Las otras secuelas que dejó la explosión de Clariant del 2019: temor y deterioro de la salud mental

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El 5 de septiembre de 2019, la empresa Clariant sufrió una explosión en sus inmediaciones que contaminó con una nube tóxica el sector poniente de la capital. Luego, martes 8 de junio del presente, un nuevo sonido de alarma que surgió de la empresa puso a los vecinos en alerta, quienes pensaron que podría tratarse de una segunda explosión. A pesar de que resultó ser una falsa alarma, el hecho dejó en evidencia el temor de vecinos ante los desconocidos riesgos de las empresas del cordón industrial Camino Melipilla.

La madrugada del martes 8 de junio de 2020, una alarma de advertencia de peligro desde la empresa Clariant puso en alerta a los vecinos del barrio Los Héroes. De inmediato, se pensó que podría tratarse de una nueva explosión al interior de la empresa, pues a casi dos años del incidente, aún está alojado en la memoria de la comunidad el recuerdo de la noche del 5 de diciembre del 2019, cuando una liberación de presión de un reactor al interior del recinto produjo un accidente químico que afectó a todo el sector poniente de la capital, contaminándolo con una nube tóxica.

Rápidamente comenzaron a circular por redes sociales las sospechas, las que fueron de inmediato extendidas a la activista ambiental y ex candidata a la alcaldía, Viviana Delgado. Al día siguiente, Viviana, junto con la reciente electa concejal, Alejandra Salinas, fueron a visitar a la empresa ubicada en Camino a Melipilla 15.170 para investigar y dar cuenta de lo que encendió la alarma.

Mediante un live de Facebook, la dirigente transmitió e informó que la alarma no se produjo debido a ningún tipo de emergencia química, y que la empresa se encargaría de realizar un informe para explicar las causas de la activación de la alarma. Posteriormente, Marcelo González, Gerente General de Clariant, dirá que lo que produjo la alerta fue una falla en el mismo sistema de alarmas.

Esa semana, Viviana y Alejandra, junto a Isabel Astargo, presidenta de la “Junta de Vecinos Adonai”, del barrio Los Héroes, fueron invitadas por Clariant a ingresar a sus dependencias para mostrarles sus operaciones.

“Fuimos (a Clariant), pero recuerda que cuando te anuncian visita en tu casa, se limpia todo. Entonces, vimos todo ordenadito, todo limpiecito, todo bien. Pero sí hay que destacar algo: nunca Clariant se había abierto hacia las comunidades para ser fiscalizados por dirigentes sociales, o activistas ambientales… la disposición está para recibir a la gente que quiera ir, y creo que por primera vez, abrimos una puerta con esa empresa para trabajar con las comunidades”, indicó Viviana en aquella ocasión.

Los impactos psicológicos que dejó la explosión de Clariant

Luego de que se conocieran una serie de faltas a las normativas por parte de Clariant al momento de la explosión en un reportaje publicado por La Voz de Maipú, la comunidad que más ha sufrido los impactos tras el incidente de la empresa, ha comenzado a vincular una diversidad de hechos externos a esta, como olores extraños o activaciones de alarma, con posibles nuevas emergencias.

Para Raúl Villarroel, académico e investigador de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y Coordinador de sustentabilidad de la misma Facultad, el temor que está sufriendo la comunidad es un hecho lógico.

“Yo creo que esta condición de alerta en la que ellos se encuentran, y que podría ser leída como un acto desproporcionado, incluso hasta irracional, es explicable, porque sin duda, ellos, de algún modo, están padeciendo una suerte de condición de estrés post traumático, porque fueron víctimas de una situación que no es menor», inicia señalando el experto.

«La dispersión de la nube tóxica, por el sector poniente de Santiago, es de una envergadura gigantesca. Por lo tanto, uno podría decir que el solo hecho de haber pasado por el miedo por el que tuvieron que pasar, que es un miedo absolutamente justificado, no tiene nada de irracional, permitiría comprender en qué situación se sienten hoy”, continúa Villarroel.

De cierta manera, la poca comunicación que Clariant estableció con la comunidad, hoy está repercutiendo en la salud mental de los habitantes más próximos de la empresa. El temor de una nueva situación de emergencia se ve acrecentada por el desconocimiento de los materiales con los que trabaja la fábrica y los vecinos no tienen claro si se tratan de químicos que puedan ser mortales, o al menos capaces de producir enfermedades de algún tipo.

“Yo no sé si hasta el momento se habrán hecho estudios biomédicos que permitan determinar cuánto de esa contaminación impactó en la generación de enfermedades en la población local”, dice Raúl. Además, debido a la inexistencia de capacitación para las comunidades por parte del Municipio y de la empresa, los vecinos desconocen protocolos ante eventuales emergencias.

“Lamentablemente, uno no conoce los elementos que ellos usan, entonces ante una emergencia, tú no sabes cómo reaccionar. Si tienes que tomar agua, si tienes que vomitar. O sea, nada», sostiene Isabel Astargo.

Ella fue afectada directamente por la explosión ocurrida el 2019 en Clariant, pues es vecina próxima de Camino a Melipilla, y ha sido víctima y testigo del deterioro en la calidad de vida y la estabilidad psicológica del barrio en que vive.

“Si bien es cierto que la explosión causó bastante miedo, nosotros siempre hemos tenido ese miedo latente, no tan solo con Clariant. Tenemos Gasco, Enap, o sea, el sector nuestro es una bomba de tiempo. Esa es la realidad y todos lo vemos así. Entonces claro, que pase una explosión tan cerca de las plantas de gas, y que detrás de Clariant esté Enap, claro, te produce un miedo y estás con la antena encendida”, indica.

Sobre el incidente de la falsa alarma de Clariant y la constante creencia de los vecinos de vincular a la empresa con situaciones externas a ella, su Gerente General, Marcelo González, admite una política deficiente en el establecimiento de diálogos con las comunidades. “Obviamente es algo que nos hemos ganado por no acercarnos debidamente a la comunidad y que estamos tratando de recuperar y elaborar una mejor manera de acercarnos, más eficientemente a la comunidad”, asume González.

Camino al empoderamiento ciudadano

Si bien existe una actividad industrial cada vez más creciente en la comuna de Maipú, también se ha ido fortaleciendo el trabajo de dirigentes sociales y activistas ambientales que luchan por el derecho básico de vivir en un ambiente libre de contaminación y seguro. Raúl Villarroel observa el ejercicio ciudadano que se ha dado en la comuna, como un necesario desarrollo de participación democrática que denomina como «ciudadanía ambiental”.

«Efectivamente, por la instalación de una serie de actividades industriales de gran impacto sobre el medioambiente, Maipú está convirtiéndose en una zona de sacrificio. Y, por lo tanto, hay un déficit legislativo muy significativo», comenta el académico.

«Me parece que estamos en el momento preciso para empezar a empoderar a esa organización local, de vecinos, las personas que viven en los territorios, en la medida en que sus demandas, sus reivindicaciones con el medioambiente, puedan ser acogidas por el órgano del gobierno territorial, que en este caso es el municipio. Yo confió en que las nuevas autoridades municipales, que han sido electas recientemente, encabezadas por el alcalde Vodanovic, puedan acoger este sentimiento y esta capacidad que tienen los vecinos de organizarse, de tal modo que encuentren una vía de canalización de sus reivindicaciones y de sus aspiraciones que les ofrezcan mejores condiciones que las que han tenido hasta ahora”, agrega.

Dado que Clariant es una compañía suiza, desde ese país se ha presentado la posibilidad de iniciar un procedimiento judicial en contra de la empresa por el hecho ocurrido el 2019. Esto fue posible dado que reporteros suizos visitaron la comuna y escribieron artículos acerca de la explosión. La opción fue presentada a Viviana Delgado, quien no ha podido dar curso a este procedimiento por falta de recursos, necesarios para contratar representantes judiciales.

«Tenemos que tener un abogado acá en Chile. He buscado abogados ambientalistas, y cobran, no tienen ese sentido que tengo. Yo, si fuera abogada, lo estaría haciendo gratis. Pero nos ha costado encontrar que lo hagan gratis. Igual tú tienes que dar un chance de creer que efectivamente van a hacer todo lo que ellos han prometido en cuanto a medidas de mitigación (Clariant). Si no cumplen, obviamente hay que hacer algo, porque eso ya significaría una burla para las comunidades. Pero también espero que el municipio se haga parte», cierra Viviana.

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