Club Fitness entregará “una solicitud de liquidación, luego de años de esfuerzos orientados a preservar la continuidad de la compañía y evitar este desenlace. Durante este período se exploraron distintas alternativas para sostener la operación, incluyendo procesos de reestructuración financiera, búsqueda de inversionistas, aportes de capital, ajustes operacionales y un proceso de reorganización judicial aprobado por los acreedores de la empresa”, comunicó a The Clinic.
«Mientras existieron alternativas reales de continuidad, la compañía mantuvo su operación y continuó prestando servicios a sus socios», indicó Energy Fitness Club.
En esa línea, explicaron que estas alternativas no lograron prosperar, lo que los orilló a una solicitud de liquidación.
«Comprendemos la preocupación, incertidumbre y también la molestia que esta situación genera, especialmente en quienes mantenían una relación activa con la compañía y confiaron en Energy durante todos estos años».
Finalmente, Energy Fitness Club lamentó «profundamente haber llegado a este escenario y agradece la confianza de miles de personas que fueron parte de su historia».
La quiebra que venía
El cierre no es un rayo en cielo despejado. El lunes 13 de abril, el Banco de Crédito e Inversiones (BCI) interpuso una solicitud de quiebra contra Energy Fitness Clubs SpA ante los tribunales, acusando incumplimientos de un acuerdo de reorganización judicial que la empresa mantenía vigente para evitar precisamente este escenario.
Según informó BioBioChile, BCI acusó que la cadena pagó solo $52 millones de un total acumulado de $240 millones en cotizaciones previsionales correspondientes a febrero. A eso se suma una deuda por concepto de IVA y un convenio impago con la Tesorería General de la República por $1.363 millones.
El miércoles 15 de abril, apenas dos días antes del cierre, el fundador de la cadena, Alex Wiesner, había salido a calmar las aguas. En declaraciones reproducidas por ADN Radio, Wiesner aseguró que la solicitud del BCI «no constituye en ningún caso una liquidación ni una quiebra decretada de la compañía» y que «la situación es plenamente reversible». Indicó además que la empresa mantenía «conversaciones activas con sus acreedores» y que algunos incumplimientos ya habían sido subsanados. Todas las sucursales, prometió, seguirían funcionando «con total normalidad». El viernes siguiente, cerraron todas.
La sucursal del Mid Mall en Maipú operaba de lunes a miércoles de 06:00 a 23:00, jueves y viernes de 06:00 a 22:00, y los fines de semana de 09:00 a 20:00. Hoy, esas puertas no volverán a abrir.
