/ Tomás Tapia
13 de marzo de 2026

«Somos placer»: el sex shop maipucino que desafía el pudor y educa detrás del mostrador

Desde la popular «miel» afrodisíaca hasta productos postoperatorios, el sex shop de Pamela Cerda ubicado en General Ordoñez #187 invita a los vecinos a vivir su sexualidad sin culpa, dejando claro que el buen sexo es también una cuestión de salud general.
Imagen destacada
Necesitamos suscriptoras /es
¡Maipú necesita tu voz! Este 2026, nuestra meta es llegar a 1.000 suscriptores para asegurar un periodismo local valiente e independiente. Únete hoy por solo $3.000 y obtén beneficios inmediatos: con tu suscripción activas el LVDM Pass, la tarjeta digital que te da hasta 25% de descuento en los mejores bares, cafés y restaurantes de la comuna. Apoya la información de calidad, recupera tu inversión ahorrando en tus salidas y fortalece nuestra identidad local. También puedes suscribirte a nuestro canal de WhatsApp 100% gratis y recibir en tiempo real las noticias de Maipú.

Pamela Cerda dejó atrás los prejuicios para emprender su propio sex shop, «Somos Placer», un espacio donde el placer sexual se mezcla con la salud. Con clientes maipucinos que van desde jóvenes curiosos hasta personas mayores, esta emprendedora demuestra que la intimidad no tiene edad ni debe vivirse a escondidas.

La primera vez que alguien cruza el umbral del sex shop ubicado en General Ordóñez #187 , Maipú, la historia se repite. Hay miradas esquivas, pasos dubitativos en la vereda antes de entrar y rostros sonrojados.

En las estanterías se asoman los juguetes sexuales con formas que todos conocemos. Resaltan a la vista los famosos dildos, que están en todos los tamaños, colores y formas. A los lados, unas fustas y flagelos cuelgan acompañados de esposas y trajes eróticos. La timidez se acentúa, pero para Pamela Cerda ese momento es solo el principio.

20260224 133437.jpg
Pamela en el mostrador de su local.

El momento de la confrontación es inevitable. Tras unos minutos de conversación, el pudor se desvanece y da paso a lo que ella considera como el alma de su negocio: la educación sexual y la atención personalizada.

Ese tacto y empatía para leer al cliente no nacieron de la noche a la mañana. Pamela lleva años descifrando los silencios y las dudas de quienes buscan mejorar su intimidad, una habilidad que forjó desde los cimientos de este mercado.

Partió de joven en el rubro de los sex shop, como una simple vendedora en una gran cadena, pero no lidiando con clientes, sino asesorando a otros locales sobre qué productos elegir para vender y verificar las tendencias del momento.

Al principio, su familia no estaba enterada del trabajo que la mantenía ocupada toda la semana, pero cuando lo descubrieron oyó los prejuicios del momento. «Yo nunca iría a un sex shop», «no iría porque no lo necesito», son algunas visiones que aún se encuentran al día de hoy, pero con menor frecuencia que antes.

Son esas ideas con las que batalla diariamente, que los juguetes sexuales son para los que no pueden cumplir, que son para los que les falta algo a la relación y un sinfín de ideas más.

«Este rubro es como una juguetería para adultos, es para entretenerte, no es nada más ni nada menos, no hay algo malo en esto», explica Pamela.

A pesar de que la sociedad chilena ha pasado de esos tabú, aún existe ese fantasma del conservadurismo extremo, y a veces, logra tomar la forma de señoras que aún piensan que estas cosas son del «diablo». Pero para Pamela, eso son solo gajes del oficio.

«A veces uno esta afuera fumándose un cigarro, pasa alguien y te tiran sus palabrazos una señora de edad o caballeros», comenta entre risas.

«Hay un porcentaje de personas que son muy conservadoras. Personas que son muy cuadradas y que prefieren ignorar todo este tema de la sexualidad», agrega.

El consultorio del placer: Contra la ignorancia y prejuicios

Lejos de solamente entregar el producto que le solicitan, Pamela ofrece una conversación, un interés que no busca entrometerse en la cama de los demás, sino aconsejar. «Cada persona es un mundo distinto», afirma, y romper el hielo se vuelve vital para que el cliente se vaya contento a su casa.

Pero antes de que suceda ese avance, se asoma el factor que termina afectando la vida sexual de las personas, la ignorancia. Un tema que ha sido dejado de lado a niveles educacionales según Pamela y que es el motor de los prejuicios que aún rodean las cabezas de las personas.

«Hay jóvenes que llegan a la adultez sin saber ponerse un preservativo (…) muchísima gente desconoce que puede tener solución a un problema que es simple, pero por desconocimiento no saben, por ejemplo, hay hombres mayores que vienen y que han tenido todo su matrimonio un problema de eyaculación precoz y entonces un retardante, un anillo, algo que es ser simple para la venta, les podría solucionar el problema», explica.

Está tan presente el tema de la ignorancia que incluso se llega a pensar que en un sex shop solo se llegan a encontrar juguetes recreativos, cuando en realidad también existen productos para tratar problemas oncológicos.

Ya sea para tratar post operaciones, incontinencias urinarias, disfunciones eréctiles y mucho más se mantienen en las vitrinas de Somos Placer, dejando afuera el argumento que los sex shop son solo jugueterías, sino que también aportan a la salud sexual.

Por otro lado, otra argumento común que ha oído Pamela, por parte de algunos clientes, es que existe la noción de que los sex shop no son para heterosexuales, sino para personas que forman parte de la comunidad LGBTQ+.

No existe un perfil único que se dirija a «Somos Placer», pues contra todo pronóstico, una de las clientelas más recurrentes son las personas de tercera edad que buscan mantener viva la llama de la pasión o que buscan solucionar problemas físicos relacionados a la edad.

«Tenemos un cliente que tiene más de 90 años y tiene una vida sexual que la desea cualquier joven», explica Pamela entre risas.

Parejas y personas que «buscan jugar solas» de todas las edades se presentan en Somos Placer, buscando avivar su vida sexual, desafiando los estigmas de que el vivir la sexualidad es algo prohibido y oscuro.

La nueva era de la intimidad

Desde lociones para masajes a vibradores que funcionan con apps, la variedad que se puede encontrar en Somos Placer es deslumbrante, tanto así que la mayoría no logra reconocer los productos más allá de los clásicos dildos.

El boom actual está en los aumentadores de apetito sexual, específicamente la «miel», un líquido con sabor dulce que incluso se puede verter en los tragos o bebidas para empezar a calentar motores. Los clásicos aceites de masaje siguen vigentes, pero ahora con variedad de sabores y la opción de ser comestibles.

20260224 121310.jpg
Vibradores con aplicación y una campana de sexo.

Cuando llegó la pandemia, lógico es pensar que se acabó el boom de los sex shop, pero nada que ver. Se masificó un tipo de vibrador que sigue vigente hasta el día de hoy, los que funcionan a distancia y con aplicación para el celular, todo con la intención de seguir jugando pese a las restricciones.

Más allá de la tecnología, las aplicaciones y la infinita variedad de vitrinas, el verdadero secreto de «Somos Placer» radica en la confianza. Pamela ha logrado construir un espacio seguro y libre de prejuicios. Allí, la confidencialidad es estricta y el límite profesional jamás se cruza, permitiendo que cada cliente (sin importar su edad, orientación o apariencia) se sienta escuchado y validado antes de llevarse cualquier producto a casa.

Su cruzada va mucho más allá de las ventas; para esta emprendedora, normalizar el placer es también una cuestión de salud pública e individual. «Me gustaría que la gente entendiera que tener una vida sexual buena y activa beneficia el humor, el ánimo y la salud general en el día a día», reflexiona a modo de manifiesto. Un recordatorio potente de que cruzar esa puerta no es sinónimo de que algo esté fallando en la intimidad, sino la simple y humana decisión de vivir mejor. Porque, como ella misma resume para derribar cualquier estigma: «Esto no es más que una juguetería para adultos».

SOBRE EL AUTOR

Tomás Tapia

Periodista en Práctica

Admirador del Gato Gamboa, contador de historias y periodista en formación

¿Con ganas de seguir leyendo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Selección del editor