viernes, enero 28, 2022

Carabineros detuvo a joven inocente con falso testimonio policial: pasó más de 2 meses con arresto domiciliario

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En la conmemoración del segundo aniversario del Estallido Social, con un falso testimonio policial, Carabineros tomó detenido a un estudiante inocente. «Fiscalía pidió prisión preventiva porque dijeron que con el testimonio de un paco eran suficientes pruebas «, detalla el joven.

Una serie de eventos desafortunados

«El 18 de octubre fui clases, rendí una prueba y como a las 17:30 horas salí de mi casa (ubicada en la calle Vergara, a media cuadra de la Alameda) y fui caminando a Plaza Dignidad para la manifestación que conmemoraba los dos años de la Revuelta Social», inicia el testimonio Sebastián Doña (21), estudiante de segundo año de Sociología en la Universidad Diego Portales.

Durante la manifestación, Sebastián estuvo con cinco amigos más, y a eso de las 19:45 horas decidieron retornar, cada uno a sus respectivos hogares. El joven cuenta que ese día no estuvo cerca de ningún saqueo, ninguna barricada ni enfrentamiento entre manifestantes y Carabineros. «Fui de forma pacífica, estaba con shorts, polera y rostro descubierto«, detalla.

En la intersección de Santa Rosa con Tarapacá se separó del grupo, y Sebastián continuó por la calle con nombre de la región norteña caminando hacia Manuel Rodríguez. «En eso me comí un perro caliente. Como lo compré en un carrito, no tenía ninguna boleta que lo acreditara, sin tener idea que más tarde lo necesitaría».

«Esa misma calle pasa a llamarse Vidaurre más adelante, y llegué hasta Vidaurre con Manuel Rodríguez, donde está la plaza de los niños. En ese cruce habían como 30 pacos y como me pareció raro, preferí subir hasta la Alameda y llegar a mi casa por allá«, relata Sebastián.

Cuando iba llegando a la Alonso de Ovalle, a solo una cuadra de la Alameda, «un auto para en seco a uno o dos metros de mí. Primero pensé que me estaban asaltando, hasta que miré para atrás y vi casi a 40 pacos en moto. Vi que varias personas se bajaron del auto y empezaron a correr. Atiné a devolverme a la plaza y unos cabros que estaban tomando cerveza me dijeron que me escondiera con ellos. Ya se había escuchado un primer disparo«.

Se trataba de una persecución policial por el robo de una caja fuerte. El asalto ocurrió en la sede Coopeuch de Lastarria con la Alameda, y Carabineros logró dar con el auto que usaron para darse a la fuga a través de un seguimiento que se hizo con drones. El vehículo en el que se movilizaban los delincuentes, por cierto, tenía encargo por robo.

Como Sebastián estaba cerca de su casa, decidió seguir con su camino. Sin embargo, cuando vio que un carabinero vestido de civil le disparó a uno de los delincuentes que intentaba escapar, el estudiante de Sociología se asustó y comenzó a correr también. «Veo que le llega la bala, lo escucho gritar y me voy corriendo. Creo que cualquiera que no está acostumbrado a ver disparos cerca de su casa entra en pánico y corre«, explica Sebastián entre risas nerviosas recordando el momento.

«Apenas empiezo a correr, un paco me empieza a gritar que pare, que pare, que pare… Como le estaban disparando a los que corrían yo paré al tiro. Él llegó, me tiró al piso, me puso la rodilla en la cabeza, yo ni siquiera había puesto resistencia», detalla Doña.

El carabinero que detuvo a Sebastián le aseguraba que lo había visto bajar del auto. «Usted está equivocado», le decía el joven de 21 años, pero el funcionario policial insistió y no dudó en detenerlo.

Cuando subieron a Sebastián al carro de Carabineros, el joven notó que uno de los delincuentes lesionados estaba sangrando de manera abundante, estaba herido en una de sus piernas. «Él pedía que lo llevaran a la posta, pero los pacos dieron la orden de que primero nos llevaran al resto a la comisaría y que después lo llevarían a él».

Una vez en la 4ta Comisaría de Santiago Centro, el estudiante asegura que «de todos los Derechos del Detenido, no me respetaron ninguno. Nunca me dijeron por qué me habían detenido. Los que iban en el calabozo conmigo fueron los que me contaron».

En su incertidumbre, Sebastián les preguntó «Oigan cabros, ¿ustedes qué hicieron? A mí me están metiendo acá pero yo no cacho nada, ustedes saben que yo no iba en el auto». Y le explicaron.

En total, fueron ocho los detenidos, todos con antecedentes penales ligados a robos, porte ilegal de armas de fuego, homicidio y microtráfico, menos el joven inocente, con un único antecedente por haber infringido las normas sanitarias en agosto de 2020.

Eran pasadas las 20:30 horas y Sebastián les insistía a los Carabineros presentes que lo dejaran llamar a su mamá. «Yo estaba seguro que si le decían a mi mamá que su hijo estaba detenido por robo de caja fuerte ella iba a encontrar que había algo raro y llegaría a la comisaría».

«Llamen a mi mamá, llamen a mi mamá, les pedía yo. Estuve así hasta las 00:30 horas, recién ahí me dijeron que tenía que firmar mi papel de detención y que después de eso llamarían a mi mamá. Yo al principio me negué, les dije que no estaban declaradas mis pertenencias y que no sabía por qué estaba detenido. ‘Firma y llamamos a tu mamá’, me dijeron, así que firmé«.

El joven asegura que se trató de una extorsión, «era una declaración trucha pero al final firmé por el miedo que sentía en ese momento. Eran ya casi las 03:00 horas de la madrugada y mi mamá probablemente pensaba que yo estaba desaparecido, yo le había dicho que sí o sí llegaría a la casa antes de las 20:00″.

En la 4ta Comisaría de Santiago Centro, «nos pegaron, no nos dejaron ir al baño, no nos dejaron comer nada… Hubo maltrato físico y psicológico«, asegura Sebastián.

«Un paco que estaba por ahí me sacó de la celda y me dijo que había escuchado mi conversación con el resto del grupo, que sabía que yo no tenía nada que ver y que podía llamar a mi mamá«, recuerda Sebastián.

Su madre y su padre llegaron a la comisaría con comida y un polerón, pero Carabineros no permitió la entrega del alimento, solo del abrigo. «Yo quise hablar con mi papá pero no alcancé a contarle mucho. Le pedí que se consiguiera una abogada para el día siguiente en la mañana».

Salida de la comisaría

A las 10:00 horas del día siguiente Sebastián pudo salir de la comisaría para constatar lesiones. «Me llevaron a Rondizzoni, ahí esperé hasta las 14:00 horas y me llevaron a hablar con el defensor penal público, siendo que yo había presentado abogado privado«.

Sebastián asegura que «antes del juicio no me dejaron hablar nunca con mi abogada, y el defensor penal público me dijo que la fiscal había pedido prisión preventiva para mí y el resto. Eso fue como a las 19:00 horas del 19 de octubre, recién ahí empezó mi juicio que duró aproximadamente tres horas».

La abogada de Sebastián dio distintos argumentos para que a su cliente se le revocara la prisión preventiva. «Dijo, por ejemplo, que en el auto no cabían ocho personas, era un Chevrolet Sail. También se presentaron grabaciones de dron de 45 minutos de cómo entraban a Coopeuch, ahí salen todos reconocidos en múltiples ocasiones, menos yo«.

La única vez que se incluye Sebastián Doña en la carpeta investigativa es en el relato del carabinero que lo llevó detenido, César Burdiles. «Él dijo que me vio salir del auto por la puerta trasera derecha y correr hacia la Alameda».

En el operativo participaron «más de 50 efectivos policiales», según se constata en los documentos, y el relato de solo uno de ellos fue suficiente para que Fiscalía pidiera prisión preventiva y arresto domiciliario total contra Sebastián Doña.

La Corte de Apelaciones desestimó la primera apelación que realizó Sebastián. El OS9 demoró casi dos meses en entregar las declaraciones juradas de los testigos que acompañaron al joven ese día en la manifestación y la audiencia final quedó fijada para el pasado martes 28 de diciembre. Habían pasado más de dos meses y Sebastián seguía con las medidas cautelares.

Ese día, Sebastián Doña presentó siete videos como evidencia. Aquí hay tres de ellos donde se visualiza que él pasa comiendo un completo, minutos después el auto manejado por los asaltantes y al rato el carro policial de Carabineros que realizaba la persecución.

Sebastián Doña, su familia y su abogada esperaban que se resolviera un sobreseimiento a costo, es decir, que Fiscalía pagara los gastos del juicio. «No es lo mismo que una indemnización, pero queríamos que fuera sobreseimiento a costo porque la abogada es cara y fue por culpa de los pacos que tuvimos que contratarla».

«Aceptaron el sobreseimiento porque con las pruebas se dieron cuenta de que yo claramente no iba en el auto«, explica Sebastián. Sin embargo, el juez se negó a que fuese a costo. Según le explicaron al estudiante de Sociología, «las pruebas que se presentaron en el primer juicio en mi contra bastaban por la gravedad de los hechos, estaba arriesgando cinco años de cárcel. Tres por robo en lugar no habitado con violencia (Coopeuch) y dos años por receptación de auto robado».

«Las pruebas» a las que se refiere Sebastián es el único relato del carabinero que lo detuvo, no había más pruebas en su contra. «El testimonio del paco era impreciso: dijo que yo estaba con pantalones y en realidad yo andaba con shorts, dijo que yo medía 10 centímetros menos de lo que en realidad mido, las horas no calzaban…», detalla el joven, agregando que él cree que «no daba para que se extendiera tanto la medida cautelar, que fueron dos meses en los que no encontraron ninguna prueba, no aplicaron ninguna lógica».

Cabe señalar que, tras la investigación, se constató que todos los implicados tenían conexión o relación entre sí, menos Sebastián Doña. A pesar de eso, tuvo que estar dos meses con arresto domiciliario. De los ocho de los detenidos, Sebastián fue el único que obtuvo esta medida cautelar, el resto quedó con prisión preventiva porque tenían antecedentes y un juicio activo.

El joven de 21 años llevaba consigo distintas pertenencias el día de la detención. Sin embargo, el miércoles 29 de diciembre, al día siguiente de su sobreseimiento, llegó hasta el Centro de Justicia en Rondizzoni para reclamarlas. Solo le entregaron su tabaco y los filtros, le dijeron que no tenía más pertenencias para entregarle, ignorando así su mochila, llaves, dinero, audífonos, y lo más importante: su celular, donde tenía mensajes que también servían como evidencia que no pudo utilizar.

De todas formas y a pesar de la resolución del juez, Sebastián Doña asegura que «la próxima semana vamos a apelar para que el juicio sea a costo, porque todo este juicio fue por negligencia de la Fiscalía y de los pacos. También queremos ver indemnización«.

Esto último, debido a la «falta de protocolos» con que fue tratado su caso. «El 19 de octubre en la mañana, mucho antes de mi juicio, ya estaba en el Chilevisión un video donde me veo yo saliendo de la comisaría y entrando al carro. Ese video lo grabó un paco«.

«Antes del juicio ya estaba mi nombre, apellido y carrera en todos los noticieros: el CNN, CHV, Canal 13, El Líbero, y otros más». Si bien la noticia no ha sido bajada de los medios, algunos editaron la entrada y en lugar de poner su nombre completo, pusieron sus iniciales, pero nunca corrigieron el error aclarando que Sebastián no tuvo responsabilidad o participación alguna en el robo de la caja fuerte por el que fue imputado.

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