Es vocera del Consejo Consultivo de Niños, Niñas y Adolescentes de Maipú, además de ser la única representante de la Región Metropolitana a nivel nacional. En conversación con La Voz de Maipú, abordó las urgencias de su generación, la crisis de convivencia escolar y la necesidad de tener incidencia real.
Los Consejos Consultivos de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) buscan incorporar la voz de las nuevas generaciones en la construcción de políticas públicas. En Maipú, este espacio funciona desde 2013 y hoy es conformado por Florencia Quezada, quien fue elegida en 2023 por sus compañeros. Su objetivo es llevar la realidad local hasta la Subsecretaría de la Niñez.
– ¿Qué es el Consejo Consultivo y cuál es su rol en la comuna?
– Es un espacio de participación donde niños, niñas y adolescentes, desde los 9 hasta los 17 años, podemos opinar e incidir de manera colectiva. Trabajamos en conjunto para levantar propuestas que representen distintas realidades y llevarlas a las autoridades, aportando a las decisiones comunales.
– ¿Qué tipo de acciones concretas realizan en Maipú?
– Hacemos trabajo en terreno en colegios y espacios públicos como la Plaza de Maipú, instalando stands y buzones para recoger opiniones. Hemos participado en la Mesa de Articulación Interinstitucional Comunal, en el Día del Niño, el Te Deum y jornadas de educación sobre responsabilidad penal adolescente. Nos organizamos en comisiones de salud mental, seguridad, educación, derechos humanos y cultura.
– ¿Qué significa para Maipú tener representación en el Consejo Consultivo Nacional?
– Es muy relevante. Al ser pocos representantes en la región, nos permite posicionar la realidad de Maipú a nivel país. Participamos en instancias de alto nivel con autoridades, incluyendo espacios con el Presidente de la República, logrando que nuestras vivencias locales se visibilicen y formen parte de la discusión pública.
– ¿De qué manera logran llevar la realidad de Maipú a nivel nacional?
– Como Consejo, llevamos experiencias concretas del territorio, especialmente de jóvenes en contextos más vulnerables, a instancias regionales y nacionales, donde se exponen directamente en espacios de diálogo con autoridades
– ¿Cómo ha sido el trabajo con la Municipalidad de Maipú? ¿Han sentido que sus propuestas son escuchadas o tomadas en cuenta por el municipio?
– Ha sido un trabajo colaborativo, principalmente con la Oficina Local de la Niñez, pero como Consejo creemos que aún falta avanzar hacia una mayor incidencia. Existen espacios de escucha, pero la participación no puede ser sólo simbólica; tiene que traducirse en acciones concretas y tener un impacto real en las decisiones de la comuna.
– ¿Qué esperan del nuevo gobierno en materia de niñez y adolescencia?
– Esperamos que se priorice la niñez integrando nuestra participación real. Hoy existe un avance importante con la Ley 21.430, pero estos avances deben consolidarse. En temas como la educación, es fundamental considerar nuestra opinión porque somos quienes vivimos el día a día en los colegios.
– Desde su trabajo territorial, ¿cuáles son las materias más urgentes hoy?
– Las principales urgencias son la salud mental, la convivencia escolar, el bienestar integral y el acceso a una educación de calidad.
– Hace poco vivimos amenazas de tiroteo en colegios de Maipú. ¿Cuál es tu diagnóstico al respecto?
– Lo veo como una alerta importante sobre problemáticas de salud mental y convivencia escolar. Muchas veces las respuestas son reactivas, pero falta un enfoque preventivo, con mayor acompañamiento a los estudiantes y un rol más activo de las instituciones.
- ¿Qué crees que aún falta por avanzar en participación juvenil?
– Falta que la participación llegue a más jóvenes y sea más diversa. Vemos que aún son pocos quienes logran incidir realmente, por lo que es necesario ampliar estos espacios a distintos territorios.
– ¿Por qué es importante que niños, niñas y adolescentes participen en estos espacios?
– Porque son parte de las decisiones que impactan su vida y su entorno. La participación permite construir políticas más pertinentes desde la experiencia directa de los niños, niñas y adolescentes.

– A nivel personal, ¿qué ha significado para ti ser parte de este espacio?
– Ha sido un antes y un después. Me ha permitido crecer, desarrollar liderazgo y entender distintas realidades. Representar implica hacerlo desde la empatía. Para mí representa una esperanza de que los niños, niñas y adolescentes sí pueden participar y ser escuchados.
– ¿Qué te gustaría cambiar en la realidad de los jóvenes en Maipú?
– Que todos puedan tener las mismas oportunidades de desarrollo personal, independiente de su contexto o del establecimiento educacional al que pertenezcan. Me gustaría que todos los jóvenes de Maipú puedan estudiar y vivir en ambientes seguros.
– ¿Cuáles son los próximos proyectos del Consejo y cómo puede sumarse un joven de la comuna?
– Queremos acercarnos más a los barrios y colegios, no quedarnos solo en lo institucional. Pueden sumarse a través de convocatorias de la municipalidad o acercándose a nuestras actividades en terreno. A quienes no nos conocen, les diría que son espacios reales de participación donde su voz puede generar cambios concretos.









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