Este miércoles 29 de abril de 2026, el silencio se apoderó definitivamente de los pasillos de la histórica fábrica Fensa (hoy Electrolux Group). No fue un cierre administrativo más; fue el fin de una era que sostuvo la identidad industrial de Maipú por más de un siglo. Para los 400 colaboradores que marcaron su última salida, la jornada estuvo marcada por un nudo en la garganta y recuerdos que se remontan a décadas de esfuerzo compartido.
Jorge Luis Rojas: Una vida entera en la línea
Para Jorge Luis Rojas, este día marca el fin de una trayectoria de 32 años y 4 días. Jorge no solo vio pasar las décadas, sino que creció con la empresa, desde sus inicios en las líneas de producción de piezas y armado, hasta su labor final en el laboratorio de aprobación de productos.
«A nosotros nos avisaron el 30 de marzo que esto se cerraba, y ha sido un mes que de verdad no se lo doy a nadie», relata Jorge con la voz quebrada. Recordando la rutina de saludar a cada compañero y el impacto de los cierres parciales previos, como el de la planta de refrigeradores en 2019, Jorge reflexiona sobre la dureza del momento: «Uno lo dice afuera y no es lo mismo; hay que estar ahí y vivirlo. Marcar la salida hoy duele de verdad».
Manuel González: De operario a laboratorista químico
La historia de Manuel González es la del ascenso a punta de disciplina. En sus 26 años en la compañía, Manuel pasó de ser operario a desempeñarse como laboratorista en la recepción de materias primas y ensayos químicos. Para él, la fábrica fue el escenario donde ocurrió la vida misma: «Pasamos de todo: terremotos, una pandemia, inclemencias del tiempo», recuerda.
Manuel no oculta su gratitud hacia la empresa que le permitió forjar su patrimonio: «Gracias a esta compañía logré mi casa y pude darle educación a mis hijos. Me retiro agradecido de las oportunidades y de los excelentes equipos de trabajo». Sin embargo, la tristeza por los 121 años que llegan a su fin es inevitable: «Siento mucha tristeza por las personas que uno conoció y porque no pudimos seguir adelante pese a tener grupos humanos increíbles».
El factor humano: El motor de CTI y Fensa
Para Leonel Bustos, técnico eléctrico del área de mantenimiento con más de dos décadas en la firma, el cierre fue un «shock». Leonel recuerda los tiempos de CTI (Compañía Tecno Industrial) y cómo la producción nacional de Fensa y Mademsa era motivo de orgullo. «Lo que se pierde fundamentalmente es el grupo humano, el compañerismo y las actividades que iban más allá del sueldo», explica.
Esa sensación de hogar es compartida incluso por quienes llegaron más tarde. Nelson Acevedo, con 9 años en la planta, destaca que, tras pasar por varias empresas en Maipú, en Electrolux encontró una camaradería única. «Me enseñaron bien, el trabajo en equipo se veía en todos lados y me sentí como en casa desde el primer día».
El legado de una «escuela de vida»
Al final del día, lo que Electrolux deja en Maipú no son solo galpones vacíos, sino un legado de superación y afecto que trasciende lo laboral. Para estos trabajadores, la fábrica fue mucho más que un empleador; fue la plataforma que les permitió ser padres, dueños de casa y profesionales respetados. Se llevan consigo el orgullo de haber pertenecido a una «cultura de excelencia y piel», donde la fe en que vendrán tiempos mejores se mezcla con la amargura de un ciclo que se cierra de forma abrupta, pero con la frente en alto y el corazón lleno de nombres de compañeros que ya son familia.
Un archivo digital para no olvidar
Como una forma de canalizar esta nostalgia, surgió la cuenta de Instagram @cti_historico, un espacio que ya cuenta con más de 1.500 publicaciones donde trabajadores de todas las épocas comparten fotos de sus máquinas, sus celebraciones y sus compañeros.







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