Este lunes se llevó a cabo una emotiva y significativa jornada de entrega de dos sillas de ruedas reacondicionadas, resultado del compromiso, esfuerzo y creatividad de jóvenes y adultos en situación de discapacidad, miembros de la Agrupación “Intégrame a tu Mundo”.
La iniciativa se concretó en el marco del taller “Aprendo y Reparo”, impulsado conjuntamente con la ONG Pintemos Inclusión. La actividad comenzó en la sede de la agrupación, donde hubo diversas actividades y dinámicas con los niños y niñas, y se aprovechó de profundizar acerca del trabajo que realiza la ONG recientemente conformada. La entrega oficial a los beneficiarios se realizó posteriormente en el Hospital El Carmen.
Este proyecto inclusivo tiene un valor inmenso para la institución de salud. Representantes del área OIRS del hospital expresaron que la colaboración es de «gran ayuda», considerando que el costo de estas sillas es «muy alto» y muchas de las que poseen estaban en mal estado. Además, destacaron que el proyecto les permite conocer y vincularse con estas dinámicas de inclusión, que forman parte de la misión del hospital.

«Aprendo y Reparo»: La recuperación circular
El taller “Aprendo y Reparo” nació de la convicción de que el material en desuso podía tener una segunda vida y que el aprendizaje es inherente al ser humano. La idea se originó cuando Tamara Digmann, presidenta y directora de la ONG, caminaba con su hija por el Hospital El Carmen y notó una gran cantidad de sillas de ruedas y material en desuso. Como artista, arteterapeuta y trabajadora con discapacidad, se preguntó: «¿Puedo yo hacer algo en vez de quejarme?», según cuenta.
El Hospital El Carmen facilitó tres sillas de ruedas que estaban en diferentes estados para ser recuperadas. La Agrupación Intégrame a tu Mundo, que atiende a personas autistas hace más de 20 años y es un referente en la materia, creyó en la ONG y les facilitó el espacio para el taller.
El proceso fue de verdadera cooperación. Con la guía de los expertos de Intégrame, las personas autistas y adultos de la agrupación pudieron aprender y dar sentido a su esfuerzo. Según cuentan desde Pintemos Inclusión, los participantes no solo se comprometieron con las actividades, sino que las esperaban con ansia, recordando detalles como engrasar y limpiar las ruedas.
La entrega de las sillas es un ejemplo concreto de cómo la voluntad colectiva y la reparación transforman realidades, generando un círculo virtuoso de inclusión y justicia social.
Tamara cuenta con honestidad que la organización nace de la «rabia más absoluta». Esta rabia proviene de la constatación de que todo grupo marginalizado, como las personas con discapacidad o la tercera edad, pasa a ser «sujeto de lástima», lo cual muchas veces «debilita la capacidad de crecer, aprender y desarrollarse».
La ONG busca probar que «con un montón de voluntad podemos cambiarlo». Su propósito es generar una inclusión real, empoderando a las personas a través del arte y la cultura, escuchando «todos los colores». Para Pintemos Inclusión, la verdadera inclusión es respetar y demostrar, crear y aprender, entendiendo que «todos somos necesarios».
En cuanto a su estructura, la ONG se constituyó formalmente hace muy poco y actualmente está funcionando gracias al apoyo de muchas voluntades, y están a la espera de poder ingresar a la ley de donaciones en unas cuantas semanas, lo que les permitirá recibir apoyo económico. Mientras tanto, solo aceptan donaciones materiales para las diversas actividades que están organizando.
La visión de la ONG Pintemos Inclusión es amplia y busca transformar la percepción social de la discapacidad y la exclusión. Actualmente son seis las personas que dirigen la organización, pero constantemente buscan apoyo para shows, talleres y actividades, como la campaña de dulces para Halloween en curso.
En el mediano plazo, la aspiración es establecer distintos talleres y charlas performáticas. Se están desarrollando en el área del psicodrama para explicar «cómo es vivir con discapacidad» y «cómo es vivir en exclusión» a funcionarios de salud y personas con mucho conocimiento técnico.
Finalmente, Tamara enfatiza que el principal obstáculo a la inclusión es una «enfermedad mundial» que han bautizado como capacitosis, que vendría siendo la creencia de que las personas valen por «lo que son capaces de dar», esperando que sean «capaces». La llamada es a ser aliados, lo que significa «dejar de creer que lo sabemos todo».
«Ser un aliado, ser inclusivo significa dejar los mitos y las ideas de uno mismo para escuchar al otro. No se trata de ponerte los zapatos del otro. Se trata de respetar cuando el otro diga el zapato me aprieta», sentenció la maipucina.









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