Reggaeton y cultura en Chile: En un país donde el género urbano dejó de ser un simple eco de Puerto Rico para transformarse en una expresión propia, las letras de artistas chilenos como Pablo Chill-e, Marcianeke, Pailita, Polimá Westcoast y otros, funcionan hoy como un termómetro social elocuente como lo fue Barrio Fino de Daddy Yankee en su tiempo.
Estas nuevas voces permiten rastrear cómo la religiosidad popular, la violencia del narcotráfico, el machismo persistente, la nostalgia por el barrio y la necesidad de reconocimiento siguen marcando —con matices de continuidad y cambio— la experiencia cotidiana de la “muchedumbre silenciosa” chilena.
En la primera mitad del siglo XX, el intelectual italiano Antonio Gramsci reflexionó sobre la relación entre la literatura comercial y el consumo de esta por parte de la población.
Gramsci consideraba que “el éxito de un libro de literatura comercial indica (y a menudo es el único indicador existente) cuál es la “filosofía de la época”, o sea, cuál es la masa de sentimientos y de concepciones del mundo que predomina en la muchedumbre silenciosa” (Gramsci, 2013:306).
En este sentido, el consumo de un producto cultural es un indicador de la capacidad del productor de identificar y conectar con una filosofía de época, es decir, el contenido del producto nos permite comprender cuales son las ideas fuerzas que articulan “la filosofía de los no filósofos” (11), la percepción de mundo de los sectores populares.
Hace un par de años en el marco de un seminario extrapolé esta reflexión para abordar la relación entre el disco Barrio Fino (2004) de Daddy Yankee, y el éxito que tuvo en Latinoamérica en los albores del siglo XXI.
Dos décadas atrás Barrio Fino se convirtió en el álbum más vendido de la entonces núbil historia del reggaetón y le permitió a este género musical romper las fronteras de la isla de Puerto Rico para instalarse en el panorama musical mundial.
Entre las credenciales del álbum se encuentran la venta de más de 1.6 millones de copias sólo en los Estados Unidos, el número 1 en la lista de álbumes latinos de Billboard y la adjudicación de un Grammy Latino.
Al escrutar las letras de sus canciones pudimos identificar tres ideas fuertes inscritas dentro del contenido de Barrio fino, a saber: Dios, la mujer y el barrio. La religiosidad cristiana forma parte constitutiva de la obra. En este sentido, el puertorriqueño asocia sus logros a una bendición de Dios, realiza analogías de la realidad con historias bíblicas e, incluso, existen momentos donde busca exhortar a sus seguidores.
La mujer, en las canciones revisadas, apareció siempre en relación con el acto sexual, tendiéndose a la cosificación de esta como objeto sexual y destinado a satisfacer los apetitos sexuales de los hombres, aunque esto no necesariamente les restaba agencia dentro las canciones.
Por último, pude evidenciar la importancia del barrio como elemento constitutivo de la identidad de Daddy Yankee. En sus letras este se refiere a los problemas sociales que se producen por la pobreza y a la estrecha relación afectiva con dicho espacio y la gente que lo habita.
En suma, propusimos que uno de los factores explicativos del éxito del disco a nivel continental se explicaba en parte por la capacidad del reggaetonero de conectar con una filosofía de época de un sector de la población americana.
Dicho de otra manera, Barrio Fino fue consumido porque las letras de sus canciones le hicieron sentido a la población latinoamericana, una población mayoritariamente cristiana, considerablemente machista y marcada por las experiencias, tanto positivas, como negativas, de sus barrios.
El éxito del reggaetón en particular, y de cualquier género musical en general, puede permitirnos comprender los sentidos comunes o ideas fuerza que predominan en las concepciones de mundo de la “muchedumbre silenciosa”, como la llamó Gramsci. Hoy el “género urbano” en Chile ha evolucionado, se ha nacionalizado, diversificado y complejizado.
Los jóvenes, si bien siguen escuchando reggaetón, ya no es lo único que oyen. Ahora los artistas del género urbano producen también trap, mambo, corridos tumbados, afro y más.
Si bien los artistas puertorriqueños siguen ocupando un espacio en la escena chilena, las y los cantantes locales han emergido y son escuchados tanto dentro, como fuera del país.
Cuando Barrio fino salió al mercado Youtube era una plataforma incipiente y Spotify aún no era concebido, hoy, además de dichas aplicaciones, contamos con un par más que ofrecen la posibilidad de reproducir música y vídeos. Sin duda alguna las posibilidades de circulación han aumentado, así también se ha democratizado la capacidad de producción musical.
Me pregunto qué tanto han cambiado las letras de las canciones y, por consiguiente, qué tanto ha cambiado la filosofía de época de la población americana, en general, y chilena, en particular.
Qué tanto de continuidad y qué tanto de cambio hay en los problemas sociales que estamos experimentando como país, ya sea: narcotráfico, machismo, pobreza, delincuencia, etc., y cómo están siendo abordados y codificados por nuestros artistas en sus canciones.
