Plaza de Maipú: el complejo panorama tras sacar a los ambulantes de la zona 

Daniel Horta Leyton
Daniel Horta Leyton
Maipucino de nacimiento. Licenciado de Sociología en la Universidad de Chile. Actualmente cursando el 'Magíster en Análisis Sistémico aplicado a la Sociedad'. Investigador transdisciplinario. Alumno tesista de posgrado en Proyecto de investigación sobre 'Rutas y Trayectorias de Migrantes Venezolanos a lo largo de América del Sur"

La última semana ha estado marcada por el hito noticioso que significó el reordenamiento de la Plaza de Maipú mediante el retiro del comercio ambulante. Esta acción fue llevada a cabo gracias a la gestión y trabajo en conjunto de la Municipalidad de Maipú, el Ministerio del Interior y Carabineros de Chile en el marco del Programa de Recuperación de Espacios Públicos.

La medida en cuestión no estuvo exenta de conflictos dado las implicancias negativas que esta conlleva para las personas y familias que encuentran sustento económico en dicha actividad, quienes inmediatamente testificaron su descontento en diversos medios de comunicación y también se manifestaron mediante la protesta e interrupción del tránsito en Av. 5 de Abril con Av. Pajaritos.

Si se observa la opinión popular de los vecinos de la comuna en diversos medios de comunicación y redes sociales, se identifica rápidamente que el retiro de los toldos azules del comercio ambulante de la Plaza de Maipú y sus alrededores cuenta con un amplio apoyo ciudadano por parte de los habitantes de la comuna, dado que la gran mayoría manifiesta su molestia la obstaculización que provocarían los puestos de comerciantes en la Av. 5 de Abril y las afueras del Metro Plaza de Maipú. 

Llegando a este punto, vale preguntarse por qué últimamente pareciera ser mayor el rechazo hacia los tradicionales puestos de comercio ambulante en los espacios públicos. Para responder esta interrogante -sin la pretensión de rigurosidad que podría tener un estudio sociológico en la materia- se pueden postular dos razones principales.

En primer lugar, está el aumento de puestos de venta callejeros, los cuales se topan con la percepción ciudadana o imaginario social que observa el comercio ambulante como masivo, invasor, desordenado, sucio, molesto y obstaculizador de los espacios públicos; y, en segundo lugar, se encuentra aquella percepción ciudadana que, en base a una serie de hechos noticiosos recientes, vincula el comercio ambulante directamente a la proliferación de la delincuencia en los últimos años. 

En cuanto al aumento de comercio ambulante en la Plaza Maipú, es posible afirmar que existe una relación entre desempleo, pobreza y la búsqueda de formas alternativas de subsistencia económica, por lo cual considerando que, según los datos de la última encuesta CASEN publicada, desde la pandemia ha existido un aumento del desempleo y la pobreza en Chile, no es de extrañarse que en nuestra comuna haya una mayor cantidad de personas dispuestas a insertarse en el mercado informal y copar los espacios públicos como la Plaza de Maipú, en tanto esta es concebida como un sector de alto tránsito peatonal, y por ende, de mayor cantidad de potenciales compradores.

Mientras que en relación a la segunda razón, si bien hay una ausencia de estudios y datos que correlacionen delincuencia y comercio ambulante en la actualidad, es posible aseverar que el estigma criminalizante hacia este rubro informal se ha potenciado por hechos noticiosos recientes, como los cotidianos lanzazos en diversas zonas de destinadas a la actividad mercantil informal, la constatación de ‘mafias’ o agrupaciones criminales que operan en barrios tradicionales de comercio ambulante como Meiggs y el tristemente emblemático caso de las balaceras en ferias navideñas de Maipú el año 2021, lo que a su vez repercute en que hoy por hoy los vecinos de Maipú exijan con mayor ahínco el retiro de quienes son participes del comercio ambulante, dado que su uso de espacio eventualmente propiciaría la presencia de hechos delictuales en la zona.

Conociendo estos breves antecedentes es posible dar un muy pequeño atisbo de la compleja realidad que atraviesa el comercio ambulante en la actualidad, donde se evidencia como los intereses de la ciudadanía en búsqueda de orden y seguridad en la Plaza de Maipú choca con los intereses económicos y sociales de quienes trabajan en dicho sector en actividades de comercio callejero. Es en este complejo panorama en el cual la Municipalidad de Maipú ejecutó su última y polémica medida.

La gestión municipal de Tomás Vodanovic, a diferencia de gestiones anteriores, se ha caracterizado por ser una municipalidad en terreno, por lo cual es de suponer que el edil conoce de primera fuente las principales preocupaciones que aquejan a los vecinos y vecinas de la comuna. En este aspecto, a través de una serie de medidas ejecutadas a lo largo del año que se suman a la acción llevada a cabo este lunes 8 de agosto, quedó claro que la gestión municipal del alcalde Tomás Vodanovic -contrario a los prejuicios hacia las supuestas prioridades que tienen los representantes de fuerzas políticas de izquierda- optó por priorizar las temáticas de seguridad de la comunidad maipucina en desmedro de la continuidad el comercio ambulante en la Plaza de Maipú, contentando a gran parte de quienes transitan dicho espacio público y miran como un hecho positivo el despeje de la Plaza de Maipú, dando una mayor sensación de seguridad, una nueva estética al centro de la comuna y, principalmente, permitiendo a los transeúntes locales llegar al Metro sin encontrarse con personas vendiendo diversos productos de uso cotidiano.

No obstante, no todo es color de rosas, ya que la efectividad de la medida al largo plazo aun está por evaluarse en tanto no se puede descartar que sigan las protestas y a futuro haya intentos pacíficos o violentos por volver a ocupar dicho espacio público.

Incluso, en el peor de los casos “saliendo el tiro por la culata”, podría suceder que quienes anteriormente encontraron en el comercio ambulante una alternativa de trabajo ante la imposibilidad de acceder a un empleo formal, ahora se vean tentados a optar por vías que van más allá de lo informal, cayendo en actos delictuales para subsistir y sustentar a sus familias.

Ante esto, surgen otros desafíos para el edil y su equipo de cara a la resolución de este conflicto de intereses, ya que simplemente prohibirles el uso del espacio no soluciona la complejidad de un fenómeno multidimensional como es el comercio ambulante. Con relación a esto último, diversos estudios internacionales y nacionales expuestos por la OIT, identifican múltiples elementos estructurales e individuales que posibilitan la existencia del comercio informal y mientras estas variables no sean afrontadas de manera integral, no habrá una disminución de la informalidad laboral ni de la pobreza o marginalidad.

Conflicto en Plaza de Maipú: soluciones desde el municipio

Vista en dron desde Plaza Maipú
Así luce la plaza despejada. Vista desde un dron

En este sentido, si bien el generar integración social y empleos excede a las capacidades de un municipio, la gestión municipal no puede desentenderse de la gran cantidad de afectados negativamente por la medida, por lo que plantear soluciones o alternativas resulta indispensable.

Considerando lo anterior, para empezar a pensar en posibles soluciones, primero se deben dejar de lado los juicios de valor que conllevan estigmas, generalizaciones o caricaturizaciones de quienes tienen diferente postura, como tachar de indolentes a los ciudadanos o autoridades que están en contra del comercio callejero en la Plaza de Maipú o tildar de criminales a todos quienes participan de este rubro informal. Se debe tener en cuenta que este choque de intereses es propio de zonas urbanas donde conviven diferentes realidades.

En vista de soluciones, algunas personas comerciantes piden diferenciar entre quienes “tienen nombre y apellido” con su correspondiente permiso de patente, de quienes no tienen ningún tipo de regulación. Sin embargo, en términos estrictos, según declaraciones de las autoridades aparentemente ninguna patente de comercio ambulante en dicho sector habría sido renovada para el presente año, por lo cual todos se encontraban en situación de informalidad o irregularidad.

Sin embargo, sí podría existir cierta priorización para el funcionamiento según la antigüedad y otros criterios útiles para una evaluación socioeconómica por parte de trabajadores sociales.

Una medida a corto plazo para subsanar en parte este conflicto local, sería la ejecución de políticas orientadas en la inmediata transición de informalidad a formalidad por parte de los comerciantes ambulantes,   al mismo tiempo en que se planifica su traslado a diversos sectores comerciales de la comuna en los cuales mediante cuoteo o cupos específicos se pueda asignar y regular aglomeraciones en zonas de mucha afluencia como la Plaza de Maipú.

Otra posible solución para quienes no quieran o no puedan ser parte del comercio formal por los gastos que esto implica en primera instancia, es la entrega de capacitaciones sobre oficios y herramientas de diversa índole, en conjunto a un acompañamiento activo en la búsqueda de trabajo y sustento.

Finalmente, vale resaltar que lo sucedido en Maipú no es un hecho aislado y parece ser que cada vez más la informalidad laboral en el comercio es una vía utilizada como mecanismo de subsistencia por personas en posición de desventaja e inestabilidad en la estructura social y laboral -dejando de lado teorías voluntaristas que explican el comercio informal únicamente como el resultado de una elección individual racional de evasión de impuestos-, por lo cual se deben aunar los esfuerzos de diversos actores, tanto de las instituciones del Estado como de la sociedad civil, para buscar una solución estructural a este problema multidimensional, siendo un objetivo y tarea pendiente que no se puede ignorar en un país que se auto observa y define como en camino al desarrollo.

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Recién publicado