viernes, enero 28, 2022

Sebastián Máximo, cineasta maipucino: en Chile me cerraron las puertas

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A 9 meses de haber terminado de estudiar cine, Sebastián Máximo (25) se ha dedicado a trabajar como cineasta independiente. Hoy, uno de sus cortos documentales, No + Sename, compite en el Festival de Cine y Derechos Humanos de Madrid. Además, Sebastián tiene un compromiso social: trabaja realizando talleres de cine documental en el Programa de Intervención Especializada (PIE 24 horas) para personas en situación de vulnerabilidad, donde ha podido tener contacto con niños a quienes busca motivar para que puedan olvidarse, al menos por un rato, de sus situaciones de precariedad. Hoy, Sebastián y su equipo están casi listos para comenzar a rodar lo que será su primera película de ficción: Las Tres Cruces.

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Sebastián Máximo – La Voz de Maipú

¿Cómo surge la idea de grabar No + Sename?

El 2017. Yo estaba en la universidad y estaba sucediendo que había mucho abuso. Bueno, siempre ha habido mucho abuso en los centros de menores, pero en esa oportunidad estaban sucediendo muchas cosas. No se estaban haciendo cosas, compraron los famosos torniquetes en las micros, estaban financiando otras cosas. Estaban pasando esas cosas que a mí personalmente me incomodaban. 

Entonces, me pregunté cómo puedo hacer algo. Más allá de protestar en la calle, más allá de generar un vínculo con los niños. Y se me ocurrió hacer un documental de ellos. Dije ya, vamos al Mapocho, ahí es donde las papas queman. Veamos qué sucede.

Ahí se armó No + Sename, el 2017. Hasta el 2020 yo pude compartir con ellos el mismo espacio, me contaban sus cosas. Yo conocí, podría decirse, a los chicos más simbólicos porque a ellos les hicieron un documental, les hicieron entrevistas, los llevaron a la revista Caras, y aún así seguían en calle.

Igual, era como muy duro. Al principio yo quería grabar un documental y mostrárselo a todo el mundo y que pase algo. Pero después ellos me contaban y me decían: «es que nosotros ya aparecimos en la tele. Nosotros estuvimos en la revista Caras, a nosotros nos hicieron un documental».

Y era como, chuta y siguen aquí, qué está sucediendo realmente.

Entiendo que no publicaste de inmediato ese documental. ¿Por qué dejaste reposar ese trabajo durante años?

Dentro de los cuatro años que no publiqué el documental tuve muchas crisis existenciales y sociales como artista. No me gusta ahondar mucho en eso. Pero en ese mundo son como un poco más adinerados. Yo no podría decir que soy pobre, pero sí soy de clase media baja. Entonces tuve muchas complicaciones con el tema de distribución, de post producción.

Yo creo que reposé el corto documental porque aún no me sentía preparado para poder enfrentar el mundo cinematográfico, el mundo de directores, de productores. Ahora ya me siento con la capacidad de poder generar esa responsabilidad, porque igual la distribuciones de los festivales es media compleja.

Ponte tú, acá en Chile me invitaron a varios festivales, pero son exhibiciones que no te permiten poder participar después en un festival de competencia, porque ya lo exhibiste. Puedes hacer una pura exhibición de manera internacional, donde el festival no tiene que ser una competición, sino que puede ser una exhibición solamente.

Y a nivel internacional donde no sea tu país, te deja posicionarte en otros festivales. Yo siempre apuntaba al de Derechos Humanos en España, ese era mi punto más clave y para poder entrar ahí tenía que exhibirlo a nivel internacional. Se me dio la oportunidad de poder ir a Invicines de Argentina con No + Sename. Eso fue el primero de septiembre del 2021. Lo que me permitió poder estar ahora compitiendo en el Festival de Derechos Humanos de España.

Nosotros, porque trabajo con un par de gente, habíamos postulado harto acá en Chile. Pero no nos tomaron en cuenta. Como que hay vacíos donde si no estás respaldado por una universidad, si no estás respaldado por una productora, te dejan de lado. La verdad acá en Chile me cerraron las puertas.

¿Cuál fue el primer documental que publicaste?

Mi primer documental es del 2020 y se llama Neón. Se trata de una chica que está en una transformación de su personalidad y de su interior. Y ese primer documental es un poco tratando de ver el recorrido que hace este personaje, que es Neón, «une chique» que quiere ser cantante, pero quiere ser cantante hombre y ella es mujer. Entonces hay cierto estereotipo que tiene que sí o sí disolverse. Porque claro, cuando eres mujer y te transformas en hombre, ya estás dentro de un cuadro y es como «ah pero tu eres mujer igual».

Luego de eso yo aproveché de hacer otro corto documental que se llama Resistencia, que está enfocado en varios puntos de lo que eran las marchas desde el 18 de octubre. Hicimos un video arte también, que tenía que ver con los carritos de comida rápida que se iban instalando en los lugares donde había más marcha. Era super atractivo eso: personas que siguen tratando de generar dinero, mientras que otro porcentaje de personas decía «ya no queremos vulneración, más pobreza». Entonces era como super atractivo para mí visualmente poder registrar a los carritos que estaban llegando a Plaza Dignidad a vender sus cosas y todo eso.

Después ya tuve que hacer mi práctica. Después de la práctica me dediqué a trabajar en la Universidad de Talca. Hicimos unos proyectos cinematográficos con un poco de teatro. Era una mezcla entre el teatro, que no se podía generar presencialmente, y el cine que se genera visualmente online.

Esa fue mi trayectoria hasta poder salir de la u. Y al salir de la u tomo las riendas del proyecto No + Sename. En post producción lo montamos. Conseguimos los permisos necesarios. Y recién este año promovimos No + Sename, que es un proyecto super bonito, o sea, me gusta que la gente lo vea porque puede entender cómo viven esos niños, cómo se sienten por dentro.

Yo soy super, cómo decirlo, consciente con todas mis cosas. Ahora me encuentro trabajando en un proyecto con los niños del PIE (Programa de Integración Escolar). Es para niños del programa y es 24 horas. Estos niños tienen problemas de comportamiento, de inteligencia, etc. Y en este programa los ayudan, les hacen distintos talleres. También es un poco la puerta de entrada a lo que es el Sename, es antes de que puedan entrar a una «prisión de centro de menores».

Yo les hago talleres de cine documental. Estoy partiendo recién como hace 2 meses atrás. Estoy partiendo con el cine documental para los niños del PIE. Para mi es devolverle la mano a ellos. O sea, me hubiera gustado seguir trabajando con niños de calle y seguir dándoles apoyo. Pero también se que hay otras entidades que también los tienen que apoyar y tienen que colaborar.

Es un proceso del principio hasta el final. En esta oportunidad me vengo al principio de todo lo que sucede. Siento yo que es un poco, mucho más fácil poderlos hacer entender. Mucho más fácil poder sacarlos de ahí. Darles un poco más de herramientas. Y nada, dejarlos que puedan explayarse de todas maneras.

Te cuento que he tenido la oportunidad de hablar con niños de 14 o 15 años. Hemos visto un par de cosas, les he mostrado lo mío y es bonito escucharlos porque tienen otra visión de la vida. Les gustaría generar otro tipo de vínculos con las personas, son súper conscientes de lo que pasa actualmente. No son niños que están flotando, que les del lo mismo todo. Si tu les entregas un cariño suficiente, si le entregas esas ganas de seguir, ellos te siguen apañando.

Van, vienen, te preguntan, quieren saber, eso es súper bonito. Ahí yo me siento como que lo logré un poco, de cierto modo yo con el documental quería lograr eso. Que la gente lo viera. Nunca pensamos en dinero ni nada, pero el día de mañana, si ganamos el Derechos Humanos en Madrid, queremos generar un taller ya autofinanciado por nosotros para poder llegar quizá a niños en situación de calle, donde podamos generar sus colaciones. O llevarlos a dormir a lugares. Actualmente en Chile hay super pocos albergues. Creo que hay dos y ya. No hay más lugares donde estos niños puedan pasar sus noches. O sea niños y ya adultos, porque hay algunos que ya cumplieron los 18.

Por eso yo siento que el centro de menores está super mal diseñado. Ellos cumplen los 18 y que te vaya super bien. No se preocupen de que lleguen a un lugar a generar vínculos. No les importa si están o no con trabajo, si tienen o no estudios. Les dicen como «vayan a vivírselas».

¿El taller lo estás haciendo en Maipú?

En Renca. Me hubiera gustado empezarlo acá en Maipú, pero como yo soy independiente y llevo tan poco dentro del medio, me tuve que mover prácticamente por contactos para poder entrar a hacer este taller con los niños del PIE.

Yo como cineasta igual trabajo con psicólogos y con un par de asistentes sociales en este aspecto. Ellos son parte de mi equipo de trabajo. Y yo tengo que pasar por un protocolo: «Mira, esto le puede servir mejor al chico psicológicamente hablando, socialmente hablando».

Entonces así yo me puedo complementar y entregarle a este programa de intervención algo súper sólido. Y lo hemos logrado. Llevamos super poco, pero hemos logrado entrar a la vida de estos niños, que nos cuenten algo más allá de lo normal.

Ahora estás con un nuevo proyecto que se llama Las Tres Cruces, cuéntame sobre eso

Este proyecto tiene fecha ahora en enero. Si sale todo bien, vamos a grabar entre el 10 de enero y el 20 de enero. Son cuatro o cinco días que tenemos de grabación. Esto está todo pensado en el verano mismo. Por eso nos vamos en enero, la idea es tener un poco todo el ambiente que se siente cuando estás en la playa.

Te voy a comentar un poquito de lo que es Las Tres Cruces. A mí me encanta trabajar con niños. Siento que es el futuro de mañana, todo niño tiene que ser inculcado, motivado y apoyado en su crecimiento.

Las Tres Cruces se trata de Matías, un niño que vive en la playa, pero le cuesta generar vínculos de amistad. Tiene una amiga imaginaria con la que juega, se distrae y todo, pero como no es real, tiene ese conflicto con la mamá: «no me gusta verte solo y no me gusta verte inventando cosas. Necesitas ayuda».

Pero aquí descubrimos una leyenda. El pueblito Las Cruces tiene muchas leyendas y una de ellas sobre por qué le pusieron Las Cruces, dice que era porque llegaban muchas cruces a la orilla de la playa durante mucho tiempo. Y habían muy pocas personas que podían sacarlas, porque pesaban demasiado y se las terminaba llevando de vuelta el mar.

En esa leyenda urbana me meto un poco. Y a Matías, que es este niño, su amiga imaginaria le cuenta la leyenda. Luego yo termino armando una leyenda más extensa con los poetas del litoral, hablando de la Santísima Trinidad. Se supone que Dios está dividido en tres seres, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En este caso yo lo simbolizo en los 3 poetas del lugar: Nicanor Parra, Pablo Neruda y Vicente Huidobro. Un poco el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Al encontrar las tres cruces, Matías puede cumplir el deseo que más quiere. Y ese deseo es traer a su amiga imaginaria a la realidad.

Entonces la historia se va desarrollando. Descubre que cada poeta había sido homenajeado por una de estas cruces, y que al juntar las tres cruces en la Punta del Lacho, que es el lugar más simbólico de Las Cruces, él tiene que ponerlas y pedir el deseo que más quiera, que es poder tener amigos. el sueño después se va a cumplir, porque como es una leyenda, la idea es poder mostrar esta historia al litoral y que la gente que sabía algo o nada, ahora pueda quizás entenderlo y decir: «ah, por esto le pusieron Las Cruces». La idea es poder sumarle un poco más de turistas a lo que es el litoral y Las Cruces en particular. 

Los niños son muy inocentes y la inocencia que quiero transmitir en el documental viene de Matías. Este es mi primer corto de ficción. 

Estamos tratando de conseguir financiamiento de la muni del litoral, porque los presupuestos igual son bajos. Sería bueno poder agrandar ese presupuesto.

Nosotros ya cerramos con el gestor cultural. Él nos dio los permisos necesarios para poder grabar en las casas de los tres poetas, en la calle, etc. Ahora nos falta solo el tema de la carta de presupuesto, que le vamos a mandar al alcalde, y poder generar esa reunión antes de fin de año. Tenemos que armar la carta de petición y ya estaríamos en lo último, que sería la aceptación de parte de ellos, o qué nos van a ofrecer si no fuera el dinero que estamos pidiendo. 

Nosotros igual tenemos nuestras rifas. Si de aquí al 20 no se lograra eso con la muni, vamos a generar un par de rifas nomás. Y son premios más o menos grandes. Queremos regalar un teléfono bacán. Así que ese es el último proyecto en el que estamos trabajando. Ahora, entre febrero y marzo yo vuelvo a Madrid para poder estudiar y trabajar ahí. La idea también es poder postular a más festivales, como el Punto de Vista y tener el apoyo que acá no se me dio.

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