¿Sabías que hubo un tiempo en que el Ejército y la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) planificaron juntos barrios modernos en plena periferia de Maipú? Se trata de la Villa Militar Oeste.
Una reciente investigación titulada “Nuevas escalas e integración social del Ejército en el último estadio del ciclo de urbanización desarrollista. El caso de las villas militares CORMU en Santiago de Chile (1972-1976)”, del escritor maipucino Oscar Riquelme Gálvez junto a Paulo Álvarez Bravo, explora este capítulo poco conocido de la historia urbana de Maipú.
El estudio, publicado en la Revista de Urbanismo de la Universidad de Chile, rescata cómo entre 1971 y 1976 el Estado buscó dar respuesta al déficit habitacional de las familias uniformadas, tratándolas —sorprendentemente para muchos hoy— como parte de los estratos sociales populares.
El soldado como «sujeto popular»
A principios de los 70′, la realidad económica de los escalafones más bajos de las Fuerzas Armadas no era muy distinta a la de un obrero joven. Bajo el gobierno de la Unidad Popular, se profundizó la asistencia social para estos sectores «marginados» que mantenían bajos salarios y carencias habitacionales críticas.
En 1972, la CORMU, dirigida por Miguel Lawner, firmó convenios con las FF.AA. y Carabineros para integrar a los militares en la modernización urbana. Fue así como nacieron dos proyectos emblemáticos: la Villa Militar del Este (Las Condes) y la Villa Militar Oeste, que se emplazaría en las entonces comunas de Maipú y Barrancas.
La primera piedra: Allende, Prats y Pinochet en Maipú
La historia de la Villa Militar Oeste tiene un hito que hoy resulta casi surrealista. El 20 de febrero de 1973, se instaló la primera piedra del proyecto en una ceremonia presidida por el Presidente Salvador Allende, acompañado por el general Carlos Prats y el entonces comandante en jefe subrogante, Augusto Pinochet.
Los preparativos técnicos se agilizaron durante ese último año de democracia:
- Mecánica de suelos: En agosto de 1972 se contrató el estudio para las obras que comenzarían en el sector de Avenida Pajaritos de Maipú.
- Contrataciones: Profesionales como Osvaldo Sepúlveda (ingeniero) y Ovidio Athens (jefe administrativo) fueron parte del equipo inicial que dejó todo listo antes del quiebre institucional.

El Golpe de Estado y el cambio de lógica
El 11 de septiembre de 1973 cambió todo. Las comunicaciones de la CORMU se detuvieron y el tono marcial se apoderó de las instituciones. Su director, Miguel Lawner, fue apresado y enviado a la Isla Dawson en el Estrecho de Magallanes.
Paradójicamente, la dictadura continuó con las obras, pero bajo una lógica distinta. El proyecto original de la Unidad Popular para la Villa Militar Oeste, que contemplaba 2.000 viviendas, fue drásticamente reducido a solo 438 unidades. Además, la CORMU perdió su capacidad constructora, subcontratando a empresas privadas como Lira y Cox Ltda. para terminar los bloques.
El rastro de la Villa Militar Oeste hoy
Al pasar por la actual Avenida Gladys Marín (antigua Pajaritos), en lo que fue la Subdelegación San José de Chuchunco de la comuna de Maipú, aún se puede ver los edificios originales de la CORMU (bloques A y D). El resto del conjunto habitacional que se ve hoy fue levantado con posterioridad a 1976, bajo una planificación ya muy alejada del espíritu de integración social que le dio origen.
Esta investigación de Riquelme Gálvez y Álvarez Bravo no solo habla de ladrillos y cemento, sino de cómo Maipú fue el escenario de un experimento urbano que buscaba integrar al mundo militar con el civil, un sueño de modernidad que quedó truncado y transformado por el golpe civil-militar.











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