La Batalla de Maipú es un hito que cada año se recuerda y ha sido inmortalizado en numerosos libros. Los valiosos aportes de Luís Valentín Ferrada Walker, Camilo Montalban y Raúl Téllez, resaltaron este acontecimiento como el de mayor trascendencia para la historia patria y de Maipú en general.
No obstante, historiográficamente se ha buscado poner el foco en los hechos de la gesta militar y en los diversos monumentos que se construyeron a su alrededor, ensombreciendo otros fenómenos propios de la historia comunal. Si bien, es cierto que la Batalla de Maipú posicionó a los Llanos del Maipo en el ojo público, los llanos serían objeto de peregrinación para las familias santiaguinas que buscarían asentarse en alguna de sus chacras.
Entre tantas historias, surgió la del Pueblo de Lo Espejo, que actualmente pertenece a la comuna de Lo Espejo, ubicada al sur de Pedro Aguirre Cerda, al oriente de Cerrillos, al poniente de La Cisterna y al norte de San Bernardo. Mencionado dichos deslindes, cabría preguntarse qué vínculos tiene esta comuna con la gesta independentista y la comuna de Maipú.
El Fundo Lo Sierra
La historia de Lo Espejo se remonta al Fundo Lo Sierra, perteneciente a don Joaquín de Lo Sierra y Toro, sitio donde acantonó el campamento del Ejército Patriota durante la tarde del 4 de abril de 1818. Según las fuentes recabadas en el “Archivo de don Bernardo O’Higgins”, el campamento fue inspeccionado por Bernardo O’Higgins, que lo visitó a pesar de sus heridas tras los hechos de Cancha Rayada el mes anterior. En la madrugada del 5 de abril de 1818, el Ejército de 4.900 soldados se desplazaría hacia los Cerrillos, en donde se libraría uno de los acontecimientos más importantes de las revoluciones hispanoamericanas.

Fotografía de Oscar Riquelme Gálvez, 2016. Comuna de Lo Espejo.
El Fundo Lo Sierra estuvo en propiedad de Joaquín de Lo Sierra y Ana María Alviz hasta 1879, cuando decidieron heredar dicho predio a sus hijos Jesús, Dolores, Ana María y Transíto. Esto dio inicio al primer sub-loteo del fundo. Luego, en diciembre de 1891 se fundaría la comuna de Maipú, con límites que se extenderían hasta los fundos de Lo Sierra y de Ferrari.
Esto permitió que diferentes familias se instalaran en el sector y comenzaran a construir sus primeras casas ligadas al Fundo Lo Sierra, lo que sería el comienzo del Pueblo de Lo Espejo. Según da cuenta el primer periódico de Maipú, el boletín “Comuna de Maipú”, para 1909, los primeros maipucinos en registrarse como propietarios en el pueblo de Lo Espejo eran Arturo Godoy, Lucrecia León de la Barra, Juan Ferrari, Blanca Bergueret, Tránsito de Lo Sierra, Manuel Astaburuoga e Ignacio Astaburuaga.

Fuente: Fotografía de Oscar Riquelme Gálvez, 2016. Comuna de Lo Espejo.
El Fundo Lo Sierra fue rodeando al Pueblo de Lo Espejo, y al mismo tiempo, era un tránsito con el resto de la ciudad. El Camino Progreso (actual Av. Américo Vespucio) era la única vía de conectividad entre los habitantes del Pueblo de Lo Espejo con la subdelegación de Cerrillos y Maipú. Igualmente, era la única vía que tenían los habitantes de La Cisterna y La Granja si buscaban llegar a la estación ferroviaria que allí aguardaba desde 1857.
Un reportaje del periódico “Maipú”, de 1912, relataba sobre sus rasgos: “Andando, nos encontramos con don Manuel Astaburuaga con quien tuvimos una larga charla y proyectos en favor del adelanto de la población. Supimos que su hijo, el regidor de Maipú, señor Ignacio Astabauruaga, andaba afuera. El pueblo presenta el aspecto de una gran casa señorial por la calma habitual que domina por todas partes”.

Fuente: Fotografía de Oscar Riquelme Gálvez, 2016. Comuna de Lo Espejo.
Carlos Soto Vargas, uno de los primeros investigadores del Pueblo de Lo Espejo, alude que, en 1916, Ignacio Astaburuaga heredó gran parte de los terrenos del pueblo (1994, p. 61). La calle Centenario era el gran eje cívico de los pueblerinos de Lo Espejo. Allí se congregaban los vecinos y campesinos de las parcelas y fundos cercanos. Asimismo, era la principal ruta para acceder a la estación ferroviaria. Debido a su importancia, Ignacio Astaburuaga, se encargó de su pavimentación y la consolidó como avenida principal a comienzos del siglo XX.
De esta forma, Astaburuaga se posicionó como una de las principales figuras públicas del periodo. En 1906 fue elegido regidor de la comuna, luego en 1908 fue electo alcalde, y en 1909 fue elegido regidor nuevamente (en ese periodo era normal que los alcaldes tuvieran una duración de un solo año). Además, fue Juez de Subdelegación durante 15 años y dio forma en 1913 a una de las primeras juntas de vecinos de Santiago.

Fuente: Fotografía de Oscar Riquelme Gálvez, 2016. Comuna de Lo Espejo.
Para 1920, la comuna de Maipú destacaría por poseer dentro de sus límites administrativos a dos localidades de no más de 5 mil habitantes cada una. Por un lado, la localidad de Maipú, definida por su eje de Av. 5 de Abril con Pajaritos, y aguardaba los principales símbolos materiales de la Batalla de Maipú (Templo Votivo y Monumento a Los Héroes). Por otro lado, el Pueblo de Lo Espejo, definido por el eje Av. Centenario, y fue uno de los puntos de entrada para el Ejército patriota a Los Llanos del Maipo.

Fuente: Adaptación de Oscar Riquelme Gálvez al plano de “Santiago i sus alrededores” de Agustín Rengifo, 1902. Biblioteca Nacional de Chile.
1925: El año en que el Pueblo de Lo Espejo dejó de ser de la comuna de Maipú
Sin embargo, el Pueblo de Lo Espejo se mantuvo como parte de Maipú hasta 1925. Los cansadores viajes a la Municipalidad de Maipú, que se encontraba a distancias excesivamente largas, fue uno de los motivos por lo que los vecinos de Lo Espejo buscaron un camino autónomo. De esta manera, en 1925 se constituyó la comuna de Lo Espejo. Fue un experimento breve. Ya que 5 años más tarde, el gobierno de Carlos Ibañez del Campo decidió dar forma a la comuna de La Cisterna, incorporando a la localidad como uno de sus sectores perimetrales.
Ese estatus se mantendría hasta 1991 cuando se formó definitivamente la comuna de Lo Espejo, bajo unos límites más amplios (incorporando los sectores de Lo Valledor, Ochagavía y la totalidad de Lo Sierra). Solamente, el Fundo Las Turbinas se mantuvo vinculado a Maipú durante gran parte del siglo XX, bajo propiedad de Francisco Castillo Astaburuaga. En 1973 sería adquirido por el fisco, y posteriormente, en 1993 la Municipalidad de Maipú delegaría administrativamente estos territorios a Lo Espejo. Por tanto, los vínculos en la actualidad son más bien hechos del recuerdo o huellas históricas que resguardan los archivos.

No obstante, en los últimos años, el Pueblo de Lo Espejo se ha revalorizado como un hito patrimonial importante de la Batalla, y se hace necesario todavía revalorizar sus vínculos históricos con la comuna de Maipú. No por nada, los habitantes de Lo Espejo decidieron dar el nombre “Maipú” a una de las calles de la localidad y una placa conmemorativa de la Batalla de Maipú fue instalada el 2010 en plena Av. Centenario. Estos territorios estuvieron décadas siendo parte de la comuna de Maipú, y en el caso del Fundo Las Turbinas, casi un siglo.
Es importante hablar de estos espacios también porque el hecho de que ya no pertenezcan a Maipú pasó por una decisión administrativa, y por encima de todo, tecnocrática. No obstante, sus huellas permanecen vigentes hasta la actualidad.







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