La periodista y dueña de la librería maipucina Los Libros, Andrea Brito, reseña para La Voz de Maipú, Ushuaia: el nuevo libro del reconocido escritor Alberto Fuguet, que desarrolla grandes pasajes en Maipú.
La nueva novela de Alberto Fuguet, Ushuaia, es un ticket de viaje que nos lleva a recorrer historias personales, vínculos y territorios periféricos que acurrucan, conmocionan y transforman a sus protagonistas: una madre y su hijo adolescente. Es un relato que se mueve y nos mueve por las calles, barrios y habitantes de distintos mundos y, entre esos, un Maipú de fines del siglo XX.
Ushuaia (Un destino melodramático), es una novela intensa que avanza y retrocede por líneas de tiempo y biografías personales. Protagonizada por Leticia y Bruno, una madre y su hijo adolescente, esta obra es la primera en que el autor sitúa a una mujer como eje del relato, y a través de ella, los conflictos femeninos de abandono, inseguridad, silencios y maternidades catastróficas.
Fiel a su estilo, Fuguet desarrolla historias dentro de historias, recurre a hitos desconocidos para lectores de nuevas generaciones de nuestra cultura pop, referencias musicales y faranduleras de los 80/90 para darle forma al espacio/tiempo en el que viven sus personajes.
En ese escenario, en las primeras páginas del libro descubrimos a Bruno, un joven escritor con un mundo interior intransferible y cuya voz, o lo que logró sacar desde ahí, quedó fijada en sus cuentos y blogs en internet. Desde ahí al descubrimiento de Leticia, su madre, es otro viaje: ella recuerda, expresa, justifica, se desborda, en su presencia la sensación es de estar sosteniendo algo que no deja de moverse. Ella, desde sus temores e inquietud, decide dejar la provincia de San Luis en Argentina para criar a su hijo sin padre en la comuna de Maipú, buscando para ambos una mejor vida, tranquila, alejándose tal vez de los traumas de su pasado, aunque sea imposible huir de ella misma.
Es interesante la forma en que se incorpora en “Ushuaia” este Maipú ochentero, marcado por una lejanía no solo evidentemente geográfica, sino también simbólica.
Los personajes no solo “viven” en la comuna, sino que la habitan, circulan por las calles del Barrio Riesco Central, compran en el único supermercado del pueblo, se encuentran en el Cerro 15 (Primo de Rivera), trabajan, estudian, van de un lado a otro.. No solo actúa como un escenario decorativo, sino que se levanta como un lugar con venas y nervios, con luz y oscuridad.
Lo distante de Maipú pareciera definir el aislamiento de Bruno, su misterio, su caos, su propia búsqueda de identidad. Para Leticia, Maipú tal vez es uno de sus destinos melodramáticos, un lugar en el mapa donde instalarse en calma a pesar de su propio vértigo.
Más allá de una historia intensa, emotiva y que nos lleva a lugares incómodos e inesperados, el carácter evocativo de la novela enriquece la experiencia lectora y nos lleva inevitablemente a pensar en nuestra historia y a pensar en los Brunos y Leticias que tuvimos de vecinos.










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