La Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago fijó en $130.000.000 la indemnización que el fisco deberá pagar a la excónyuge e hijos biológicos de Álex Andrés Núñez Sandoval, trabajador maipucino que murió el 22 de octubre de 2019 tras recibir una golpiza atribuida a efectivos de Carabineros en las inmediaciones de la estación Del Sol de la Línea 5 del Metro, en pleno estallido social.
El fallo, unánime, fue dictado por los ministros Hernán Crisosto, María Inés Lausen y el abogado Jorge Gómez. Confirmó la sentencia de primera instancia del Vigesimonoveno Juzgado Civil de Santiago, aunque rebajó los montos originalmente concedidos: $40 millones para cada uno de los tres hijos biológicos y $10 millones para la excónyuge de la víctima.
La demanda en favor de una menor que no era hija biológica de Álex Núñez fue rechazada, al estimar el tribunal que la prueba rendida para acreditar el vínculo afectivo fue «absolutamente insuficiente».
Argumentos del Consejo de Defensa del Estado
Uno de los ejes del fallo fue el rotundo rechazo a los argumentos del Consejo de Defensa del Estado (CDE), que intentó reducir o eliminar la indemnización alegando que la propia víctima se negó a ir a un centro asistencial tras la golpiza y que su familia (en particular quien es técnico en enfermería) tampoco lo llevó de urgencia a un hospital.
La Corte fue tajante: el CDE «no acompañó ninguna probanza destinada a demostrar la veracidad de sus afirmaciones». El informe de autopsia, agregó el fallo, solo constata que la causa de muerte fue un traumatismo encéfalo craneano y que las lesiones son «atribuibles a tercero», pero no permite concluir que una atención médica oportuna habría evitado el deceso. El tribunal también descartó que el hecho de que Núñez se encontrara fuera de su domicilio en horario de toque de queda sea suficiente para eximir de responsabilidad al Estado.
Igualmente rechazada quedó la pretensión de reducir la indemnización por la cirrosis hepática que padecía la víctima. «No aparece razonable ni justo», sostuvo la Corte, considerarla para determinar el daño moral, dado que esa enfermedad «no fue la causa de muerte». Álex Núñez murió por golpes, no por su hígado.
Quién era Álex Núñez y qué pasó esa noche
Como informó La Voz de Maipú desde los primeros días del caso, Álex era un vecino de la Villa Volcán Maipo, padre de tres hijos, que esa noche del 20 de octubre de 2019 salió pasadas las 20 horas a dejar un taladro en el marco de un pequeño emprendimiento de reparación de herramientas. El toque de queda ya había comenzado a las 19 horas, pero había que hacerse las lucas.
A pocas cuadras de llegar a su casa fue interceptado por tres carabineros que, sin mediar identificación ni diálogo, lo golpearon, lo tiraron al suelo y siguieron pegándole. «Fue: lumazo a las piernas, al suelo, le dieron la golpiza de la vida y de ahí, cuando se cansaron, se fueron», relató la viuda en una entrevista concedida a este medio meses después.
Su hijo mayor lo divisó de lejos, lo auxilió y lo llevó a casa. Esa noche Álex estaba consciente y le contó a Natalia lo que le habían hecho. Al día siguiente no despertó: vomitó sangre, fue intubado de urgencia por el SAMU y trasladado a la ex Posta Central con muerte cerebral. Murió en la madrugada del 22 de octubre, con el 5% de su cerebro funcionando.
Su nombre fue omitido de la lista oficial de fallecidos entregada por el Gobierno de Chile, y sólo fue incorporado al registro de víctimas de violaciones a los derechos humanos después de que CIPER Chile difundiera el caso.
Los carabineros señalados y la conspiración de versiones
La investigación de la Fiscalía Occidente apuntó desde temprano a efectivos de la 25° Comisaría de Maipú. Un testigo clave, amigo de Álex, declaró haber visto a su amigo en el suelo siendo golpeado con lumas y patadas por tres hombres uniformados, a quienes identificó como integrantes de Fuerzas Especiales por sus armaduras y cascos.
Pero el antecedente más demoledor provino de adentro de la propia institución. El teniente Juan Ignacio Rivas Cornejo, destinado a la 25° Comisaría, declaró que días después de la golpiza el subteniente Gary Valenzuela se acercó a él con una confesión involuntaria: el teniente Eduardo Toledo lo había llamado para pedirle que «se pusieran bien de acuerdo en las versiones porque estaba asustado, ya que parece que hay un video circulando donde aparezco yo pegándole a alguien y Toledo apuntando con la escopeta».
La conclusión del propio Rivas fue elocuente: «Mi impresión es que estos dos tenientes sí golpearon a alguien y además ambos eran oficiales especialmente violentos; en la 25° tenían fama de agresivos».
Gary Valenzuela tiene, además, otro expediente criminal: fue formalizado por el femicidio de Norma Vásquez, carabinera y expareja suya. Como documentó La Voz de Maipú, el entonces director general de Carabineros Mario Rozas declaró en la investigación afirmando que «contamos con muy poca información como para avanzar en el sumario», pese a que el CDE ya había presentado querella en enero de 2020 consignando que al interior de la institución existía «un concierto entre algunos de sus integrantes para tratar de ocultar las circunstancias» de la golpiza.
Lo que el fallo no resuelve
La sentencia civil de la Corte de Apelaciones confirma que el Estado es responsable de la muerte de Álex Núñez y ordena reparar económicamente a su familia. Pero no condena a nadie a prisión. La causa penal, que investiga a los subtenientes Toledo y Valenzuela, entre otros, sigue su curso en la Fiscalía Occidente, sin sentencia hasta ahora.
Natalia Pérez Velasco, viuda de Álex, lo dijo a este medio hace años, cuando todavía esperaba que la investigación avanzara: «No podemos tener asesinos en las calles, menos asesinos con uniforme».
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