Meses conviviendo con las ratas: 50 domicilios de la Villa El Arrayán afectados por masiva plaga

Desde noviembre, al menos 50 viviendas de Villa El Arrayán enfrentan una plaga de roedores que ha alterado la rutina de sus familias. La Municipalidad de Maipú activó un protocolo de desratización y mantiene sus canales abiertos para el monitoreo del caso.

Meses conviviendo con las ratas: 50 domicilios de la Villa El Arrayán afectados por masiva plaga S.O.S. Maipú

Lo que comenzó como un inconveniente menor en noviembre del año pasado se transformó en una crisis sanitaria que hoy afecta al menos 50 viviendas de la Villa El Arrayán. Karen Cépeda, presidenta de la Junta de Vecinos del sector, denuncia que jamás había visto algo así en los más de 10 años que lleva viviendo ahí.

«Antes habían casos puntuales, pero nada tan masivo como lo de ahora (…) se ha ido propagando para calles más lejanas», indica Karen.

La plaga de ratas se ha expandido por los alrededores de la villa. Hermanos Campos, Germán Garcés, Universidad Católica y Ester Sore son las zonas afectadas, pero los sectores más críticos, según los vecinos, son los que están aledaños al Colegio King Edwards.

«Estuve conviviendo con dos ratones enormes en mi casa»

Para los residentes, la situación no ha quedado solamente en cerrar las puertas y olvidar la existencia de los ratones, no solo andan en las calles, también en las casas, árboles, arbustos y lugares recónditos.

Actividades cotidianas como estar en el antejardín o simplemente abrir una ventana quedaron en el olvido. La sola idea de que una rata entrara al hogar fue suficiente para cambiar la rutina de las familias, sobre todo las que integran adultos mayores o niños.

«Tuvimos que pasar todo el verano con las ventanas cerradas por miedo de que entraran los ratones«, explica Karen.

Pero ese miedo no nació desde la imaginación, Karen vivió meses con ratas sin saberlo.

Primero fue el ruido, en las noches se podía escuchar pequeñas garras rascar el suelo del entretecho. Ante la sospecha, decidió poner veneno y olvidarse, pero la sorpresa no tardó en venir.

Tras un tiempo, un olor asqueroso empezó a inundar la casa, en especial la cocina. Al mover un mueble, que no había sido desplazado en años, vieron papeles y diarios amontonados. Según Karen, era una especie de «nido«. Al lado de ese mueble estaba el refrigerador y debajo de él la sorpresa para la familia.

Dos enormes ratas yacían juntas, muertas.

«Me tocó a mí limpiar, el miedo que me daba era el tema del Hanta, que tú no sabes qué infecciones pueden tener los ratones. Me cambiaba los guantes a cada rato, usé mascarilla, tuve que botar después los escobillones, todo con lo que limpiamos, todo», explica Karen.

Tras tomarle fotos a los roedores y enviárselos a una empresa de control de plagas le informaron que el tipo de rata con el que había tenido contacto no era capaz de transmitir el Hanta.

Sin embargo la presencia de las ratas no cesó, Karen tuvo que cortar un árbol que llevaba años en su hogar debido a que los ratones lo usaban como vía de acceso, junto con esto, debió sellar orificios en su cocina.

Un problema expandido

Como presidenta de la Junta de Vecinos, Karen ha recibido un alrededor de 50 solicitudes de ayuda debido a la infestación. Le han compartido fotos y videos de los roedores en distintos lugares y contextos.

Al vecino que está detrás de su casa le había ocurrido una situación similar a la suya. No sabía que tenía ratas en su domicilio, hasta después del aviso de las infestaciones.

«Fuimos a darle aviso a este vecino para que tuviera la precaución y él empezó a sacar la cuenta y claro, hace rato venía notando que dejaba un paquete de galletas y amanecía mordisqueado, revisó su bodega y encontró caca de ratón«.

Para Jacky Medel, vecina de la Villa El Arrayán, la situación ha sido la misma. Desde diciembre comenzaron los problemas con las ratas en su hogar. Primeramente corrían por el patio, pero con el paso de los meses, lograron infiltrase.

«Le tenía un contenedor con comida para mi hijo, se la terminó comiendo el ratón (…) se me metió otro a la despensa, tuve que botar todo lo que tenía en la parte donde estuvo», explica Jacky.

La preocupación se volvió pan de cada día. Cada plato, vaso o servicio era limpiado antes de usarse por miedo a que el objeto haya tenido contacto con los ratones. Reunió enormes cantidades de trampas y veneno para deshacerse de los roedores, logrando cazar algunos de ellos.

Sospechas contra el Colegio King Edwards

Según Jacky, ha visto salir las ratas desde el Colegio King Edwards.

«Yo veía como los ratones pasaban de allá, porque de repente se subían a los muros (…) otras veces se subían por una bandereta y se pasaban hacia el colegio»

Otros vecinos que viven cerca del colegio le han comentado a Karen que los ratones salen desde ahí y que ellos mismos han intentado hablar con alguien del establecimiento, pero no han tenido resultados.

Ante la expansión del problema, Karen contactó con el concejal Nicolás Carrancio de la Municipalidad de Maipú con el fin de recibir apoyo. La ayuda llegó en forma de kits de desratización para los vecinos afectados.

La versión del colegio

La mirada de los vecinos apunta con insistencia al Colegio King Edwards. Su director, Manuel Valdez, salió al paso de esas acusaciones.

La máxima autoridad descartó categóricamente que el foco de la plaga esté dentro del colegio. Asegurando que las dependencias del recinto están casi en su totalidad pavimentadas, que el pasto se mantiene regularmente corto y que durante los fines de semana y lunes por las mañanas se realizan revisiones en busca de huellas o excrementos sin resultados positivos.

Valdez se enteró del problema a través de apoderados que viven en los alrededores y que han visto los roedores correr por las calles en la noche.

«Nosotros acá dentro somos enfermos de la limpieza, justamente porque no queremos que haya ningún tipo de bicho (…) no tenemos huellas de que haya ratones circulando libremente porque estarían los excrementos. No está acá el nido, afortunadamente», afirma el director.

El único incidente relacionado a ratas fue el descubrimiento de una que había sido cazada por un gato del sector hace dos veranos atrás.

Valdez apunta como posible foco el sitio eriazo que se encuentra detrás del Líder de Tres Poniente.

«Me da la sensación de que en algún lado se deben estar focalizando, eventualmente podría ser una zona en donde se junten y después a recorrer», concluye.

La respuesta del municipio

La Municipalidad de Maipú confirmó que tomó conocimiento de la situación a través del concejal Nicolás Carrancio, quien canalizó la solicitud de la Junta de Vecinos de Villa El Arrayán.

«El departamento correspondiente activó el protocolo de desratización, el cual consiste en la entrega de kits para estos fines a las vecinas y vecinos afectados. Asimismo, el municipio cuenta con sus canales abiertos para el monitoreo permanente de este caso», informó la institución edilicia.

Para quienes estén enfrentando situaciones similares, la Municipalidad de Maipú llama a reportar casos de emergencia sanitaria que requieran fumigación, desratización o sanitización a través de sus vías oficiales: el portal oirsdigital.municipalidadmaipu.cl, los correos controlsanitario@maipu.cl y direccion.inspeccion@maipu.cl, o llamando al (+56 2) 26776000, opción 7.

Tomás Tapia

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