En esta entrevista, Javier García, el Presidente del Observatorio del Derecho a la Comunicación de Chile, analizará la situación de los medios locales, el rol del avisaje estatal y su distribución en Chile, entregará su visión sobre la situación que atraviesa Maipú y dará lineamientos que, considera, podrían aportar a que exista una mayor cantidad de escrutinio a las autoridades locales de todo el país.
El Observatorio del Derecho a la Comunicación es una organización sin fines de lucro dedicada a la promoción y defensa de la libertad de expresión. Inicia su actividad en Chile en 2019 y en 2021 se constituye como fundación.
-¿Cuál es la realidad actual de los medios de comunicación locales o comunitarios en Chile?
Por lo general, sobreviven con dificultades porque no se dan condiciones propicias para el desarrollo y la sostenibilidad de estos medios. Las nuevas tecnologías han abaratado costos para crear medios de comunicación, pero el desafío es mantenerse en el tiempo y mantener unos estándares de calidad e independencia. Por lo general, las autoridades y parte de la población no es consciente de la importancia de estos medios hasta que no desaparecen. Creo que existe cierto menosprecio hacia ellos y se valora poco el esfuerzo que hacen y la vitalidad que aportan a las sociedades locales.
-El financiamiento de los medios de comunicación locales siempre ha sido un desafío. En el caso de los medios comunales o regionales, la independencia puede verse afectada cuando privados u organismos públicos son el principal financista del medio. Cooptar su libertad editorial no resulta complejo. ¿Cómo analizas este escenario en Chile?
Diversificar la cantidad y las fuentes de las que se obtiene financiación es una de las estrategias para resguardar la independencia, pero eso en el ámbito de la comunicación local resulta complicado y al final el peso del ingreso publicitario de entidades más grandes, como la municipalidad o grandes empresas, puede condicionar la línea editorial e incentiva la autocensura, especialmente en momentos electorales o en situaciones de crisis.
Creo que para garantizar la independencia sería necesario desarrollar nuevos modelos financieros que no sean tan dependientes de la publicidad comercial e incluyan otro tipo de ingresos como las cuotas de socios/as, los fondos públicos y proyectos con organismos internacionales, así como alianzas con universidades con presencia en el territorio. No existe una única fórmula, cada medio debe analizar su contexto, pero es necesario innovar y no caer en la inercia. Considerando que los medios locales son equipos pequeños de personas, una de las claves es agruparse con otros medios locales para poder desarrollar proyectos en conjunto y acceder a fondos conjuntos y avisaje de empresas más grandes y de organismos del estado.
«Las autoridades del Estado no han identificado el potencial que tienen los medios locales»
-El avisaje en medios de comunicación de parte del gobierno central y municipios muestra concentraciones y vacíos de información pública. Sabemos que una cierta cantidad de medios de comunicación se llevan una gran tajada de la torta y los medios locales prácticamente no reciben nada. El Mercurio, Copesa, ARCHI, algunas agencias, son parte de quienes más reciben. ¿Qué se necesita para cambiar esta realidad y para aumentar la inversión estatal a través de esta modalidad?
Se requiere mejorar la transparencia y la rendición de cuentas públicas sobre el avisaje en medios. Contar con cifras y evidencias de cómo se distribuyen esto recursos serviría para incidir en el debate sobre cómo funcionan estos mecanismos y contribuirían a articular propuestas para una distribución más justa. Pero también se requiere que los medios locales tengan una voz más fuerte para poder hacer más incidencia, la fragmentación de los medios locales, sin una organización que los represente, es una debilidad para lograr avances en este y otros desafíos.
Lamentablemente las autoridades del Estado no han identificado el potencial que tienen los medios locales en la implementación de políticas públicas a nivel local. Se sigue la inercia de contratar a agencias que distribuyen avisaje en base a criterios de cantidad de audiencia de los medios de ámbito nacional, ya que no existen medición de audiencia a nivel regional, sin que se evalúen otras alternativas que puedan ser más efectivas.
-El Fondo de Medios de Comunicación es una fórmula, sin embargo, son escasos los recursos. ¿Qué se podría hacer en torno a esto?
Tienen que existir más recursos para proyectos periodísticos de interés público, y que no solo sean para proyectos anuales sino que también se exista algún fondo más estructural, con una duración de mayor que de mayores certezas. Existe una crisis en el modelo financiero de los medios de comunicación que afecta tanto a grandes como pequeños.
El modelo de la publicidad comercial convencional ya no es viable y la lógica de la publicidad en internet está llevando a algunos medios a estrategias de clicbait, optar por titulares y contenidos sensacionalista que sirven de anzuelo para lograr más clics y más ingresos. Creo que es una oportunidad para repensar el modo en el que se financian los medios de comunicación y promover modelos que faciliten el periodismo independiente y el derecho a la información de la ciudadanía, considerando el contexto actual, donde los medios tradiciones perdieron confianza y la desinformación ha ido ganando terreno, lo que va debilitando los espacios de deliberación democrática. Los medios grandes están tratando de llegar a acuerdos con las plataformas e intermediarios de internet para recibir compensación por el uso de noticias y en muchos países los medios locales van a quedar fuera de esta nueva forma financiera.
Cada vez son más voces las que están reclamando que la información sea considerada como un bien común que recibe apoyo de fondos públicos, a través de sistemas que eviten que los gobiernos condicionen la entrega de estos fondos.
-De acuerdo a datos de un informe de Voces del Sur, Chile experimentó un aumento del 48,21% de las alertas por violencias contra la prensa, escalando de 112 en 2023 a 166 en 2024. ¿Qué demuestran estas cifras y de qué manera los tomadores de decisiones y la ciudadanía deben ponderarlo?
Lo primero que demuestran es que en Chile también existen agresiones a la prensa, algo de lo que hace algunos años casi no se hablaba y no existían datos. El incremento en el número de agresiones no necesariamente indica un empeoramiento de la situación, porque el aumento puede deberse a que se hizo un mejor trabajo de identificar casos. La cantidad tampoco nos habla de la gravedad de los casos, es necesario analizar las cifras desagregadas y observar la evolución, que se mantiene, si se dan variaciones significativas en algún tipo concreto de agresión. Contar con cifras y estadísticas nos permite identificar tendencias y promover medidas de actuación y prevención a partir de la evidencia y no solo en función de percepción. Lo que hemos identificado estos años es que se las amenazas al periodismo se han ido diversificando, apareciendo nuevas formas de hostigamiento a la prensa.
Antes de la creación del Observatorio no se contaba con cifras ni informes especializados y la percepción era otra, en estos años creo que la percepción está cambiando y existe una mayor preocupación por la seguridad de la prensa por parte de las organizaciones de la sociedad civil y del Estado. Una muestra de esta preocupación es que desde 2022 se tramita un proyecto de ley de proyección a periodistas, que esperamos sea aprobado.
Además en 2024 Chile acogió junto a UNESCO la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, lo que permitió recibir a organizaciones y periodistas de otros países. Sin embargo, hasta el momento esa mayor preocupación no se ha traducido en mecanismos concretos de protección a la prensa. Las organizaciones de la sociedad civil contamos con pocos recurso y las acciones del Estado hasta ahora han sido declaraciones de intenciones que no se han concretado en recursos específicos, sino en el uso de los instrumentos existentes.
–¿Qué tipos de medios de comunicaciones son los que se encuentran más expuestos a casos de violencia contra la prensa y de qué forma se debería enfrentar esta realidad?
En ODC hemos identificado distintos perfiles de riesgos. Por ejemplo, han crecido mucho las agresiones a los reporteros en terreno de los matinales de televisión, así como el acoso online y la estigmatización a rostros televisivos y periodistas relevantes. La cobertura de manifestaciones sigue siendo riesgosa, por la hostilidad contra la prensa tanto por parte de grupos de manifestantes como por parte de Carabineros.
Nos preocupan mucho los casos relativos a medios locales o pequeños medios independientes, porque están en situación más vulnerable para enfrentar estos ataques comparados con medios grandes o periodistas conocidos, cuentan con menos recursos para implementar medias y equipos de seguridad, para pagar honorarios de abogados en casos de acoso judicial, o atención en salud mental. Además, estos casos pasan más desapercibidos, muchas veces no se conocen o no tienen repercusión pública lo que alienta a los agresores que ven que sus acciones pueden ser efectivas. Esto es muy peligroso, porque el medio local puede optar por la autocensura ante la dificultad de enfrentar ataques, por eso es muy importante contar con redes de apoyo y con mecanismos instituciones que puedan apoyar a los periodistas y medios que son objeto de amedrentamiento.
Lamentablemente contamos con muy poca información de lo que pasa con los medios locales, sobre todo en regiones o localidades más pequeñas. Para el Observatorio es muy complicado recopilar esa información, salvo que el propio medio nos conozca y nos informe de alguna situación. Por eso tratamos de participar en foros y reuniones de medios locales y comunitarios y tener contacto directo, peor muchos medios locales no forman parte de organizaciones.
«Sin un medio local que haga escrutinio público, autoridades corruptas logran permanecer más tiempo en sus cargos porque su actuar pasa más desapercibido».
-¿Cuál es la relevancia de los medios locales de comunicación en Chile y en comunas tan masivas como Maipú?
Contar con información local orientada a los habitantes de la comuna, permite contar con una ciudadanía más informada de lo que ocurre en su comuna y con un escrutinio constante de la actividad de las autoridades locales. Si no existen medios locales aumenta la desinformación, ya sea por la difusión de información falsa o por la ausencia de información sobre asuntos relevantes. Y la falta de información debilita la democracia, por ejemplo, si no contamos con información veraz sobre la gestión de una comuna perdemos elementos de juicio para decidir nuestro voto o nos guiaremos solo por lo que dice la propaganda. Una buen ejemplo es lo ocurrido con la ex Alcaldesa Cathy Barriga, la labor de medios como La Voz de Maipú sacó a relucir como era su gestión y eso facilitó que medios más grandes pusieran foco en ese caso y los votantes contaran con información. Sin un medio local que haga escrutinio público, autoridades corruptas logran permanecer más tiempo en sus cargos porque su actuar pasa más desapercibido.
-De acuerdo a un estudio de 2025 de la Fundación GABO, casi la mitad del territorio chileno es un desierto informativo. Específicamente, el 47,5 % de todas las comunas chilenas son desiertos informativos, y el 26,1 % son semidesiertos. Estos “ecosistemas áridos” son lugares donde no hay condiciones para ejercer el periodismo, que puede ver en la falta de medios, pero también en la cobertura que hagan los pocos que existan. ¿Qué viene a constatar este estudio en Chile y cómo analizas la situación que existe en la comuna de Maipú al respecto?
Este estudio muestra una situación muy preocupante. Como es el primero de estas características que se realiza no tenemos evidencias de como está siendo la tendencia, pero mi impresión es pesimista, pienso que es un proceso que está empeorando porque hemos visto que radios locales comunitarias están desapareciendo y entregando su concesión. El estudio también constata los contrastes entre regiones y entre unas comunas y otras.
En las comunas más pobladas existen mejores condiciones y más acceso a recursos para mantener un medio local con profesionales y calidad informativa, como ocurre en Maipú. El problema lo veo sobre todo en zonas menos pobladas, en muchas comunas en que no existe escrutinio público del poder los riesgos de corrupción aumentan, y también las amenazas a quienes denuncien públicamente casos de corrupción o actuaciones ilegales. Un ejemplo lo tenemos en Teno, donde amenazaron a un periodista y exconcejal, al que quemaron su auto aparcado junto a su residencia como represalia a su denuncias públicas por actos de corrupción.
-¿Qué recomendaciones plantea la normativa internacional respecto a los medios de proximidad o medios de comunicación local?
Los grupos de expertos de organismos internaciones como la Relatoría para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos o al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas han puesto especial atención a la salud de los ecosistemas de medios. Para estos organismos el pluralismo informativo es un requisito para promover sociedades democráticas donde se escuchan y dialogan distintas visiones, incluidas las de grupos invisibilizados o minoritarios.
En este sentido ponen acento no solo en cuanto a evitar monopolios y concentración de la propiedad, sino también a que exista una diversidad de tipos de medios, contenidos y fuentes de noticias. Estos organismos valoran especialmente los medios de proximidad, especialmente los comunitarios sin fines de lucro y ponen especial atención a alertar sobre las barreras que enfrentan estos medios y además recomiendan a los Estados medidas de fomento de estos medios.
-¿En qué aspectos centrará su trabajo el Observatorio del Derecho a la Comunicación durante 2026 y cuáles son sus principales preocupaciones para Chile?
Como somos una organización pequeña y con pocos recursos, hasta ahora venimos concentrando nuestros esfuerzos en el monitoreo de la situación de la libertad de prensa en Chile, documentando caso de ataques y hostigamiento, y también orientando y asesorando legalmente a periodistas y medios pequeños. Para 2026 queremos mejorar la información que tenemos sobre el periodismo local, contar con colaboradores en terreno y hacer talleres de protección a la prensa en regiones. También vamos a profundizar nuestro análisis respecto el incremento del acoso y la violencia online contra periodistas.









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