En Maipú, los accidentes cerebrovasculares (ACV) y los infartos están en aumento. Así lo advierten profesionales de la salud, quienes llaman a la comunidad a tomar conciencia de los síntomas y a actuar con rapidez ante una emergencia. Según datos recopilados por el área de Urgencias de Clínica INDISA Maipú, los casos de patologías cardiovasculares han mostrado un crecimiento sostenido: en 2023 se atendieron 319 pacientes, cifra que aumentó a 344 en 2024, lo que representa un crecimiento del 7,8%. Solo en lo que va del año ya se han registrado 225 casos.
“La diferencia entre una recuperación y secuelas permanentes está muchas veces en los minutos que se demora en pedir ayuda”, advierte la Dra. Vanessa Aguilera, jefa de Urgencias de la clínica ubicada en la comuna.
Reconocer los síntomas puede salvar vidas
Las enfermedades cardiovasculares como los infartos y los accidentes cerebrovasculares (ACV) son consideradas emergencias tiempo-dependientes. Es decir, mientras más rápido se actúe, mayores son las posibilidades de sobrevivir sin daños severos.
“Lo que más nos preocupa es que muchas personas minimizan los primeros síntomas, piensan que se les va a pasar y retrasan la consulta”, señala la doctora Aguilera.
En ese contexto, el llamado del equipo médico es a estar alerta ante señales como:
En el caso de un infarto:
- Dolor opresivo en el pecho, irradiado a brazos, cuello o mandíbula.
- Sudoración fría.
- Náuseas, vómitos.
- Dificultad para respirar.
- Sensación de muerte inminente.
En el caso de un ACV:
- Torcimiento de la cara.
- Adormecimiento de un lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar o entender.
- Dolor de cabeza repentino y muy fuerte.
- Pérdida de visión parcial o total.
Aunque los síntomas pueden variar según la persona, la Dra. Aguilera enfatiza que en mujeres y personas diabéticas muchas veces las señales son más sutiles, por lo que es clave no subestimarlas.
Envejecimiento y riesgos en una comuna populosa
Maipú supera los 500 mil habitantes, y según el último censo, presenta un índice de envejecimiento de 87,8, por encima del promedio nacional. Esta realidad demográfica se cruza con una alta presencia de factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el sedentarismo.
“El panorama es preocupante porque muchos de estos factores son modificables. Pero se requiere voluntad y seguimiento médico”, comenta la especialista.
Entre los factores más frecuentes se encuentran:
- Hipertensión arterial.
- Colesterol elevado.
- Diabetes.
- Tabaquismo.
- Sedentarismo.
- Edad avanzada.
- Antecedentes familiares.
Qué hacer ante una emergencia
Desde el equipo de Urgencias hacen tres recomendaciones claves:
- Prevención: Controlar regularmente la presión arterial, el colesterol y la glicemia, especialmente después de los 40 años.
- Reconocer los síntomas: Ante la duda, consultar. “Preferimos atender una falsa alarma que llegar tarde”, dice la doctora.
- Llamar al 131: No intentar trasladar al paciente por cuenta propia. El SAMU cuenta con personal capacitado y equipamiento para iniciar el tratamiento desde el primer contacto.
“Aprender a identificar estos síntomas y actuar rápido puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”, concluye la Dra. Vanessa Aguilera de Indisa.









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