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La periodista Paulina de Allende Salazar tuvo un lapsus de esos que salen caro. En el transcurso de un despacho por la muerte del cabo Salazar, la experimentada reportera utilizó la palabra «paco» para referirse al Cabo Nuñez, asesinado horas antes. Al instante, entendiendo que había cometido un error se auto corrigió para enmendar su error.

En medio de un ambiente convulsionado un el General Alex Chaván de Carabineros anunció que no haría declaraciones del caso si la profesional de Mega se encontraba presente. En cualquier país serio, los colegas de la periodista tendrían que haberle explicado al Carabinero que, más allá de la tragedia, él, en su rol de funcionario público, debe comunicar y que no puede vetar a una profesional que, asumió el error y lo corrigió en el momento.

Nada de eso pasó. Imaginé otra reacción de sus colegas. Pero pedirle a la prensa solidaridad, parece que es ir muy lejos.

El caso me llevó a otro momento. Recordé cuando en medio de una pauta, Marlene Valladares, periodista en ese entonces de La Voz, le hizo una pregunta a Cathy Barriga. La alcaldesa, frente a toda la prensa dijo «yo me voy a referir a los medios de comunicación, no a los medios pasquines políticos», dijo. ¿Solidaridad entre colegas? Ninguna. Todos guardaron cómplice silencio.

Después de eso, The Clinic y La Voz de Los Que Sobran hicieron noticia sobre el asunto. ¿El Colegio de Periodistas? Bien, gracias…

Paulina de Allende Salazar «No creo ser la noticia»

Volvamos al caso. Paulina de Allende Salazar pertenece a una generación de periodistas que tiene claro que el rol del profesional es hacer noticias y no ser la noticia. Ese día, los otros medios le pusieron el micrófono a la reportera. «La verdad es que no creo ser la noticia. Cometí un error pero lo corregí, la verdad es que veníamos súper rápido. Cometí un error y lo corregí».

Pero la suerte de la profesional estaba echada. Las redes sociales, que hace rato se transformaron en un hervidero de odios, y donde escasea el pensamiento crítico, pedían sangre. La tildaban de comunista, mentirosa, entre otros epítetos.

En un país serio, lo esperable, era que MegaMedia le pusiera piso. Se esperaba un comunicado donde se emitieran disculpas, recalcando que la profesional había sido la primera en pedirlas.

Sobretodo considerando que la profesional ha destapado los abusos De la Iglesia católica en Chile, o conducido programas que buscaban noticias falsas. Puede gustar o no el estilo de Paulina de Allende Salazar, pero de ahí a crucificarla, hay un mar de distancia.

Pero lo lógico, lo racional -sobretodo en estos tiempos- no van de la mano con la dignidad de las y los reporteros. A través de un comunicado su canal pedía disculpas y, a los minutos, anunciaban que la ganadora del Premio Lenka Franulic al periodismo femenino chileno el 2019, había sido despedida.

Comunicado sobre Paulina De Allende Salazar

El despido de la periodista se transformó en noticia nacional. No hubo medio de comunicación que se restara de informar el despido. ¿Defensas a la profesional? ninguna. La prensa chilena mostró su peor cara. Salvo Santiago Pavlovic, Mirna Schindler , Patricia Politzer, entre otras y otros, nadie salió a ponerle piso.

Lo cierto, es que en el ejercicio del oficio periodístico los periodistas o comunicadores están de forma constante expuestos al error. En este caso el momento fue desafortunado, pero la auto corrección inmediata.

El error más grande del día no lo cometió De Allende Salazar. El error más grande fue el silencio cómplice de muchas y muchos colegas que no comprendieron que ayer fue De Allende Salazar y mañana puede ser cualquiera de ellos el vetado de una pauta. Por decir «paco» o por hacer preguntas que molesten al poder.

SOBRE EL AUTOR

Nicolás Aravena

Editor La Voz de Maipú

Fundé La Voz a los 21 años. Dicen que escribo bien, me apasiona la política, fotografía y entender el mundo que habitamos. Dejé de fumar hace poco, hago chistes malos y bailo pésimo.

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