¿Puede una taza de café de especialidad en Maipú ayudar a calmar la sed en África? Esa es la promesa detrás de Salone Coffee, cafetería inaugurada el pasado domingo 21 de diciembre en Longitudinal 4950. Este emprendimiento familiar, liderada por un padre y su hija, nació tras un viaje misionero a Sierra Leona, donde fueron testigos de la cruda escasez hídrica.
Hoy, transforman esa experiencia en acción: por cada compra, una parte de las ganancias se destina a construir un pozo de agua en el sector.

En Salone Coffee, cada taza servida cumple un doble propósito: por un lado, es una pausa para descansar de la rutina maipucina, «un momento de calidad» entre amigos; por el otro, es un ladrillo más para construir un pozo de agua a más de 7.000 kilómetros de distancia.
Detrás de la barra no hay solo baristas, hay una familia transformada por África. José Raúl González (43), ex coordinador de transportes, y su hija Scarlett González (24), técnico en educación diferencial, decidieron que su emprendimiento no podía tratarse solo de generar ingresos, sino también convertirse en una ayuda humanitaria.
«Como familia, la experiencia vivida en Sierra Leona nos dejó un impacto en nuestras vidas y buscamos un medio en donde poder generar recursos para así ayudar de una forma real al país Sierra Leona», comenta José.

La tierra donde el agua es un lujo
La decisión de financiar pozos de agua nació de la cruda realidad que la familia vivió durante los casi dos años que sirvieron como misioneros armando pozos de agua en el país.
Sierra Leona es conocida por su minería de diamantes y en específico, uno de los pocos países que cuenta con los tristemente célebres «diamantes de sangre», gemas extraídas en zonas de guerra, generalmente vendidas de forma ilegal para financiar rebeliones, grupos terroristas o conflictos armados contra gobiernos legítimos, causando violencia, abusos de derechos humanos y trabajo forzado, incluyendo infantil.
Según las organizaciones World Population Review, Global Hunger Index y Unicef, cuenta con una de las esperanzas de vida más bajas del mundo con 62 años, un 24% de la población se encuentra desnutrida, 9,4% de niños mueren antes de cumplir cinco años y un 40% de la nación carece de acceso a agua potable.
José recuerda vívidamente el día en que la necesidad de un simple baño lo enfrentó a la crisis hídrica. En una aldea remota, les indicaron que el baño más cercano estaba a un kilómetro de distancia (diez cuadras aproximadamente), sin embargo, la opción más cercana de agua estaba en una zona de cultivo de cassava (un tipo de camote).
«Nuestro asombro fue grande. Eran surcos donde el agua estaba estancada. Con un balde y una taza sacamos lo poco que había, limpiando restos de pasto y hierba para bañarnos», relata José. Aquella vez, un compañero suyo terminó con graves alergias en la piel debido a la condición del agua.

Scarlett complementa esa visión con otra igual de dura: familias caminando kilómetros de distancia hacia pantanos o plantaciones de arroz para recoger agua no potable.
Transparencia gota a gota
La meta de Salone Coffee es clara: necesitan recaudar 5.500 dólares (aproximadamente cinco millones de pesos) en un plazo máximo de dos años.
Aseguran que el dinero se reunirá en una cuenta bancaria exclusiva para este fin y para garantizar que el monto se destine a la creación del pozo, trabajan con la ONG Iberoamerican Ministries (IAM) y la Iglesia Internacional de Santiago (ICI Oriente).
Scarlett promete total transparencia a través de la publicación de recibos, fotos y videos del proceso de construcción del pozo para que no quepan dudas entre los clientes.
Un llamado a la conciencia
Mientras Scarlett divide su vida entre trabajar en una escuela diferencial y la cafetería, José administra el local, ambos comparten el anhelo de generar conciencia entre sus clientes.
«Queremos que la gente sea consciente de este país, de sus necesidades, para ellos es un privilegio tener agua, para nosotros es algo tan básico como abrir la llave del baño o de la cocina», explica Scarlett.
La familia busca provocar una reflexión en cada cliente: valorar el agua al abrir la llave, al beberla, al saberla garantizada. Un privilegio cotidiano en Chile, pero un anhelo lejano en Sierra Leona.
Salone Coffee, ubicada en Longitudinal 4950, invita a disfrutar café y dulces en un espacio cercano y familiar, donde cada compra también se transforma en esperanza para una de las naciones más vulnerables del mundo.









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