/ José Rojas Cerda
8 de febrero de 2026

Comenzó a los 13 años y hoy pisa grandes escenarios: la historia del guitarrista maipucino Diego Vega

Vive en Maipú, comenzó a tocar guitarra a los 13 años y hoy ha compartido escenario con reconocidos artistas nacionales. Esta es la historia de perseverancia, música y vocación que nació en una comuna del poniente de Santiago.
Imagen destacada
Necesitamos suscriptoras /es
¡Maipú necesita tu voz! Este 2026, nuestra meta es llegar a 1.000 suscriptores para asegurar un periodismo local valiente e independiente. Únete hoy por solo $3.000 y obtén beneficios inmediatos: con tu suscripción activas el LVDM Pass, la tarjeta digital que te da hasta 25% de descuento en los mejores bares, cafés y restaurantes de la comuna. Apoya la información de calidad, recupera tu inversión ahorrando en tus salidas y fortalece nuestra identidad local. También puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp 100% gratis y recibir en tiempo real las noticias de Maipú.

El guitarrista Diego Vega ha recorrido grandes escenarios del país acompañando a artistas como Luis Jara y Palmenia Pizarro. El padre de un niño de cuatro años, desde hace tres años vive en la comuna de Maipú, donde hoy impulsa su proyecto personal de música instrumental y se prepara para un intenso mes de febrero marcado por nuevas presentaciones y desafíos.

Sus primeros acercamientos a la guitarra comenzaron a los 13 años, cuando su madre le regaló su primer instrumento, marcando el inicio de un camino que con el tiempo lo llevaría a dedicarse profesionalmente a la música.

Vega recuerda que su primer acercamiento real a la música ocurrió de manera casi intuitiva. “Andaba por General Velásquez con mi mamá, íbamos al Líder que está ahí y siempre había una banda tocando rock clásico. Según mi mami, yo los miraba con los ojos brillantes; según yo, los miraba no más”, cuenta. Poco tiempo después, sin previo aviso, su madre le regaló una guitarra eléctrica. “No entendí el regalo, pero tú sabes cómo son las mamás: ven cosas que uno todavía no”.

Con el paso del tiempo, la guitarra comenzó a ocupar un lugar central en su vida. “En la enseñanza media ya no quería hacer nada más que tocar; ahí se volvió más intenso, casi obsesivo. Para mí fue algo de la nada, pero según mi mamá, ella ya lo presentía”, recuerda.

Guitarra Diego Vega

Vega recuerda que su etapa de formación coincidió con años en que el acceso a internet era limitado y aprender guitarra no era tan sencillo como hoy. En ese entonces, conseguir acordes, guías o referencias requería tiempo y esfuerzo, una realidad muy distinta a la de las nuevas generaciones de guitarristas que hoy se forman con el apoyo constante de la tecnología.

“En ese tiempo no había YouTube ni el acceso que existe hoy. Recién estaba llegando internet y había que ir a un cibercafé para buscar información, muchas veces mal escrita o incompleta”, recuerda Vega. “Hoy aprender guitarra es mucho más fácil”.

Vega hoy cuenta con estudios formales de música y cursó la licenciatura en la Universidad ARCIS. Recuerda su etapa universitaria como un periodo complejo, marcado por dificultades económicas, lo que lo obligó a ser especialmente riguroso y disciplinado. “Era un relojito”, define al recordar esos años.

El encuentro con su ídolo

Steve Morse, histórico guitarrista de Deep Purple, es el principal referente musical de Diego Vega. En uno de sus viajes a Estados Unidos, tuvo la oportunidad de conocerlo en persona, un momento que recuerda como uno de los hitos más significativos de su carrera.

“Tengo mi guitar hero, se llama Steve Morse. He ido dos veces a Estados Unidos y la última vez fui a verlo; ahí lo conocí. Estaba vuelto loco. Ya tiene 70 años y para mí son logros, medallas que uno va ganando”, relata.

Vivir de la música en Chile

En Chile, persiste la idea de que vivir del arte es casi imposible sin redes de contacto o respaldo económico. Diego Vega discrepa de esa visión y sostiene que, más allá de las dificultades reales, se trata principalmente de una decisión ligada a la actitud y la mentalidad. En ese contexto, recuerda el momento en que decidió dedicarse a la música de manera profesional y a tiempo completo.

“Me salí del colegio donde estaba trabajando durante la pandemia. Todo se volvió muy robótico, mucho papeleo, y a mí siempre me ha importado la educación emocional. No me gustó cómo se dieron las cosas, así que decidí seguir con las clases particulares”, explica.

Respecto a la industria musical y las relaciones humanas dentro del rubro, Vega enfatiza que la fortaleza mental es clave para sostener una carrera en el tiempo. A su juicio, muchas de las dificultades no pasan solo por el contexto, sino por la actitud con la que se enfrenta el camino.

“Yo recuerdo que antes solo me quejaba: que el medio, que el gobierno no ayuda, puras quejas. Después, cuando empecé a avanzar, otros guitarristas se me acercaban y decían exactamente lo mismo que yo decía antes. Ahí entendí que tiene mucho que ver con la mentalidad, con salir de esa mediocridad de estar esperando”, reflexiona.

En ese proceso, Diego reconoce que crecer profesionalmente también implica enfrentar miedos, especialmente cuando aparecen nuevas metas, mayores responsabilidades y la necesidad de invertir.

“A los 24 empecé a entender mejor cómo funciona el rubro musical profesional. Seguía tocando en bares y discos, pero empiezas a querer más: nuevos retos, más dinero, y ahí aparece el miedo, porque para avanzar hay que invertir”, explica.

Parte de ese aprendizaje también vino desde el trabajo en conjunto con su pareja, la cantante Karen Brown, con quien suele presentarse en matrimonios. A partir de esa experiencia, comenzó a comprender la importancia de los detalles y el profesionalismo en escena.

“Trabajo con mi pareja en matrimonios y ella empezó a meterme el bichito del profesionalismo, desde algo tan simple como vestirse bien. Yo iba al mall a comprar ropa y después veía colegas tocando con las zapatillas desabrochadas. Son cosas sutiles, pero ahí también se marca la diferencia”, comenta.

Para Vega, ese proceso va acompañado de una constante lucha interna, donde la comparación y el error siempre están presentes.

“Siempre hay algo que te tira para abajo: ver a alguien que toca mejor, equivocarse en un show. Hoy me lo tomo con más humor, pero antes un error en vivo me podía dejar meses mal. Al final es la cabeza de uno la que te pone en aprietos”, reconoce.

Palmenia Pizarro: el primer gran salto

Además de presentarse en bares y matrimonios, Diego Vega dio un salto importante en su carrera al integrarse a la banda de Palmenia Pizarro, una experiencia que lo llevó a recorrer distintos escenarios del país.

“Yo tocaba en una banda de cumbia rock que se llamaba El Quinto Invitado. Ahí conocí al percusionista de Palmenia y él me llevó. Me avisaron con una semana de anticipación, así que estuve siete horas diarias estudiando el repertorio. No tenía guitarra acústica y para el primer show me conseguí una; para el segundo, mi hermana y mi padrastro me regalaron una”, recuerda.

Sobre la experiencia de tocar frente a grandes audiencias, Vega asegura que los nervios juegan a su favor y que los desafíos lo motivan. Mientras giraba con Palmenia Pizarro, continuó en paralelo desarrollando su proyecto personal y presentándose en espacios más pequeños junto a su pareja. Gracias a este trabajo, conoció a Roberto Trujillo, hijo del “Tio Valentín”.

Luis Jara: consolidación profesional

Su llegada a la actual banda de Luis Jara fue distinta y, según relata, inesperada. Vega atribuye su incorporación a que el director musical lo vio a través de redes sociales y consideró que su perfil encajaba con lo que estaban buscando.

“Llevo cerca de un año tocando con él. Hemos hecho dos o tres shows en Monticello, giras de teatro, presentaciones íntimas en bares y próximamente estaremos en el Festival de Las Condes”, comenta.

Crecimiento y proyección personal

A lo largo de la conversación, Diego Vega deja en evidencia su interés por el crecimiento personal y la mentalidad como herramientas clave en su desarrollo profesional. En ese camino, menciona el impacto que tuvo en él el descubrimiento del Seminario Fénix, una serie de videos grabados en los años ochenta que se viralizaron con la llegada de las redes sociales, donde el conferencista Brian Tracy reflexiona sobre el éxito.

Según el propio Diego, ese material se convirtió en una referencia fundamental. “Es lo más poderoso que he escuchado en mi vida y me ayudó a subir peldaños”, afirma.

“Tengo mi música en Spotify como Diego Vega Chile. Estoy grabando composiciones que tocaba en bares hace 15 años y ya tengo material para un show de una hora. En febrero grabo el último tema para comenzar a cerrar fechas”, adelanta.

El proyecto personal de Diego Vega está compuesto por tres músicos y transita por distintos estilos, con influencias del jazz y el blues. El guitarrista lo define como una mezcla de sonidos y experiencias, con el objetivo claro de consolidarlo y llevarlo a los escenarios, donde sea que se presenten las oportunidades.

SOBRE EL AUTOR

José Rojas Cerda

Periodista en Práctica

Estudiante de Periodismo. Con una marcada vocación por la música y el arte en general. Cree que el acceso a la cultura no debería ser un privilegio. Cuando no está escribiendo, probablemente está escuchando musica

¿Con ganas de seguir leyendo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Selección del editor