Para el transeúnte desprevenido que camina por la intersección de Pajaritos con 5 de Abril, en plena Plaza de Maipú, el encuentro es, por decir lo menos, chocante: un roedor del tamaño de un perro mediano se asoma desde un contenedor de basura, moviéndose con un realismo inquietante y emitiendo una voz rasposa.
Algunos se asustan, otros ríen y no falta quien intenta espantarlo. Sin embargo, nadie queda indiferente. Ese es el triunfo de César Fuentes, el artista que desde 2020 da vida a un personaje que no tiene nombre oficial, pero que todos conocen simplemente como «La Rata».
El arte de la disociación
César no es un improvisado. Formado en la producción de dibujos animados y creación de títeres, utiliza técnicas inspiradas en las grandes producciones de Jurassic Park y The Muppets para lograr la fluidez de su «mono». Su Instagram es prueba de su talento manual, pero la calle es donde ese arte cobra vida.
Aunque vive en Pudahuel Sur, Maipú se ha convertido en su segundo hogar. La elección de este oficio mezcla la necesidad económica con una búsqueda psicológica profunda:
«Igual es un escape. Yo creo que todos los titiriteros tienen esa cuestión de disociarse y entrar en otro estado mental cuando están con el «mono»», comenta Fuentes detrás de la máscara.
Para él, encarnar a la rata es una forma de habitar la ciudad desde otra perspectiva, manteniendo un misterio que considera vital. «Es para mantener la magia», argumenta sobre su decisión de no bautizar formalmente al personaje.
«Él pertenece a la comuna»

A pesar de que las donaciones fluctúan el «Guarén» ya es parte del paisaje sonoro y visual del centro de la comuna. Los vendedores ambulantes, ya lo adoptaron como uno de los suyos.
Luis, conocido por todos como «Luchito, el más regalón de Maipú«, es vendedor en la zona y defiende el trabajo de César con orgullo local:
- «Él es una persona importante porque está haciendo una labor de entretención. No hay nadie que pueda hacer lo que él hace… yo pienso que él ya pertenece a la comuna», afirma con convicción.
Más que un simple susto en la vía pública, el personaje de César Fuentes es un recordatorio de que la cultura en Maipú no solo ocurre en los teatros, sino también en las esquinas, entre basureros de utilería y el ingenio de quienes deciden vivir del arte callejero.









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