/ Adrián Prieto
9 de noviembre de 2025

Opinión: Maipú, sí importa quién gobierne

En su columna de opinión, Adrián Prieto expone la importancia del voto en las próximas elecciones presidenciales para los trabajadores de Maipú, destacando la propuesta de Jeannette Jara de elevar los estándares laborales y fortalecer los derechos sociales, en contraste con las políticas de austeridad y reducción del Estado que plantea la derecha. Se argumenta que votar informadamente es un acto de responsabilidad ciudadana que puede marcar décadas de avance o retroceso para la clase trabajadora.
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En esta campaña presidencial se enfrentan con la posibilidad de gobernar Chile, candidaturas con visiones de país muy distintas. Tienen -entre ellas- diferencias que son sustanciales en temas económicos, laborales, derechos sociales o democracia, y donde la derecha en particular los trata con una responsabilidad, que parece haberse vuelto abstracta.

Sin embargo, para las y los trabajadores de Chile, y particularmente en Maipú, esa responsabilidad es concreta y se siente en la jornada extensa de transporte y trabajo, en el sueldo que no alcanza para llegar a fin de mes o en el miedo a enfermarse o envejecer sin seguridad. 

Votar, en este contexto, no es solo un derecho; es un acto de coherencia con la vida que llevamos como trabajadoras y trabajadores, vecinas y vecinos de Maipú. Y esa coherencia, hoy, se llama Jeannette Jara.

Es preciso votar conscientes de nuestra realidad como vecinos de una comuna como la nuestra, compuesta por personas de trabajo y esfuerzo, en este sentido, es importante recalcar que la candidatura de Jeannette Jara representa un proyecto de país que reconoce al trabajo como pilar del desarrollo nacional. Su propuesta de Ingreso Vital de $750 000 mensuales, presentada en su programa de gobierno con 383 medidas concretas, marca una diferencia estructural con el sueldo mínimo actual de $529 000 y el aumento a $539 000 comprometido para enero de 2026.

No se trata de una promesa simbólica, significa subir el ingreso base de las familias trabajadoras en un 42 % real, con políticas complementarias de formalización, capacitación y productividad laboral.

Para quien vive del salario, como mayoritariamente lo hacen las y los vecinos de Maipú, esto puede representar la diferencia entre sobrevivir o vivir con un mínimo de estabilidad y por tanto dignidad. Por eso, ejercer el voto no es una cuestión de simpatía partidaria o personal, sino de defensa de nuestro propio interés como trabajadores y trabajadoras. Ser responsable es entender que la política se traduce, tarde o temprano, en el precio del pan, el arriendo o el pasaje para la micro.

El programa de Jara parte de una idea clara: el crecimiento económico solo tiene sentido si se traduce en bienestar para quienes sostienen el país con su esfuerzo diario, es decir, si ese crecimiento llega a la mesa de todas y todos los chilenos. Esa mirada —que parece simple pero profundamente transformadora— contrasta con los modelos que propone hoy la derecha, centrados en reducir el gasto público, rebajar impuestos corporativos y “liberar” al mercado para que autorregule la vida social, cuestión que sabemos que es imposible.

Mientras José Antonio Kast propone recortes fiscales de 6 000 millones de dólares en 18 meses, y Evelyn Matthei insiste en “reducir el tamaño del Estado” como motor de eficiencia, Jara propone fortalecer la inversión pública, proteger derechos laborales y consolidar un Estado social robusto. No es una diferencia técnica; es una diferencia moral y política: ¿Quién paga el costo del ajuste, y quién recibe los frutos del crecimiento?

La responsabilidad que tenemos consiste en mirar más allá del discurso: entender que las rebajas de impuestos para unos pocos se traducen en menos recursos para educación, salud y empleo. Que cuando se habla de “flexibilizar el mercado laboral”, se esconde la intención de debilitar la protección del trabajador. Por eso, votar informadamente —y responsablemente— significa reconocer dónde está la prioridad: en darle más poder y valor a los dueños del capital para su propio beneficio o en darle poder y valor que debiera tener nuestro trabajo para vivir mejor.

Otra virtud del programa de Jara, es que no reduce la política a la economía. Su programa aborda temas que inciden directamente en la vida cotidiana: seguridad ciudadana con prevención comunitaria, inversión en barrios, políticas de vivienda, salud universal y derechos reproductivos. Entre sus medidas se incluye la creación de un Sistema nacional de cuidados y una reforma previsional solidaria, que profundice los avances alcanzados. Es una visión que entiende la seguridad no solo como orden público, sino como tranquilidad social: saber que el Estado te respalda cuando más lo necesitas.

La derecha, en cambio, insiste en una “mano dura” centrada en castigo y control, pero sin atender las causas estructurales de la inseguridad, como la pobreza, desempleo y abandono estatal. La responsabilidad ciudadana implica discernir: ¿queremos un país que solo castigue al que cae, o uno que sostenga al que se esfuerza?

A menudo se dice que “todos los políticos son iguales”. Es una frase cómoda, pero falsa. Las diferencias programáticas entre las candidaturas son sustanciales, y para la gente de trabajo, como la mayoría de las y los maipucinos, votar por una u otra opción puede significar décadas de avance o retroceso. Jara propone elevar los estándares laborales, fortalecer la negociación colectiva y recuperar derechos sociales básicos. La derecha propone austeridad, individualismo y una fe ciega en el mercado. Entre ambos caminos hay una frontera ética: la de quienes creen que la dignidad se construye colectivamente, y los que creen que cada uno debe salvarse solo.

La responsabilidad ciudadana, especialmente de las y los trabajadores, consiste en entender que no votar o votar en contra de los propios intereses es ceder poder a quienes ya lo tienen todo. Votar por Jeannette Jara no es un cheque en blanco; es una apuesta consciente por un proyecto de país donde el trabajo valga lo que realmente vale.

En las próximas elecciones presidenciales, Chile decidirá si avanza hacia un Estado social moderno o si retrocede hacia un modelo de ajuste y desigualdad. La historia enseña que cuando las y los trabajadores se abstienen o se dividen, otros deciden por ellos. Por eso, la responsabilidad hoy no es abstracta: es concreta, urgente, y tiene nombre y apellido.

Votar por Jeannette Jara es votar por las y los trabajadores, vecinos de Maipú, por la dignidad laboral, por un salario justo, por seguridad con derechos, y por un Chile donde el trabajo sea el corazón del desarrollo. Porque ser responsable no es solo cumplir un deber cívico; es defender con el voto, el valor del esfuerzo y la esperanza de un país más justo para quienes lo sostienen día a día.

SOBRE EL AUTOR

Adrián Prieto

Secretario Político PC -Maipú

Abogado y Secretario Político PC -Maipú

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