La autora, que hoy estuvo en la Feria del Libro de Maipú, abordó las contradicciones que la hicieron eliminar un capítulo de su libro Tengo una Platita y mucho más.
En su segunda visita al programa Entre Broma y Broma, a estrenado este viernes en YouTube, la comediante y escritora Paola Molina utilizó la instancia para conversar sobre literatura junto a Luis Slimming, el comediante a cargo de la conducción. Hoy es parte del podcast Bebesaurias y hace algunas semanas publicó su último libro Tengo una platita.
La platita es la protagonista según Molina, “me encanta hablar de plata como fenómeno social”. “Lo encuentro entretenido porque puede ser incómodo, contradictorio, sobre todo, yo creo que cuando hay temas contradictorios, ahí hay una gracia especial”, reflexionó.
Se interesó por la lectura cuando cursaba la educación media en el colegio, “siento que la programación de los libros no estaba tan pensado para que sea más orgánico a lo que una ya leía (…) de repente te chantaban cosas que no tienen nada que ver con tu entorno ni como uno sabía interpretar”, comentó, “entonces no era algo cercano para mí la lectura, pero yo me crie con una tía que era como: ‘Tienen que estudiar, lo único que tienen que hacer estudiar para que nunca dependan de ningún c….’”.
“Tenía estos libros fome en la casa, fome para los intereses que yo tenía en ese momento y todo, que era salir a jugar”, contó que “yo siempre escribía como diario de vida, era bien emo”. Slimming le preguntó cuándo se dio cuenta que podría crear algo ella, “cuando empecé a leer a Lemebel y cuando empecé a leer a Bukowski”, con ellos notó que se podía escribir coloquialmente, según relató.
“Cuando empecé a leer a Lemebel es como: lo entiendo, me gusta y hay una materialidad que también me interesa y como que se puede escribir con las palabras que uno ya conoce”, explicó, “Bukowski también que es como la puerta de entrada también para muchas personas”.
El capítulo de Paola Molina que no salió
Este año publicó el cuarto libro, “está escrito en base a muchas contradicciones que pienso sobre distintos temas (…) pero hay un capítulo que saqué, que no logré resolver de forma escrita esa contradicción y que era sobre el resentimiento”, comentó que trataba “del resentimiento como una emoción movilizadora de izquierda”.
“Como que apelaba a por qué ocupan resentimiento como una ofensa”, explicó Molina, “más que ser positivo de por qué me estás tratando de avergonzar con ese apelativo cuando es culpa del sistema que haya gente que no está tan feliz por las desventajas que ha tenido y el resentimiento en el fondo es la emoción movilizadora para marchar, para pedir cambios”
Comenzó a leer otros textos, y uno de Tamara Tenenbaum le hizo cambiar de parecer: “lo que dice y que me hizo mucho sentido, entre otras cosas, era ahora el resentimiento es de derecha porque los incels y la gente que es homofóbica y la gente que está en contra de la migración de migrantes pobres, latinos, por ejemplo, esa emoción es el resentimiento”.
“Entonces dije ‘ah me voy a tener que meter este capítulo en la r…´”, bromeó, “porque efectivamente ya no estoy de acuerdo con mi propia premisa, entonces estaba escribiendo un capítulo de haciendo debatir a ambos, pero empecé a encontrar anticuado el resentimiento de izquierda, anticuada la lectura de querer valorizarla”.
“Si hubiese escrito esto hace 20 años atrás o hace 15 años atrás quizá hubiese sido mejor, pero ahora siento que no estoy diciendo nada nuevo (…) a veces no es necesario decir algo que ya está dicho que alguien lo dijo mejor que una”, confesó, y eliminó esa parte del libro.
Paola Molina: “No he hecho campaña para ir a un festival”
“Ahora he leído más y cuando empecé a escribir tomé hartos talleres también de narrativa norteamericana, latinoamericana, japonesa y como que empecé como a ponerme un poco al día, yo sentí que estaba atrasada”, confesó sobre sus inicios. Hoy con más experiencia y conocimientos en el área aprovechó la instancia para recomendar a tres autoras a los jóvenes: Banana Yoshimoto, Mariana Enriquez y Liliana Colanzi.
Además de ser escritora, Paola Molina es comediante, y fue consultada sobre una posible presentación en un festival: “Me fueron a ver de Olmué hace como dos meses y nunca más me escribieron”, contó, “no solamente no he hecho campaña para ir a un festival de tele, sino que no me he ocupado en hacer una rutina para festival”.
“No me lo he proyectado así, entonces pienso, y si hago una rutina que quede tan genérica, que me pueda ir bien a nivel televisivo, o sea como con el público de ahí y todo, pero después sea olvidable. Porque eso es lo que me pasa, que yo no tengo tanto público, pero sé que el público que tengo (…) igual siento que permeo a veces como en una fibra emocional, como no sé si decirle profunda, pero sí como que se acuerdan después del chiste«, dijo Paola Molina.









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