Una particular situación se vivió hoy en el Concejo Municipal de Maipú. ¿La protagonista? la concejala del Partido Republicano, Karen Garrido. Según reporteó este medio, la autoridad comunal tuvo una serie de problemas con su equipo de asesores, que derivaron en un conflicto en el que sus ex trabajadores la acusaron de tener contratadas a personas por medio de boletas ideológicamente falsas. Por su parte la autoridad anunció que iniciaría acciones por injurias y calumnias.
El ambiente en el concejo estaba tenso. En la oficina de concejales era vox populi que los asesores de Garrido buscarían dejar constancia de los problemas que tuvieron con ella. Cuando el Concejo -que estuvo presidido por el Concejal Bladymir Muñoz, pues el alcalde de Maipú está en España- estaba llegando a su fin, Karen Garrido adujo problemas personales y anunció que se tenía que retirar. Pero la historia comenzó antes.
Abraham Donoso: El ex DC convertido en asesor de Karen Garrido

Horas antes del concejo se especulaba que a Garrido los asesores la increparían. También que días atrás hubo un entuerto y que la mamá de una de las asesoras terminó a los gritos con la concejala. También se decía que Garrido había fichado al ex concejal de Maipú y ex DC, Abraham Donoso, como su nuevo asesor.
De pronto, los concejales salieron de sus oficinas y Garrido venía acompañada de Donoso. Caminaron hasta el lugar donde se celebra el concejo municipal. Ahí, Donoso intentaba convencer a uno de los ex asesores de Garrido de seguir conversando y evitar el enfrentamiento.
No lo consiguió. De hecho, Francisca Azocar, ex asesora le gritó a la otrora autoridad comunal que éste llevaría trabajando con Garrido hace un tiempo, cobrando a través de una tercera persona. Azocar entregó el nombre completo, pero nos reservamos la información.
De pronto Donoso decide irse. Abandona el concejo. Este redactor intercambia impresiones y el ex concejal asegura inocencia. «No estoy para estos shows», señala antes de irse.
Garrido escapa del Concejo Municipal
Adentro del Concejo Garrido mira su celular y ve como sus ex asesores pululan por el concejo. Se nota tensa. De pronto intuye que algo va a pasar. Y aplica ese premisa antigua, una que dice que soldado que arranca sirve para otra batalla: «Perdón, yo en este minuto me tengo que retirar, tengo un problema personal», dice Garrido y se para, haciendo el ademán de retirarse.
Francisca Azocar no titubea, se acerca a los concejales y acusa a la ex concejala de haberla denunciado por fraude al fisco. «No he hecho ninguna denuncia», dice Garrido, ante la mirada atónita de sus colegas. El concejal Muñoz llama al orden. Garrido le dice a su ex trabajadora: «te voy a ir a denunciar a ti, por injurias y calumnias».
Ambas mujeres salen del concejo. Garrido nos pide que no la grabemos. Un equipo de seguridad municipal protege a la concejala y la denunciante pide que le den seguridad a ella. Acusa a la concejala de ser su agresora.
Garrido camina de vuelta al edificio de concejales, custodiada, mientras Francisca Azocar y Carlos Morales, sus ex asesores van detrás de ella. Intentan dejarlos fuera del municipio, pero logran pasar.
Francisca Azocar le dice «ahora llama al Tren de Aragua, no amenazabas que ibas a llamar al Tren de Aragua«, la increpa. Garrido, además de concejala es trabajadora de gendarmería.
Garrido avanza por el Municipio, de pronto se gira y pide que no la grabemos. Le explicamos que estamos reporteando y le indicamos que queremos obtener su parecer.
Karen Garrido hace un alto y nos señala que sus ex trabajadores: «Grabaron inclusive a funcionarios municipales siendo ilegal. Yo denuncié a Carlos, eso fue. Ellos están unidos, es un tema político. Yo nunca le he pedido a nadie la militancia política».
Carlos Morales refuta la versión de Garrido. Indica que grabó una gestión que hizo ante un funcionario municipal, pero que lo hizo para que la concejala entendiera un punto. Asume que puede haber sido un error.
Morales indica que el martes pasado la concejala se alteró y los trató mal. Cuenta que toda la oficina de concejales vio lo sucedido y que él no fue el que perdió la calma.
También sostiene que la concejala lo llamó para hablar mal del equipo de asesores. Dice que habló incluso mal de él, porque la concejala se equivocó y pensó que estaba hablando con Abraham Donoso.
Finalmente acusa que Garrido les prohíbe relacionarse con otros funcionarios municipales y corrobora que los ha amenazado con tomar acciones contra ellos usando su cargo de gendarmería. «Nos ha dicho que en el campamento funciona el tren de Aragua y que ella tiene internos que la quieren mucho y que ella mueve un dedo y nos puede pasar algo a nosotros o nuestros familiares».
La concejala del Partido Republicano llega a su auto. Sus asesores la rodean y Francisca Azocar le ofrece ir juntas a denunciarse. «¿No te gusta el show Karen?«, le pregunta. Una trabajadora municipal se acerca para saber si la concejala se encuentra bien. «No», responde ella.
Garrido se sube a su auto y busca irse. De pronto aparece una mujer, es la mamá de Francisca, quien según reporteó este medio, era una vendedora ambulante en la Plaza de Maipú y tendría una relación de cercanía con Garrido. Le golpea el vidrio del auto diciéndole «dame la cara, Karen», y le pregunta por qué denunció a su hija en la PDI. Entre medio Francisca Azocar vuelve a acusar de que el ex concejal DC, Abraham Donoso, trabajaba con la concejala bajo un nombre falso.
La concejala permite que la madre de su ex trabajadora se suba al auto. Conversan a solas. «Voy a ir a buscar un documento a la PDI con ella», dice Garrido, antes de salir raudas del Municipio.
Quienes también fueron asesores de Barriga se quedan en el Municipio y reciben el apoyo de otros asesores de concejales. Les instan a judicializar. Aseguran tener pruebas de malos tratos por parte de la concejala y prometen llegar hasta el final. Acusan que los llama a la una de la mañana pidiéndoles detalles o que los ha tratado mal por temas laborales. Uno de ellos indica que incluso contactó a familiares para acusarlo de hurtos.
Karen Garrido, quien fuera la concejala más cercana a Cathy Barriga, vuelve a estar en el centro de la polémica. Antaño lo estuvo por usar dependencias municipales para imprimir panfletos. Hoy, quienes fueron sus más cercanos, la acusaron de fraude al fisco y tener supuestos vínculos con el Tren de Aragua. Seguramente los tribunales serán los que digan quien es -en este caso- el agresor y quien el agredido.
