Katerina Escobar comenzó arreglando acordeones a intuición, poco a poco se profesionalizó y hoy trabaja a tiempo completo en su taller en Maipú, marcando un precedente para el género femenino en este rubro que solía ser solo de hombres.
Katerina Escobar Gallardo, más conocida como Kate, se autodenomina la primera mujer lutier de acordeones en Chile, en un rubro marcado históricamente por la presencia masculina. Maipucina desde los 5 años, estudió en el Colegio Alberto Widmer donde era parte del grupo de folclore, ahí bailaba, cantaba y tocaba el pandero.
Desde esa época se ha mantenido ligada al folclore, hoy cantando en ruedas de cueca, participando en un grupo llamado “Esquinazo a domicilio” y desde la luthería.
Alma de mecánica
Kate siempre tuvo alma de mecánica “siempre he estado metiendo las manos desarmando radios y volviendo a armarlas, arreglando cosas, arreglé bicicletas también”, le cuenta a La Voz de Maipú.

Su primer acordeón lo arregló hace 5 años, “a pura intuición”. Sebastián Mufasa, su pareja, acordeonista y mariachi, tenía un acordeón defectuoso, por lo que lo dejó en casa y salió a trabajar con uno más pequeño. Este fue justamente el momento que cambió la vida de Kate, quien pensó “yo puedo arreglar esto” y tenía razón, tanta razón que hoy se dedica a tiempo completo a arreglar acordeones.
“Cuando él llegó a la casa yo tenía el acordeón desarmado y me vio, le dio un poco de susto y se fue” comenta Kate, sin embargo, su meticuloso trabajo de sacar, limpiar una por una y luego volver a ensamblar las 120 varillitas dio frutos: “yo dije: se desarma y tengo que armarlo igual”.
Luego de ese hito, Kate decidió comenzar a interiorizarse más sobre este rubro de forma autodidacta, aprendiendo en el ensayo y error, arreglando instrumentos de amigos y conocidos como también tomando cursos. Una de estas instancias fue con “Seba Malo” conocido dentro del rubro, quien cuando Kate se dispuso a tomar el taller nivel 1 que él impartía le dijo “tírate al nivel 2, si tú ya sabes” debido a todo lo que había aprendido la maipucina en la práctica.

Poco a poco se comenzó a correr la voz del buen trabajo de Kate entre los conocidos que había hecho toda su vida en el mundo del folclore e incluso comenzó a llegar gente que no conocía. Poco a poco fueron confiando en ella y su trabajo. A la vez, ella tenía otros empleos, por lo que no era tan fácil hacerse el tiempo, sin embargo, insistió. Comenzó paulatinamente a invertir en materiales y cursos hasta que en septiembre de 2024 se decidió a crear una cuenta de Instagram, un logo y comenzar oficialmente a llamarse Kate Lutheria.
La primera luthier de acordeones en Chile
Para comenzar a autodenominarse la primer mujer luthier de acordeones de Chile no pasó mucho tiempo. El primer momento que la hizo planteárselo fue cuando asistió a la Feria Chilena del Acordeón 2025, donde había gente ligada a este instrumento de todo el país, entre ellos muchos luthieres, sin embargo, Kate era la única mujer “¿Y las chiquillas?” se preguntó sorprendida.
Sin embargo, el momento clave fue cuando la gran acordeonista Danae Taís, campeona nacional de acordeón en 2021, entre otras distinciones, le llevó su instrumento a Kate, quien realizó un excelente trabajo como de costumbre. En ese momento Danae Taís acude a recibirlo y le afirma “tú eres la primera mujer luthier de acordeones”.
“A veces hay gente que viene y le pregunta primero al Seba […]- la gente le pregunta generalmente a los hombres- y claro, de repente, es difícil darse el valor necesario en este rubro”, comenta Kate. A pesar de aquello ha sentido la valoración y respaldo de sus clientes tanto como de sus pares, quienes constantemente la recomiendan y confían en su gran trabajo: “me siento valorada dentro del oficio”, afirma.
“Hay algunas chicas que no van con hombres a arreglar sus instrumentos y ahí también ellas me tienen más confianza” dice, recalcando la importancia de que existan más mujeres en la luthería. “Las invito a todas a integrarse en espacios u oficios que han sido liderados por hombres, empodérense”, dice Kate con entusiasmo.
Hoy Kate sigue dándole técnica y amor a cada instrumento que le llega. “Mi mayor satisfacción es cuando el músico que me trajo el acordeón lo prueba y me dice: funcionó”, cuenta. Para llegar a esto ha estudiado el instrumento y buscado distintas soluciones, por ejemplo, en el caso de las teclas, las cuales se importan desde Italia por lo que es difícil conseguirlas.
Para resolver de forma más rápida esta necesidad, ella misma comenzó a diseñarlas e imprimirlas con una impresora 3D, las pule y las coloca. Gracias a su ingenio y dedicación, cada vez le llegan más acordeones para arreglar, tantos, que en febrero de este año decidió abandonar su trabajo en una pizzería y dedicarse a tiempo completo a ser una luthier, hoy con el taller lleno de acordeones, pero por sobre todo feliz.

Katerina Escobar trabaja en su taller ubicado en Isabel Riquelme Sur 1535, Maipú, poniendo en alto el género femenino dentro de la luthería nacional y probablamente en un futuro próximo: internacional.
