Maipú inseguro: la investigación que marcó un antes y un después en la seguridad en la comuna

Han pasado ya más de dos semanas desde que La Voz publicara la primera parte de la investigación que desarmó la cúpula del programa Maipú Seguro.

Gracias a distintos testimonios de funcionarios y exfuncionarios, pudimos conocer desde dentro el funcionamiento de esta unidad municipal.

La investigación arrojó que los funcionarios de esta unidad no cuentan con la mínima preparación, como es el curso de seguridad OS10, imprescindible para cualquier tarea de vigilancia, prevención y/o seguridad.

También nos enteramos que los conductores de las camionetas amarillas no tienen más atribuciones que las de llamar por teléfono a la central. Esto pues existiría una descoordinación con Carabineros, debido a la improvisada relación de notificación dada solo por la buena voluntad de las partes.

Y por supuesto, el hecho de que la unidad de prevención estuviera dirigida en la práctica por Loreto Rivera, profesora de educación básica con un sueldo de 1.768.126 pesos brutos.

Decimos que Rivera dirigía en la práctica, porque en el papel la dirección de debería corresponder a Santiago Cantarutti, el “pantufla”, quien llegó a cobrar casi 8 millones de pesos por un cargo nominal, pues fuentes al interior de Maipú Seguro reconocen la falta de autoridad y ausencia del funcionario.

Nuevos antecedentes

Es en este contexto de ausencia y abuso de poder, que ocurre uno de los hechos más graves conocidos hasta ahora.

Funcionarios municipales han revelado a La Voz que a mediados del 2018,  alguien habría forzado la entrada a la la oficina del director en el papel, Cantarutti, para sustraer su timbre.

El objeto de esta sustracción estaría relacionada con aumentos de sueldos para el personal relacionado con Recursos Humanos de la unidad.

Es decir, que según tres fuentes distintas al interior de la Municipalidad, se habría falsificado la firma y sustraído el timbre de Santiago Cantarutti para diversos fines aún no del todo conocidos.

Debido a esto, la unidad de seguridad habría recibido la visita de una fiscal la semana pasada, pues se estarían investigando distintas irregularidades, entre las que se incluye la sustracción del timbre del director y una serie de prolijidades administrativas, entre la que se cuenta la no rendición de 60 millones de pesos.

Existen distintos sumarios y prohibición de entrada a la municipalidad de funcionarios involucrados en irregularidades.

Este es el caso de Luis Chamorro, quien estaría en la lupa por el cobro injustificado de horas extras junto al uso de una casa fiscal, de la cual ya habría sido advertido que dejara de usar.

Quien aún camina tranquilo por los pasillos de la municipalidad es Santiago Cantarutti, quien según distintas fuentes se las ha arreglado para desentenderse de los problemas pasados y afianzar una cercana relación con el nuevo Coordinador de Maipú Seguro, el excoronel de Carabineros Gonzalo Huenumil, quien fue presentado por la alcaldesa con bombos y platillos como el nuevo jefe de seguridad.

Las dudas sobre Cantarutti apuntan a dos aspectos. El primero dice relación con su responsabilidad como director de área, en el cometido de sus subalternos. Lo segundo dice relación con si estaba o no en conocimiento de la falsificación de su timbre en su ausencia, pues los funcionarios públicos tienen la obligación de denunciar cuando están en presencia de un delito.

El caso también salpica a la administradora municipal, quien según distintas fuentes al interior de la municipalidad habría estado al tanto de muchas de estas irregularidades.

 

Maipú Inseguro: el problema estructural de la seguridad ciudadana en Maipú (Primera Parte)

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