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jueves, septiembre 23, 2021
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Grave Denuncia: “Llevé a mi gata a esterilizar y me la mataron”

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Constanza Reveco Montero
Estudiante de Periodismo UC. Siempre busco hacer periodismo desde el territorio, en conexión con la comunidad y la realidad. Disfruto contar historias que revelan, visibilizan y fiscalizan. Amante de los animales y la comida.
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La denuncia hecha por Pamela Martínez sobre eventuales irregularidades en una veterinaria de Maipú motivó a la municipalidad a fiscalizar todos los centros de servicios para mascotas que existen en la comuna. Pamela sigue sufriendo las consecuencias de lo que parece un mal manejo clínico, pero la partida de Tomasa, su gata, le han dado fuerzas para luchar por justicia y por ampliar la Ley Cholito.

Fue en marzo cuando Tomasa, una felina de -en ese entonces- 2 meses, llegó a la casa de la abogada Pamela Martínez y se convirtió prácticamente en una más de la familia. Para el hijo de Pamela, de seis años, significó la llegada de una compañera de vida: la gata estaba todo el tiempo sobre o junto a él. 

Gata Tomasa
Gata Tomasa.
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Tomasa estaba a punto de cumplir 5 meses, y Pamela sabía que era la edad ideal para esterilizarla. “La Tomasa siempre se atendía en Rincón de la Mascota, pero le tenía que poner la vacuna contra la leucemia, y ahí no tenían. Todo el mundo recomendaba Mota Mascota así que fui hasta allá, le pusieron la vacuna y aproveché de preguntar cuánto cobraban por la esterilización”. En este centro veterinario la operación era más barata que en el que visitaba frecuentemente Pamela y su mascota, así que decidió operarla ahí mismo y aprovechar la cirugía para instalarle el chip. La abogada lamenta hasta el día de hoy aquella decisión.

En Chile, todos los centros veterinarios deben contar con una patente profesional municipal que especifique y autorice los servicios que se prestan en el lugar. Mota Mascotas tenía una patente de, según Pamela Martínez, “consulta veterinaria y venta de alimentos para mascotas”, pero no incluía la autorización de procedimientos quirúrgicos

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Lo primero que le llamó la atención a Pamela, fue que la llamaron para ir a buscar a su gata el mismo día de la operación. Tomasa ingresó a las 14:00 horas del 1 de julio y pasadas las 18:30 horas del mismo día desde Mota Mascotas avisaron que debían ir a retirarla. Más tarde se enteraría que un procedimiento correcto considera dejar a la mascota hospitalizada una noche después de la intervención, aunque desde Mota Mascotas insistieron que en el caso de los gatos, «puede ser contraproducente dejarlo en hospital en observación, ya que pueden dejar de orinar, defecar o incluso comer por el hecho de estar en un ambiente externo a su territorio. Tomasa cumplió dichas condiciones».

Nerviosa y ansiosa, la mujer llegó hasta el centro veterinario, y de inmediato notó que su gatita se veía extraña: “Mi Tomasa se veía rara, estaba inflada, muy inflada, como que el body que le pusieron le quedaba muy justo”. Antes de llevársela, le entregaron anotados los remedios que debía administrarle la dueña post operación. “Yo le pregunté dónde podía comprar tal remedio y la veterinaria me dijo ‘aquí lo vendemos’, así que se lo compré”. Al revisar la patente de Mota Mascotas, ésta no incluía la venta de medicamentos, aunque desde la veterinaria aseguraron que sí tienen el permiso correspondiente, que de todas formas se negaron a mostrarlo a este medio

- Sobre Sexto Párrafo -

Ya en casa, la gata se mostraba inquieta. “Saltaba por todos lados, de repente como que convulsionaba, no sabría cómo describirla, estaba muy rara. Creímos que podía ser el body de cobre que le pusieron porque se veía que le apretaba demasiado”. Los papás de Pamela le recomendaron llevarla rápidamente de vuelta al veterinario, que estaba próximo a cerrar, pero la secretaria de Mota Mascotas no la quiso recibir. “Me dijo que ya era muy tarde, que me fuera”, relata Pamela, quien insistió. 

Según recuerda la abogada, uno de los veterinarios del lugar bajó para revisar que estuviera todo en orden. “Él agarró a mi Tomasa, le apretó la guata recién operada y la gata se quejó, gritó ‘¡MIAUUUU!’, después me dijo que estaba sana y me hizo un gesto con la mano como para que yo me fuera”. El papá de Pamela, que la acompañó hasta el veterinario, se puso firme y volvió a insistir en que por favor la revisaran, que habían pagado por el servicio y tenían que responder, ante lo cual el médico finalmente accedió.

“Me dijo ‘ah, es que el body le queda chico’”, cuenta Pamela, refiriéndose al mismo traje que le habían puesto en ese centro y del cual ya sospechaban. Ahí el veterinario decidió sacarle el body y le prestó un collar isabelino, porque ya era muy tarde para alcanzar a comprar un nuevo traje en algún otro centro veterinario. Se fueron a la casa y Tomasa seguía muy inquieta. Pamela dice que esa noche no pudo conciliar el sueño.

Al día siguiente volvió a Mota Mascotas para devolver el collar que le habían prestado, resolver algunas dudas que tenía sobre los medicamentos y preguntar cómo inscribía el chip. “Salió una mujer vestida de veterinaria, sobre el pecho izquierdo del delantal decía ‘veterinaria’, entonces le pregunté si le tenía que dar el Naxpet (analgésico, antipirético y antiinflamatorio no esteroidal) en la mañana porque no me quedó muy claro”. Pamela cuenta que la mujer le dio las indicaciones, le dijo que según el peso de Tomasa le diera cierta dosis en la mañana y lo mismo por la noche. Sobre el chip, resultó que habían olvidado ponérselo.

Tras varias otras consultas, Pamela notó que la mujer cada vez contestaba con menos seguridad. “¿Tú eres veterinaria, cierto?”, le preguntó, y grande fue la sorpresa ante la respuesta: “No, soy ingeniera comercial”. ¿Cómo era posible que una mujer vestida de veterinaria y que recién le había dado indicaciones médicas fuese en realidad una ingeniera comercial?, fue la justificada duda sin resolver con la que quedó la dueña de Tomasa. Desde Mota Mascota, niegan rotundamente que esto haya sucedido, y que alguien del equipo administrativo le haya entregado indicación médica.

La abogada tuvo la posibilidad de que su gata se atendiera en otro centro veterinario, pero al manejarse en temas legales, sabía que si le pasaba algo en otro lugar, Mota Mascota no se haría responsable del posible error, así que esperó el control post operación, donde revisarían que estuviera todo en orden y supervisarían los puntos de la sutura. “Estamos mal”, recuerda que le dijo la veterinaria, “le salió una hernia así que hay que operarla urgente”.

Cada vez más confundida, Pamela increpó a la profesional, pero finalmente accedió al nuevo procedimiento y una vez más decidió confiar, aunque con la condición de no pagar un peso más. Eran pasadas las 17:00 horas y le dijeron que a las 21:00 horas la llamarían para comunicarle el estado en que estaba Tomasa y que a las 9:00 horas del día siguiente podía ir a visitarla.

La Voz de Maipú se contactó con distintos médicos veterinarios, y todos ellos coincidieron en que no es recomendable operar tan luego a una mascota después de la esterilización. Lo ideal, según los expertos, sería esperar a que el animal se recupere de la cirugía y después seguir con otro procedimiento, sobre todo si se trata de una hernia, que por lo general no es grave. Sin embargo, todos recalcaron que es difícil dar un diagnóstico sin revisar a la mascota y en realidad debe evaluarse caso a caso.

La dueña no aguantó la ansiedad y poco antes de las nueve de la noche llamó al centro. “Les pregunté cómo estaba la Tomasa y me dijeron que tenía septicemia. Cuando le pregunté a qué se refería me dijo que no podía dar más detalles porque su pronóstico era reservado”. Pamela estaba exaltada, otra noche sin dormir. Al otro día llegó temprano al centro veterinario para poder ver a su gata. 

“La Tomasa estaba demasiado flaca, decaída y con los ojos desorbitados”, cuenta Pamela con los ojos llorosos, “Estaba toda mojada por orina y caca, se notaba que no la habían limpiado ni supervisado”. La vio tan mal que ya no sabía qué hacer, hasta que pidió la epicrisis de su gatita, es decir, el resumen de la información generada durante la hospitalización. “No está hecha”, recuerda que le respondieron, y que solo si se llevaba a Tomasa le pasaban todos los antecedentes. 

Gata tomasa decaída

Le dijeron, además, que aprovecharon esta cirugía para instalarle el chip. “¡¿Con qué permiso le pusieron el chip si esta operación se supone que era más complicada?!”, pensó la dueña. Al ver que su gata no estaba bien, optó por mantenerla ahí para que descansara y siguiera con el tratamiento, pero al día siguiente Pamela volvió y se descolocó completamente cuando una veterinaria la llevó a una sala aparte para decirle: “Estamos esperando que la Tomasa se vaya”. 

Pamela estaba muy frustrada: “¡¿Cómo me dice eso si me la estaba sanando y ahora me dice que están esperando que se muera?! Mi Tomasa estaba sana”. 

Después de tantas complicaciones, Pamela decidió llevar rápidamente a la gatita a Rincón de la Mascota, su lugar de siempre, donde la estaban esperando con todo listo para hacer lo humanamente posible e intentar salvarla. Durante esa noche le informaron que Tomasa se veía un poco mejor de ánimo y había comido, pero fue un alivio que no duraría mucho. A las 3:33 horas de la madrugada la dueña recibió la llamada: “Pame, hicimos todo lo posible pero a la Tomasa le dio un paro respiratorio y no la pudimos salvar”. 

Cuando la fue a buscar, Pamela recuerda que la veterinaria le preguntó qué quería hacer con ella, a lo que contestó: “Pucha, pedirle perdón, porque la maté, prácticamente la llevé para que la mataran”, cuenta la mujer entre lágrimas. Finalmente decidió enterrarla en su patio para tenerla cerca de su familia.

La versión de la clínica

Además de las acotaciones que hicieron desde Mota Mascota respecto de algunos puntos específicos, entregaron parte de su versión de los hechos, en primer lugar asegurando que tras el primer episodio de complicaciones, «su reingreso fue debido a un abultamiento de la zona ventral caudal de la paciente».

«Se realizó una evaluación general de la paciente y una exploración ecográfica en el momento, donde se evidenció eventración intestinal, lo que podría provocar daño a nivel de estos órganos, por lo que se considera una urgencia, se comenta a la tutora y esta accede a realizar cirugía de reparación», explicaron.

Según el relato, se evidenció «paso de intestinos por ruptura de muscular caudal a la zona de incisión quirúrgica (no relacionado con la incisión quirúrgica), afortunadamente no había presencia de zonas de isquemia o necrosis. El paciente queda en recuperación post hospitalario, la cual a las 24 horas de la cirugía presenta evolución negativa, evidenciándose clínica y metabólicamente con síntomas compatibles de SIRS (Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica): Esta respuesta clínica del enfermo a causa de una noxa inespecífica, genera una enfermedad grave de muy mal pronóstico, en todo momento se explica la situación de la paciente durante los días de internación de la paciente».

«Ante esta situación, la dueña demuestra su desconfianza a nuestro tratamiento y decide llevarlo a otro centro distinto al anterior en el cual fallece el paciente 2 días más tarde de la cirugía», sentenciaron.

Más allá de hacer justicia para la gata Tomasa

Hoy, Pamela busca justicia y ya partió moviendo algunas piezas a nivel comunal. A raíz de su denuncia, sumada a la de otros maipucinos, el concejal Bladymir Muñoz expuso la situación en el concejo municipal para realizar una fiscalización a cada uno de los centros veterinarios ubicados en Maipú. “Nos llegaron denuncias de mascotas que iban por esterilización y se entregaron a sus tutores fallecidas. Había reportes de clínicas que no contaban con sus permisos, por tanto, excedían funciones, así que pusimos la alerta y se ofició para ver un plan de fiscalización que va en esa línea”, expresó a mediados de agosto el concejal. 

Esta propuesta fue aceptada y se efectuará la fiscalización en el último trimestre de este año, es decir, durante octubre, noviembre y diciembre. “Nos vamos a demorar pero lo vamos a lograr. Ya se hizo visible que la administración anterior no revisó las patentes, porque la patente de Mota Mascotas la aprobaron el año pasado, entonces con esta fiscalización que hará la nueva administración debería haber resultados”, manifestó Pamela.

En Maipú, existen al menos 30 centros veterinarios, y si bien la fiscalización municipal se enfocará en el correcto uso de patentes, no tienen la capacidad para verificar que los procesos médicos se lleven correctamente a cabo.  

De todas formas, las expectativas de la afectada van mucho más allá: ampliar la Ley Cholito. “Mira, la Tomasa no va a volver, pero igual quiero ganar algo como reparación. Mi idea es llegar al Congreso, a algún diputado o senador para poder presentar la ampliación de la Ley Cholito, ese es mi objetivo porque hasta ahora, según la ley chilena, los animales son cosas, entonces para el legislador yo estoy peleando por una cosa”. 

Para lograr su objetivo, se tendría que modificar el Código Civil, cosa que no es fácil pero tampoco imposible, y Pamela tiene toda la motivación para sacar su plan adelante. La Ley Cholito establece responsabilidades para los dueños de mascotas pero no para los médicos veterinarios.

La situación por la que vivió esta maipucina no es un caso aislado, ya que numerosos usuarios han expuesto denuncias similares a lo largo de todo el país, las que dan cuenta de distintas malas prácticas en este tipo de instalaciones. 

Al consultarle al Colegio Médico Veterinario de Chile sobre qué precauciones tomar a la hora de elegir a qué centro asistir con la mascota, señalaron que “se sugiere preferir lugares en lo que exista información clara sobre sus protocolos y atención según el tipo de prestación, además de preferir centros veterinarios con profesionales colegiados, sobre los cuales tenemos tuición ética”

Además, se refirieron a lo complejo que es realizar una correcta fiscalización en el país, explicando que los centros de salud veterinarios no pueden acceder a patentes de cirugías complejas porque requieren de autorización sanitaria, “trámite que no existe para ningún establecimiento de salud médico veterinario”

Es decir, se pide algo imposible de obtener y, con esa base, se están pasando multas”, agregaron, expresando su total desacuerdo con la medida implementada por la entidad edilicia, que solo buscaría “aumentar las rentas municipales”.

En la misma línea, señalaron que “la actual legislación no logra abordar correctamente el rol de la medicina veterinaria en la sociedad, ni el lugar de las mascotas en las familias, los animales en las comunidades, así como en otros aspectos de la salud pública animal, humana y ambiental. Por esto, como Colegio Médico Veterinario, estamos abogando para que se avance en los proyectos de ley que hoy se encuentran en el Congreso para que las y los médicos veterinarios sean reincorporados al Código Sanitario y se pueda regular la profesión bajo el enfoque de Una Salud”. 

“Los animales no son una cosa”

Hasta ahora, en Maipú existe solo una fundación animalista constituida legalmente: Fundación Huellas Unidas. Ahí se dedican a “otorgar segundas oportunidades a animales abandonados, rescatando, rehabilitando y reinsertándolos en un hogar responsable y con amor”, y ya se han enterado de varios casos de irregularidades veterinarias en la comuna. 

Karla Salcedo es la presidenta de la fundación y desde La Voz de Maipú se le consultó por reclamos específicos de Mota Mascota. Karla dijo que no han sabido de malas prácticas ahí específicamente: “No, de hecho nosotros hemos atendido ahí a tres pacientes porque ahí reciben animales exóticos y han sido experiencias normales, nada que dé alguna alerta de algo”. Mota Mascota asegura contar con el permiso correspondiente para atender animales exóticos, pero se negaron a que La Voz de Maipú pudiese verlos y revisarlos. 

Además de ser la presidenta de Huellas Unidas, Karla es psicóloga de profesión, y ella opina que el duelo que vive una persona tras perder a su mascota en manos de un mal procedimiento veterinario es muy similar al duelo que se vive tras la muerte de un familiar o amigo cercano.

gata regalona

“El duelo de mascotas tiene las mismas etapas que el duelo de personas. Cuando los animales mueren en alguna situación traumática es muy necesario hacer una correcta elaboración del duelo tanto en niños como en adultos. Los animales no son una cosa, si no se trabaja, podría después generar otras patologías como estrés postraumático o depresión”, detalló la profesional.

Pamela trabaja en su oficina con otros colegas, pero a veces, por el ruido, prefiere hacer las audiencias remotas desde su casa. El escritorio que usa ahí está junto a una ventana que mira exactamente al lugar donde está enterrada Tomasa. “Tranquila que lo vamos a lograr, vamos a hacer justicia”, le repite siempre Pamela a su gatita. 

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