Matinal del atentado, una torpeza y descriterio descomunal en Maipú

No son pocas las ocasiones en que hablamos del «sentido común», definiéndolo como lo obvio, lo que cualquier persona con buen juicio haría, y lo que la mayoría de las personas, sin base científica, considera como algo cierto.
Sin embargo, también están quienes dicen que el «sentido común», es el menos común de los sentidos, porque estos varían de un lugar, cultura o escenario a otro. Esto, además de la subjetividad social bajo la cual se establecen ciertos estándares.

A pesar de lo anterior, cuando circunscribimos nuestro «sentido común» al lugar donde nos toca vivir y bajo circunstancias y criterios más o menos estándar, el «sentido común» adquiere el sentido generalizado; entonces, cualquier cosa o situación que escape a este, podríamos decir que es un despropósito o un descriterio.

Un ejemplo de un despropósito, sería el de realizar un programa matinal televisivo en una infraestructura no diseñada para ello. Lo que es peor, interrumpir total o parcialmente su funcionamiento para satisfacer necesidades de producción de dicho evento.

Pero, considerando lo crítica de esa infraestructura por tratarse del suministro de agua de la segunda comuna más grande de Chile, más que un despropósito, se podría calificar como un atentado.

Por menos, se han hecho sendas investigaciones para dar con el paradero de los responsables de un corte eléctrico asociado a un robo de cables que derivó en la respectiva suspensión del servicio en uno o más sectores. ¿Qué habría pasado si, mientras se interviene el suministro de agua, en la zona afectada, se produce un incendio de proporciones?

Evidentemente, y esto lo saben los bomberos, una presión del agua baja o inestable, puede provocar la inutilización de la función de las «tiras» (mangueras), evitando atacar eficazmente un foco de fuego.  En que se de aviso a la famosa copa para que restauren el flujo de agua habitual y que se restituya con normalidad en todo el sector afectado, tendríamos varias casas más quemadas y seguro personas muertas.

Sí, más de alguien puede llamarme exagerado, pero si no me creen, pregunten la opinión a un especialista en prevención de riesgos o a un bombero.

Poner en riesgo la disponibilidad y el abastecimiento del vital elemento, es de una brutalidad descomunal.
Repasando, la irresponsabilidad de nuestra máxima autoridad comunal, ha llegado a niveles increíbles. Las acciones de descriterios son, por decir lo menos, alarmantes, extremadamente preocupantes para quien se preocupe y entienda lo que está en juego.

El problema es que sus desinteligencias parecieran no tener límite. La gestión de un municipio tan importante como el de Maipú, en las manos de una persona así, es como poner una bomba racimo amarrada a la espalda de un perrito juguetón, que transita comúnmente por una céntrica calle, altamente transitada.

En otras palabras, el pobre animal, sin darse cuenta, en cualquier momento podría dejar la grande, sin siquiera decir «agua va».  A veces, en circunstancias cómo estás, podrías no saber si llorar o reír. Ni lo uno ni lo otro, simplemente, enojo ante lo inaceptable, lo burdo y bajo.

Aceptar la torpeza tiene su límite, yo no estoy viviendo en mi comuna para que una persona de semejantes características, ponga en riesgo mi integridad física y la de mi familia.

Miguel Ángel Camiletti, emprendedor maipucino

 

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