martes, mayo 17, 2022

Trabajar en un Café con Piernas: La experiencia de una maipucina

Sabrina (nombre ficticio utilizado para resguardar su identidad), es maipucina, nació en 1993, es fan de la música y el animé, y desde hace 6 años ha trabajado en el rubro del Café con Piernas.

En el centro de Santiago existen cafés con extensas vidrieras que dejan ver el interior del local donde, de pie, hombres adultos beben una taza sin importar la hora o si hace frío o calor. En el exterior también toman café de pie: no hay sillas, solo atractivas mujeres vistiendo atuendos escotados y ceñidos que atienden detrás de una barra o van directamente a la mesa.

Son los denominados «cafés con pierna» y han sido parte de la ciudad al menos durante los últimos 30 años. En Paseo Ahumada atienden en horario de oficina y se puede apreciar a una variedad de hombres donde el espectro pasa desde varones en traje, funcionarios, oficinistas e inclusive algunos asisten en grupo o en menor medida, con sus parejas.

Los más reconocidos por el santiaguino común son el Café Caribe y el Café Haití que se divisan al caminar por pleno Paseo Ahumada, sin embargo, en el sector céntrico de Santiago se estima que existen al menos unos 60 y solo en dicha comuna alrededor de 120.

maipucina
La Voz de Maipú

La oferta de estos lugares caracteriza algunas calles, pasajes y galerías. Se establecieron por ahí por 1970 y tuvieron su auge en los 80 y 90, seguidos de los «cafés de segunda categoría», esos que se aprecian entre medio de edificios o galerías tipo caracol donde no hay una amplia vitrina ni mucho menos mesas en el exterior; solo hay una puerta con letreros de neón en el frente, los que muchas veces pasan desapercibidos por los transeúntes, o bien, pasaron a ser parte de la cotidianidad urbana.

Uno de los elementos principales de estos establecimientos es el anonimato, ya que son lugares que resguardan las acciones e identidades tanto de sus clientes como de sus trabajadoras.

«Este espacio de los cafés parece ser una metáfora de un tiempo pasado, como ancla identitaria de un deseo de que las cosas fueran como antes, cuando los espacios <naturales> masculinos y femeninos no estaban mezclados ni cambiados. Esta metáfora, sin embargo, se inserta en la modernidad (o posmodernidad) en un contexto de cambio donde la urbanidad reactualiza la identidad femenina, al mismo tiempo que concentra/mercantiliza el placer de los sentidos en un ‘dos en uno’. Por algo se llaman cafés con piernas, o sea, se paga por el café, pero se obtiene ilusoriamente lo femenino, simbolizado en las piernas», interpreta Davenir da Silva Concha en su trabajo titulado Masculinidad y café con piernas. ¿Crisis, reacomodo o auge de una «nueva» masculinidad?.

Sabrina (nombre ficticio utilizado para resguardar su identidad), vive en Maipú, nació en 1993, es fan de la música y el animé, y hace 6 años se ha desempeñado regularmente en este oficio. La flexibilidad horaria y los ingresos que difieren bastante de un trabajo formal, la han persuadido de ser una trabajadora de «cafés de segunda categoría».

¿Cómo llegaste a trabajar en el café y cómo ha sido tu experiencia?

La verdad no me acuerdo como llegué a trabajar allá, sí me acuerdo que busqué por internet datos de dama de compañía y apareció la oferta del café y me tincó porque siempre me ha gustado el mundillo de este tipo de trabajos. Cuando chica crecí viendo el reality de las conejitas Playboy y siempre quise ser como una de ellas; viviendo así, teniendo plata y siendo regia. Primero estaba buscando de dama de compañía y apareció la oferta del café, eran más de 600 lucas, piola, de 10 am hasta 3:30 pm y 3:30 pm a 9 de la tarde.

La experiencia fue brígida igual. En ese tiempo estaba pololeando y le conté a mi ex y nada, fui y me dejaron trabajando altiro, me recibieron súper bien. Fui a trabajar creo que ese día o el lunes y me contaron todo de como era: se atendía por bailes, habían cuatro cubículos en el local donde habían asientos y uno tenía que bailar.

El pago se cobraba cada dos canciones, se hacía un baile y siempre ponían las mismas canciones porque tenían la lista de las que eran mas cortas. La idea era que duraran dos minutos o un minuto y medio, o terminaban un poco antes. Obviamente no podías poner canciones largas porque tenías que pensar en tus compañeras que venían después, igual es paja estar en canciones tan largas con un cliente, a veces son pesados y una quiere salir rápido.

Con el tiempo sí empecé a darme cuenta de que hacían otras cosas. Como yo era nueva no me contaban nada de lo que hacían en el privado, que hacían hueas sexuales y tenían sus precios.

¿Cuánto tiempo llevas allí y a qué te dedicabas anteriormente?

Empecé a trabajar a fines del 2015, tenía 23, antes de eso estaba estudiando Pedagogía en Inglés, estaba en segundo año pero por cosas de la vida me salí, estaba con mi hijo y decidí empezar a trabajar así por el horario, me acomodaba caleta y todo.

Antes de eso había trabajado de bartender pero siempre poco tiempo, había durado como dos meses, de hecho en ese café dure como dos meses.

El café es mejor opción obviamente por la plata. Estaba en un café donde me pagaban por canción que pasaba, ni siquiera era hacer baile todo el rato, era solo conversar. Me pagaban luca (por canción) y solo conversando en la barra. También habían pedidos de privados pero tampoco me gusta tanto. Si me pagan por conversar prefiero eso, por eso es tan rentable para mí, el horario es muy bueno, ¿dónde trabajas esa cantidad y ganas 600 lucas?.

También por las facilidades que te entregan, como no te hacen contrato ni nada, si uno tiene un problema o vas a faltar derechamente solamente vas a avisar que tienes que faltar y chao, tampoco hay tanto compromiso. De repente hay días que no me quiero levantar a trabajar y no voy no más, y no me van a echar ni nada, a menos que me vaya al chancho pero no es como los demás trabajos que hay que conseguir licencia.

¿Te gustaría dedicarte a otra cosa en el futuro?

No sé qué pase después, quizás ponga yo un café o me vaya del país, quizás sea aprendiendo a mezclar música y termine yéndome a Europa a tratar de ser Dj, o a trabajar directamente allá, o a trabajar como bartender, ya que hice el curso con la intención de irme, pero no sé, hay muchas cosas que podría hacer, pero prefiero mantenerme ahí sin hacer expectativas con algo porque soy muy cambiante y me voy acomodando a lo que me parezca mejor en el momento.

¿Te haz acostumbrado al trabajo?, ¿cómo manejas la exposición?

Nunca me acostumbro del todo a la pega porque es demasiado agotadora mentalmente, cada cierto tiempo me salgo porque colapso, soy una esponja de emociones y absorbo caleta de la gente y entrego también caleta, si me llevo bien con alguien soy yo como soy no más.

En el café que estuve ahora último también hay clientes que me van a ver a mí solo para conversar o para regalonear en la barra haciéndonos cariñito y también me desgasta eso, también me aburren, me aburren los manoseos, las miradas de los hombres, son unos cerdos. Que estén ahí mirando no les importa nada que haya más gente. Si te van a puntear lo van a hacer, si te van a meter mano también, una ahí tiene que saber como trabajarlo o sacarles plata, de eso se trata al final, pero a mí me aburre. Cada cierto tiempo me salgo y vuelvo por lo mismo: me aburre ese trato, pero a la vez vuelvo porque en este país culiao no hay trabajos que paguen bien y que no te consuman completamente de lunes a lunes, así que vuelvo por eso, por la plata y por el horario que tiene, por las facilidades que tiene para trabajar.

Si yo les digo que mi hijo está enfermo no voy y chao, aunque sea mentira no tengo que comprobar nada y todas obviamente nos hemos visto expuestas a situaciones desagradables, no faltan los hueones que te quieren hacer de todo sin pagar. Una vez me pasó que estuve con un cliente mucho rato y al final me pagó de una cuenta de 60 lucas 10 mil porque no andaba con más plata en la cuenta y se hacen los hueones. De repente llegan curados y te pueden romper la lencería que usas, pero pocas veces en el local he visto cosas de esa índole, porfiados que haya que echarlos del lugar.

¿Son compatibles tu trabajo y horarios con tu estilo de vida?

Los horarios que tengo en el café son full compatibles con mi estilo de vida, soy super tincá: hay días que no quiero ir y no voy no más y, por lo tanto, estoy buscando ese tipo de trabajos. Ahora estaba en un night club que funciona como café en la semana durante el día. El horario es de 10 am a 6 pm pero me las arreglé para que me dejaran salir a las 4 y ni siquiera tengo que entrar a las 10, puedo llegar después y si me está yendo bien me voy más tarde, una maneja sus tiempos y no hay que avisar, me da esa libertad.

A pesar de todo me gusta el trabajo porque me gusta vestirme con los “uniformes” que son lencería o bikinis, me encanta esa ropa, te sube caleta la autoestima. A pesar de todo llega gente bacan, clientes buenos y chistosos que te hacen el día, pero me pasa de todo, un día puedo estar muy bien y después mal porque es desgastante mentalmente tener que hacerte la bonita y la simpática siempre, tener que estar riéndote. No puedes atender mal, tienes que estar bien, mostrarte bien siempre.

Yo le agregaría que fuera un trabajo como cualquier otro, que dieran boleta, en algunos es así, no en todos. En el que comencé en 2016 si hacían boleta y contrato, pero en el último que estuve era pago diario y ahora en este también es pago diario. No tengo nada de esas cosas, tengo que pagar Fonasa por mi cuenta pero cambiaría eso porque igual es difícil hacer ese tipo de cosas, por esa cantidad de plata obviamente está la evasión de impuestos pero eso , no sé cómo podría mejorar algo al rubro.

¿Cuáles son tus hobbies, que te gusta hacer en tu tiempo libre?

No tengo hobbies al 100%, me aburren mucho las rutinas y no hay nada por lo que me desviva ni me apasione realmente. De repente me pongo a estudiar Inglés o hago cursos gratis. Me gusta el animé y me gusta escuchar música. Ahora que sé mezclar música me gusta descargar música de repente. Paso tiempo con mi hijo y vemos películas, a veces no hago nada en mi tiempo libre. Voy haciendo cosas dependiendo de mi estado de ánimo: si estoy triste me permito estar así igual, me gusta caleta pasar tiempo con mis amigos y salir a bailar.

Pamela Pérez Mendoza
Pamela Pérez Mendoza
Pamela, periodista en práctica. Oriunda de Maipú y actual vecina de Santiago. Fan de la música, el baile y el ocio. La igualdad de derechos es mi bandera de lucha.

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