[Opinión] Cathy Barriga, La Ausencia de un proyecto

Cuando se cumplen dos años de la administración de Cathy Barriga se puede mirar en retrospectiva y empezar a evaluar con mirada distante el derrotero de este tiempo. Cathy Barriga llega al gobierno comunal como efecto de las profundas desavenencias que generan la administración Vittori en el conglomerado Concertación-Nueva Mayoría, especialmente lo referido a la eventual calidad de delito de algunas de sus decisiones: el “caso Basura”.

Este cisma al interior del bloque bacheletista permitió una dispersión de votos que fue incapaz de enfrentar una candidatura de Derecha que apareció -bajo la tutela de Barriga- monolítica.

A eso sumamos como factor determinante en la elección de la alcaldesa el gran conocimiento que los electores tenían de ella a propósito de Mekano –con el personaje “Robotina”, una especie de maniquí sexualizado que aderezaba su presencia con la exposición de conflictos e infidencias de su relación con el eterno enamorado del personaje: Ronny Dance, otro bailarín del programa.

Este argumento la hermanaba con la experiencia de sacrificio de los sectores populares y clase media, que veían en ella el cumplimiento de sus propias aspiraciones: el cuento de hadas de una Cenicienta trabajadora podía ser real, y se materializaba en Barriga.

Los recursos políticos de la gestión Barriga estuvieron, por lo tanto, condicionados desde sus inicios a razones de circunstancia: la dispersión de votos entre varios candidatos concertacionistas, el conocimiento de su imagen a través de los medios, su matrimonio con el delfín del clan Lavín.

Todo contribuía a construir el relato del “Esfuerzo como motor de vida”: la niña de origen humilde que a punta de sacrificio logra encumbrarse en lo alto de la escala social. Este argumento la hermanaba con la experiencia de sacrificio de los sectores populares y clase media, que veían en ella el cumplimiento de sus propias aspiraciones: el cuento de hadas de una Cenicienta trabajadora podía ser real, y se materializaba en Barriga.

Sin embargo, condicionar la construcción de un camino político, y, más aún, de un proyecto local, sólo a lo favorable de las condiciones circunstanciales tiene efectos que con el tiempo se hacen ver.

Barriga llega a la alcaldía como representante de ala más dura del sector de la Derecha: la UDI. Sin embargo, se muestra a la ciudadanía como una opción despolitizada, que promueve una gestión entretenida y “cercana” a la gente. Ese intento de desideologizar un camino político oculta que tras Barriga hay pilares de pensamiento que soportan su accionar.

Tras sus decisiones respiran los mismos principios que hemos visto cristalizados en múltiples gestiones de Derecha –e incluso Concertación/NuevaMayoría-: el populismo por sobre la eficiencia, la tendencia a enajenar bienes para obtener recursos frescos y gastarlos en proyectos cortoplacistas, privilegio de lo privado por sobre lo público, etc.

Así, la gestión Barriga ha develado en este tiempo su gran debilidad: la ausencia de proyecto. La Municipalidad se ha transformado en una plataforma para construir un “otro camino”: gracias al sillón alcaldicio, hoy Barriga es conocida en todo el país; la Municipalidad se ha transformado en un trampolín que la puede catapultar a lides y roles de mayor jerarquía.

Sin embargo, y tal vez por eso mismo, la gestión Barriga acusa deficiencias que evidencian la ausencia de un modelo, de una “Idea” de gestión.

Tal vez el más grave en ese sentido es la falta de construcción de valores políticos en su gestión. Se ha instalado la lógica de no escuchar a los vecinos, expresada en los constantes reclamos de las organizaciones de base. Ese quiebre ha llevado incluso a que algunas organizaciones interrumpan sesiones del Concejo Municipal para manifestar sus reclamos. Así, el Concejo Municipal se ha transformado en una Arena de disputa política –cuestión que en parte le es natural-, pero dada la visibilidad de la Alcaldesa, y de sus redes sociales, se ha vuelto también Arena de disputa comercial, en cuanto ha primado el valor de la imagen, la construcción de la misma por sobre el
contenido ideológico-programático.

Esto uso –y efecto- del Concejo Municipal dialoga muy bien con la estrategia de propaganda levantada desde su gestión que busca ante todo la construcción de una imagen, expresada, entre otras cosas, en el uso y abuso de sus caricaturas, fotografías, etc. como “lugar común” de su accionar.

Cathy Barriga repite entonces lo que ya hemos visto en demasía: una gestión anacrónica, que dilapida recursos, anclada en la ausencia de Proyecto Comunal, y la búsqueda del Poder por sí mismo, todo para transformar su paso por Maipú en un peldaño de una escalera política que puede dispararla al “cielo estrellado de la élite política nacional”.

Mario Correa,

Profesor y Maipucino