Un caso de bullying extremo sacudió la semana pasada al Colegio Anglo Maipú. Un niño de tercero básico con trastorno del espectro autista fue víctima de hostigamiento sostenido desde abril por parte de alumnos de octavo básico, quienes en el incidente más reciente le arrebataron su colación y lo obligaron a comer basura sacada de los contenedores del establecimiento.
La respuesta del colegio fue una suspensión de un día para los involucrados, decisión que desató la indignación de la comunidad escolar.
Protesta dentro del establecimiento
En la mañana del jueves 7 de mayo, alumnos de diversos cursos del recinto se manifestaron con carteles y panfletos que exigían «no más bullying» y «una suspensión no es suficiente».
Eso abogaron los estudiantes al enterarse que los implicados en el abuso obtendrían un día de suspensión por parte del colegio.
Sin embargo, la protesta tuvo consecuencias para quienes participaron. Según apoderados, la inspectora general ordenó marcar como ausentes y registrar con anotación negativa a cada uno de los estudiantes que se manifestaron, una medida que generó aún mayor malestar en la comunidad.
«Le están bajando el perfil»
Para algunos de los apoderados, la medida está hecha en pos de no «agrandar» el problema y que pase «desapercibido».
«Hasta dónde esperan llegar para tomar una sanción más fuerte», expresa un apoderado que lleva años ligado al establecimiento. Según él, la comunicación por parte del Colegio Anglo Maipú ha sido nula y afirma que con la sanción están intentando «bajarle el perfil a la situación».
El apoderado precisa una inconsistencia en el discurso que predica el Colegio Anglo Maipú, cuyo slogan es «formando mejores personas», algo que según él, no se está llevando a cabo.
Otra apoderada declaró que no es la primera vez que han ocurrido sucesos de esta naturaleza.
Lo que exigen algunos apoderados
Entre los padres existe un consenso: la suspensión de un día es insuficiente. Algunos han planteado medidas más drásticas, como condicionar la matrícula de los agresores o expulsarlos del establecimiento.
Para oficializar esas demandas están buscando convocar una reunión extraordinaria del Centro de Padres, esperando que la dirección dé explicaciones formales a la comunidad. A la fecha, aún no se ha podido ejecutar dicha junta ni han recibido respuestas de la directiva del colegio.

«No es el tipo de personas que yo espero que compartan el recreo con mi hijo, la verdad», declara un padre.
¿Qué viene ahora?
Los apoderados buscan coordinar una reunión extraordinaria a través del Centro de Padres para exigir explicaciones a los encargados.
La víctima, un niño que según quienes lo conocen intentó seguir su rutina escolar con normalidad el mismo día de la protesta, pertenece al espectro autista, lo que para los apoderados agrava aún más la responsabilidad del establecimiento en su protección.
«Estas cosas, por mucho que se esfuercen en mantenerlas bajo el perfil, no deben permanecer escondidas«, sentencia un apoderado.
Para la comunidad del Colegio Anglo Maipú, la suspensión de un día no cierra este caso y continúan solicitando respuestas satisfactorias.
Nota del editor:
La Voz de Maipú intentó en reiteradas ocasiones establecer comunicación con la dirección del Colegio Anglo Maipú, sin embargo, al cierre de esta edición, ninguna de nuestras solicitudes fue correspondida.









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