/ Michael Rivera Marin
19 de noviembre de 2025

El Hoyo del Nico: la fiesta bajo tierra que Maipú no ha terminado de contar

Un carrete subterráneo que marcó a toda una generación sigue viviendo en la memoria maipucina. Entre testimonios dispersos, un “tío” en la entrada y noches que pasaron de rumor urbano a realidad, el Hoyo del Nico vuelve a abrirse paso en el relato colectivo. En esta crónica, el escritor Michael Rivera invita a reconstruir —entre todas y todos— la historia de la fiesta bajo tierra que Maipú aún no termina de contar.
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Es maravilloso cuando estás en algún lugar del mundo y aparece un maipucino que recuerda la comuna con cariño. Pero la alegría es mayor cuando, además, te confirma historias que dabas por leyenda urbana. Así me pasó con el Hoyo del Nico: el carrete bajo tierra empezó a tomar forma concreta. Tenía dirección, horarios, un “tío” en la entrada y, sobre todo, una generación de jóvenes que lo recuerda como parte importante de su vida nocturna.

La primera vez que escuché de estas fiestas fue por el poeta Williams Viveros, quien habló de un hoyo en la tierra convertido en centro de eventos. Sonaba exagerado, casi fantástico. La confirmación llegó hace poco, en la celebración del Día del Profesor. Yo hablaba de Maipú en la mesa, cuando Consuelo Solís, profesora de Educación Física, dijo con total naturalidad que había vivido en la comuna y, lo más importante: “Yo carreteaba en el Hoyo del Nico”. Tenía una testigo directa frente a mí.

Según recuerda Consuelo, ella visitaba el lugar entre 2012 y 2013. Tenía unos 18 años y estudiaba en el Boston College de Nueva San Martín (hoy Lincoln College), frente a una vulcanización ubicada en el Parque Tres Poniente. Dentro de ese mismo terreno, hacia el arenal, se ubicaba el Hoyo del Nico. No recuerda cómo llegó la primera vez; como suele pasarle a la juventud, alguien dijo “hay carrete” y la noticia empezó a correr entre cursos y colegios. Una vez a la semana, probablemente los viernes, desde las 23:00 horas hasta cerca de las 4:00 de la madrugada, el hoyo se llenaba de música y de juventud maipucina.

La entrada era por el arenal y siempre estaba el mismo hombre mayor controlando el acceso. Todos lo conocían como el “tío”. A Consuelo y sus amigas nunca les cobró entrada; ella no sabe si al resto sí. Lo que mi colega recuerda muy bien es el discurso del hombre: decía que prefería ver a los jóvenes reunidos ahí, bajo techo, que desperdigados en el arenal abierto. En su lógica, el Hoyo del Nico era una manera de ofrecer un espacio más tranquilo y menos expuesto para carretear.

el hoyo del nico

El lugar hacía honor a su nombre: era literalmente un hoyo en la tierra, como la excavación de una piscina enterrada, pero sin piscina. Un rectángulo profundo, de piso de tierra firme, con una techumbre sencilla. Desde arriba se veían los parlantes a ras de suelo; ya abajo, esos mismos parlantes quedaban en lo alto. Había luces colgando del techo, baños modestos pero salvadores y una regla clara: adentro no se vendía alcohol, pero se podía entrar con lo que cada uno comprara antes.

El público era principalmente juvenil: recién egresados de cuarto medio o estudiantes del último año de distintos colegios de la zona. Iban del Boston College, del King Edwards, del Complejo Educacional Maipú y de otros establecimientos cercanos. Un DJ —no se sabe si pagado o voluntario— mezclaba los hits del momento y aceptaba pedidos de quienes se acercaban.

Consuelo recuerda que se tomaba, se fumaba y se bacilaba, pero nunca vio peleas graves ni situaciones descontroladas. Para ella, el Hoyo del Nico fue un carrete intenso pero tranquilo, donde la meta era pasarlo bien y sentirse parte de algo. Como tantas historias de juventud, no tuvo un cierre claro: en algún momento las fiestas simplemente dejaron de hacerse. No sabemos si fue por decisiones del dueño, por reclamos de vecinos o porque la generación que lo llenaba cada viernes empezó a seguir otros caminos.

Por eso, esta crónica no pretende cerrar la historia, sino abrirla. Si fuiste al Hoyo del Nico, ¿en qué años ibas y con quién? ¿Recuerdas al dueño o a quienes lo organizaban? ¿Conociste al Nico? ¿Qué canciones no podían faltar? ¿Tienes anécdotas, fotos, recuerdos que quieras compartir?

Te invito a sumar tu memoria. Entre todos y todas podemos reconstruir este carrete bajo tierra que, por un tiempo, hizo latir el corazón nocturno de Maipú.

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Maipú Patrimonio Presente.
SOBRE EL AUTOR

Michael Rivera Marin

Editor de Cultura LVDM: Profesor y escritor maipucino

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5 respuestas a «El Hoyo del Nico: la fiesta bajo tierra que Maipú no ha terminado de contar»

  1. Avatar de Skall
    Skall

    Yo conocía al nico un joven delgado simpático jajaja muy buena persona y el «ollo del nico» hacia alución al lugar y a la homosexualidad del mismo joven, una persona feliz carretiaba con nosotros hasta tarde, era un lugar donde las tribus urbanas de la época podíamos carretiar sin preocupaciones porque al final de la noche terminábamos carretiando entre todos, es real sobre el tío una persona mayor que cuidaba de nosotros y cobraba una entrada que era simbólica, porque aparecía nico y decía a ellos los conozco y entrábamos, sobre el alcohol es verdad no vendían en el lugar cada uno llevaba para su propio bacile aunque al final terminabas tomando con todos, es más recuerdo que habían días temáticos. Jajaja una noche bridpop y otra noche electrónica me acorde porque consegui una novia en ese lugar , y eran los días fuertes del lugar jueves y viernes y algunos sábados eso recuerdo. saludos desde islandia

  2. Avatar de Anónimo
    Anónimo

    Que poco sabes de lo que pasaba hay. No solo era un » espacio » juvenil como lo describes se cometieron delitos que nunca salieron a la luz violaciones abusos y heridos no todo lo que brilla es hora fotos no hay por qué en esos entonces no avían celulares con cámara .. año 2012 ? Ja esto viene de antes mucho antes y no eran estudiantes los que lo visitaban y su jornada era de las 23:hrs hasta el amanecer . Cuentes solo lo bonito todo tiene un lado oscuro salve a más de una persona hombres y mujeres de ese antro .. pregunta heres de Maipú ? Fuiste al oyó del Nico ? Conose el arenal ? Conocido antiguamente como las dunas ?….

  3. Avatar de Patricio aranguiz
    Patricio aranguiz

    Yo también estuve ennla fiestas del hoyo del Nico. Año 2007 y la leyenda ya venía desde muchos años antes… alli vivía una familia y el Nico, hijo de l Sra que imagino era la dueña.

    En las fiestas que estuve solo una vez me toco ver una pelea, unos flaites querían entrar pero no los dejaron asi que empezaron a tirar cosas cosas hacia adentro, por este motivo salimos todos a ver que pasaba y en eso un amigo mio que apodaban el payaso (un personaje de esos tiempos) recibió un botellazo en la ceja, dejándolo en el suelo y cortando su ceja, por lo cual fue llevado a la urgencia y aplicando puntos para su recuperación.

    Más allá, las fiesta era buenas, harto copete, música, ambiente, todo la raja.

    Fuimos muchas generaciones que pasamos por el hoyo del Nico ( no literal Ajajja).

    Recuerdo muchos nombre y apodos que eran populares ennla fiestas y bares de maipu (como el bar dementes), el pelao, pato grunge, Jaime la rata (vocalista de en ese tiempo cesio? La Javi y la caty las vecinas más simpáticas de la fortuna, el Camerina Diaz, Guaton Elias, el rucio, el tubi…

    Muchos de ellos aún viven en el sector y los he visto pasear cerca del lugar.

    Sin más se despide un personaje que también fue parte de este mito urbano… el Pato Latino.

  4. Avatar de Daniel perez
    Daniel perez

    He vivido en Maipú más de 30 años y nunca había escuchado de esa fiesta 😩.
    Lo que si recuerdo son las fiestas electrónicas anuales en la plaza de los cañones, eran muy buenas.

  5. Avatar de Yowel
    Yowel

    Hablemos de explotación laboral de menores de edad (16) la responsabilidad extracontractual de Nicolás y su descarado abuso de confianza, sus manipulaciones hechicerías y magia negra! Un personaje macabro, un Sociopata, Un Criminal!

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