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En Maipú debe haber pocos espectáculos más ordinarios que el Concejo Municipal. El máximo acto político de la comuna, termina siempre convertido en un circo gracias a Cathy Barriga.

Es que la exbailarina no tolera la crítica política. No entiende el rol de los concejales y termina siempre sufriendo porque no tiene todas las variables bajo su control. Barriga va perdiendo el control poco a poco. Y de pronto explota: se desborda. Pierde los cabales y cae en lo que mejor se le da: disfrazar su inoperancia.

Y en medio de ello, la plaza Maipú sigue siendo un despelote. Los taxis colectivos siguen acaparando espacios y los barrios se van echando a perder.

Barriga muestra señales de histerismo y una ignorancia política profunda. Por ejemplo: lleva a votación de Concejo para su aprobación una larga lista de acuerdos judiciales. En el fondo son las indemnizaciones que debe pagar el municipio a trabajadores despedidos por Barriga. El concejo, con la votación favorable de varios concejales de oposición, le aprueba la medida. Y eso es señal de victoria para la alcaldesa. Sin embargo, alguno de los concejales dice, en medio de la votación, que quiere un listado de los despedidos. Otra concejala dice que los trabajadores están mal desvinculados. Y eso es suficiente para que Barriga estalle.

Y en esa explosión de emociones, Barriga pierde las formas. Se desdibuja. Interrumpe a los concejales sin un mínimo de pudor. Y hace gala de la barra brava: un lote de vendedoras ambulantes de la Plaza Maipú, que tendrían permisos, con el trato de ir a apoyarla.

Al igual que otros gobernantes de corte populista, no teme mentir. Por ejemplo señala de forma majadera, que Christian Vittori y dos exConcejales de Maipú, están en la fase oral del denominado “Caso basura”. Y sostiene que ella hace su matinal, pues los matinales de la TV Abierta y los medios nacionales y comunales, no informan que el exAlcalde está siendo procesado.

Y es mentira. En La Voz hemos cubierto el caso entero, y hace apenas un par de días subimos información de lo que está pasando.

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Incluso en su desesperación dedica un par de palabras a este redactor: “hay una persona que está fuera de Chile y que habla barbaridades”, dice. Sin embargo, omite algo fundamental. La persona que está fuera de Chile fue acusada de injurias y calumnias con publicidad por parte de Barriga, cosa que fue incapaz de comprobar en sede jurídica.

Pero más allá de los problemas que tenga la alcaldesa con quien escribe esta columna. Lo triste es su incapacidad de gobernar sus emociones. Porque al final del día cualquier concejal que ose a pedir un documento, o hacer una crítica, recibe de vuelta un vendaval de descalificaciones.

Es tanta la ignorancia de Barriga que es incapaz de darse cuenta de que los concejales (de todos los sectores) han sido más propensos a darle un sí, que decirle que no. Y la administradora municipal no se queda atrás. En vez de llamarla a la calma, se le suma en la ira. El resultado es un concejo municipal desdibujado donde se debería discutir qué cosas se hacen por el Maipú del presente y cómo se configura la comuna que queremos para el futuro.

Al final del día el concejo municipal es transformado por Barriga, su administradora (con la complicidad de la concejal Garrido), en un espectáculo que más se asemeja a un circo. Aunque la comparación resulta injusta: el circo al menos entretiene.

SOBRE EL AUTOR

Nicolás Aravena

Editor La Voz de Maipú

Fundé La Voz a los 21 años. Dicen que escribo bien, me apasiona la política, fotografía y entender el mundo que habitamos. Dejé de fumar hace poco, hago chistes malos y bailo pésimo.

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