/ Tomás Tapia
13 de abril de 2026

Ushaia: la nueva obra de Alberto Fuguet ambientada en el Maipú de los 80’s

Alberto Fuguet llegó a Maipú en los 80s, recorrió sus pasajes en micro con Walkman en mano y nunca olvidó lo que vio. Décadas después, esos recuerdos se convirtieron en Ushaia, su nueva novela. El autor habla de por qué la comuna tiene algo que ningún otro lugar de Santiago le ofrece.
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Llegó al Café Cahve con unos jeans azules, una chaqueta de mezclilla y sus icónicos lentes. Pidió un americano con hielo junto a unas tostadas con palta. Ya sentado en la terraza, se fascinó por la forma de ser de los maipucinos, en específico los ligados al mundo suburbano.

Habló de como ser escritor le significaba estar fuera de la sociedad y que Maipú se ha vuelto en un lugar muy pop.

Alberto Fuguet es uno de los escritores más influyentes de la literatura chilena contemporánea. Autor de libros como Mala Onda, Sobredosis y de la película Se Arrienda, Fuguet presenta Ushaia, su nueva novela ambientada en el Maipú de los años 80.

En esta entrevista habla de su fascinación por los suburbios, de cómo construyó a su protagonista, su relación con Maipú y de por qué advierte a los lectores que esta historia les romperá el corazón.

¿Por qué escoge a Maipú como el escenario de esta historia?

– Me crié en Estados Unidos, en un barrio de Los Ángeles que básicamente es un suburbio. Siempre me he sentido unido a eso. Ser periférico empieza a ser más outsider, la posibilidad de criarse con otra forma de vida que no es del todo del campo, pero que no es del todo ciudad. Cosas que tienen que ver con bicicletas, barrios, amigos de la esquina, un sentido de territorialidad.

– Lo que me llamaba la atención de Maipú son sus contradicciones. Por un lado tiene esta idea de que una vez fue un pueblo pequeño con sentido de pertenencia, pero por otro lado hay clase media alta, media y media baja, y sobre todo la idea de lo nuevo, del no lugar.

– Los no lugares son como el Starbucks o el mall. Acá hay mall antes que en muchas comunas de Santiago. La gente de Maipú ha visto más películas, ha jugado más videojuegos, tiene más cultura del skate, la bicicleta, la comida rápida. Todo eso me parece propio de lo suburbano y es muy distinto ser de un suburbio que ser del sur, del norte o del puerto.

– ¿Por qué elegir Maipú y no otra comuna como Puente Alto?

– Porque tengo más lazo, lo conozco más. Me parece que Maipú no tiene tanta carga negativa o positiva. Es más futuro que pasado. Puente Alto tiene otra connotación. En el libro mío anterior, un personaje mío que se llama Tomás, es de San Miguel, pero San Miguel también tiene otras connotaciones.

– Me parece que Maipú connota más futuro, connota más juventud, a pesar de que obviamente no todo el mundo que vive es joven, pero como que tiene lo que llaman los gringos «clean slate«, en sentido que tienen como un iPad vacío, como que para mí, desde mi perspectiva, es gente hambrienta que quiere llenar su iPad o su disco duro.

– Y sobre todo me parece que está muy conectado a cosas que a mí me interesan como el mall, estacionamientos, metros, piercings, computadores, como cierta poesía en la idea del barrio, sentirse cerca y lejos del centro de Santiago.

Alberto Guguet escribe ambientado en Maipú

¿Cómo se documentó a lo largo del proceso creativo sobre las ubicaciones geográficas de la novela? ¿Hablaste con amigos, vecinos del sector?

– Mi novela ocurre más o menos en los 80’s. Yo vine mucho el 82, 83 y 84 a estudiar. Mi mejor amiga era de Maipú y vivía en un pasaje llamado Esmeralda, cerca del Cerro Primo de Rivera, el que era ma´s libre, más salvaje que como está ahora. Pasábamos por el TOQUI, íbamos en micro con Walkmans, entonces todo eso se me grabó.

– Luego Maipú fue creciendo y creciendo con el paso del tiempo. Un amigo mío, que ahora es el decano de letras en la Católica, siempre me ha dicho que «tú eres el autor más Maipú de Chile» entonces, a mí esa frase me quedó dando vueltas como, ¿por qué si no soy de Maipú? Y claro, con el tiempo me di cuenta que lo que yo tengo de Maipú es que soy suburbano.

– Conocí a algunos lectores de Maipú en firmas de libros y les escribía por Instagram o WhatsApp sobre «¿Qué te parece este colegio?» «¿Dónde tú crees tú qué pasaría?« «¿Qué te parece esta calle?» y también fui mirando el nombre de las calles y descubrí que algunas tenían nombres raros.

– ¿Conoce a otros autores de Maipú como por ejemplo Alejandro Zambra, Paola Molina, Michael Rivera, Raúl Tellez o Luis Valentín Ferrada?

– Sí, sobre todo a Alejandro Zambra, aunque siento que no ha escrito mucho de Maipú, sino que habla de Maipú. De hecho, yo estuve leyendo algunas cosas de Zambra y me da la impresión que le interesa más que su personaje se vaya de Maipú, pero todas son opciones válidas.

– ¿Hubo alguna historia real en la que te inspiraste para hacer este libro?

– Hubo un caso muy tremendo de un chico que se sentía muy angustiado, tenía un blog y terminó suicidándose. Este chico era lector mío, había visto mi primera película, Se Arrienda. Unos años después su hermano me regaló su disco duro, yo sentí que me estaba regalando una historia.

– Esta es una de las primeras veces que se ocupa como protagonista una mujer, ¿Te inspiraste en alguien real para la creación de este personaje?

– Creo que la verdadera inspiración soy yo, o sea, creo que tengo mucho de Leticia. Leticia tiene como mi edad y es básicamente mi lado femenino hablando sin filtro. Yo quería crear una mujer rara, eso sí, y obviamente estaba inspirado un poco, quizás en mujeres que conozco. Hay algo de mi mamá, mi mamá no era tan loca, sí podía ser pesada y ser como mala leche y ser un poco ácida.

– Me parece interesante mirar Chile desde un personaje extranjero. Lo más fascinante de Leticia es que es muy queer friendly, muy adelantada a su época. Termina en un lazo extraño e intenso con un personaje que a mí me parece que sí ocurre entre mujeres heterosexuales y hombres gay: no queda claro si son pololos, amantes o amigos, pero claramente hay más intimidad entre ellos que con sus respectivas parejas reales.

Ushaia, Alberto Fuguet

– ¿No tuviste algún tipo de dificultad escribiendo como de este lado femenino?

– Espero que no, obviamente me cuidé, mi editora mujer me fue cuidando, pero no, me pareció mucho más libre que estar escribiendo de hombre. A mí me interesan más los personajes. Esta mujer es así. Más que decir Leticia es una mujer.

Como autor ¿Cuál es el principal sentimiento que quisiste provocar en los lectores?

– Yo no trato dar mensajes políticos ni nada. Yo quiero que te identifiques, yo quiero que llores. Ojalá que tú digas como, «yo tengo algo de Bruno» o «yo conozco una Leticia» o que pienses de otra manera en tu mamá o en tu familia.

– Porque eso es lo uno que anda buscando siempre con las películas, los libros, los discos, es que te veas a ti mismo. Ese el verdadero mensaje. Mi chamba, como dice un mexicano, es traficar emociones, que sientan algo, y la forma que yo tengo es con las palabras y crear personajes, crear un mundo. Y si, en estos tiempos duros que están partiendo, si el libro te puede hacer ser un poco más tierno, más empático, permitirte emocionarte o sentir cosas por el otro. Me parece que también es una forma de resistir.

– ¿Por qué invitaría a las personas a leer Ushaia?

– Porque la van a pasar mal. Porque quizás les va a quebrar el corazón. Encuentro que eso es necesario.

– Yo creo que siempre es bueno que te quiebre el corazón para después que se llene de nuevo y en el caso de la gente de Maipú, porque ocurre acá.

– Un libro es un cumpleaños, va a haber gente interesante, te van a caer bien, pueden ser un poco raros, pero va a ser distinto. Es como la Blondie, yo no te puedo garantizar todo lo que vas a sentir, pero va a ser una experiencia distinta.

SOBRE EL AUTOR

Tomás Tapia

Periodista en Práctica

Admirador del Gato Gamboa, contador de historias y periodista en formación

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