/ Megáfono de La Voz de Maipú
11 de septiembre de 2021

El Suicidio, una cuestión colectiva

.
Imagen destacada
Necesitamos suscriptoras /es
¡Maipú necesita tu voz! Este 2026, nuestra meta es llegar a 1.000 suscriptores para asegurar un periodismo local valiente e independiente. Únete hoy por solo $3.000 y obtén beneficios inmediatos: con tu suscripción activas el LVDM Pass, la tarjeta digital que te da hasta 25% de descuento en los mejores bares, cafés y restaurantes de la comuna. Apoya la información de calidad, recupera tu inversión ahorrando en tus salidas y fortalece nuestra identidad local. También puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp 100% gratis y recibir en tiempo real las noticias de Maipú.

Antiguamente, se pensaba que había algunas personas con una personalidad y perfil suicida. Hoy, hay cada vez más evidencia que el suicidio es algo que puede afectar a cualquier persona, y que está mediado por una serie de elementos que sí, son individuales, pero también son ambientales y familiares. En otras palabras: el contexto puede hacer una diferencia radical en la salud mental de un individuo.

En ese caso, ¿cómo estamos en Chile? ¿Tenemos un contexto propicio para una vida integra y saludable?

No es así. Desde 2008, la principal causa de licencias médicas en Chile es la salud mental. Adicionalmente, la insuficiente oferta y desigual acceso hace que contar con apoyo profesional para la salud mental, una vez que se lo requiere, sea un privilegio. El malestar emocional, como tantos otros, en Chile se gestiona privadamente: nos rascamos “con nuestras propias uñas”.

A pesar de ello, 2020 fue el año con las cifras de suicidio más bajas en las últimas dos décadas en Chile. Este dato es contraintuitivo: ¿como es esto posible, si sabemos que veníamos previamente con una situación crítica de la salud mental, y el contexto no ha hecho sino empeorar?

Especialistas señalan que no es de extrañar, puesto que en varias situaciones de desastres se ha evidenciado que el suicidio desciende en el primer período de crisis. Se habla, incluso, de una “luna de miel”. 

Lo que también indican, sin embargo, es que esto no dura: los factores de riesgo para el suicidio han aumentado. 6,7% de las personas encuestadas en octubre 2020 señalaban haber pensado en hacerse daño o quitarse la vida, algunos días o casi todos los días en las últimas dos semanas; cifra que subía a 10,7% entre jóvenes. Quienes se sentían excluidos o aislados y quienes percibían bajo apoyo social, daban cuenta también de una vivencia más crítica.

No es de extrañar que, en todo el mundo, algunos grupos (LGBTIQA+, migrantes, pueblos originarios) presenten, efectivamente, mayor riesgo suicida: enfrentan mayor estigmatización y violencia, y cuentan con menos reconocimiento y redes de apoyo.

Si el suicidio no es algo inevitable, propio de algunas características personales, hay una buena noticia: podemos actuar colectivamente para prevenirlo; cuestión que se vuelve más urgente hoy, en la post-pandemia.

El Programa de Gabriel Boric, entre otras cosas, a través de una Ley de Salud Mental, propone un aumento sostenido del presupuesto hasta llegar al estándar internacional del 6%, cobertura universal y comunitaria y la instalación de un Sistema Nacional de Cuidados, que busca justamente avanzar en esa dirección.

Desde esta convicción, en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio formulamos este recordatorio: el malestar, el sufrimiento, la angustia, son parte de la existencia humana; la ausencia de redes de protección, la privatización de la búsqueda de ayuda, la sobrecarga de las familias –especialmente las mujeres- en el cuidado de los suyos, en cambio, no lo son.

Tal vez te interesa leer: Suicidio con cianuro genera alerta química en Ciudad Satélite en Maipú : comercio y casas aledañas fueron evacuadas por seguridad

SOBRE EL AUTOR

Megáfono de La Voz de Maipú

. sin info

¿Con ganas de seguir leyendo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Selección del editor