Maipú, un circo animado por Cathy Barriga

¿En qué minuto Maipú se convirtió en un circo animado por Cathy Barriga?. No, no fue el 6 de diciembre de 2016 cuando asumía la alcaldía de Maipú, luego de la dispersión de votos entre Vittori y Campusano.

Me niego a creer que desde el primer día Barriga tenía planeado convertir la municipalidad en una productora de eventos. Y es que guste o no, la alcaldesa asumía un municipio que había perdido credibilidad por parte los maipucinos.

Aún si un fallo judicial entremedio, la gente de a pie, tenía la percepción que en Maipú corría la plata y que la ex administración municipal hacía las cosas entre gallos y medianoche. Y no es que esté asegurando que así sea, pues aunque disguste, nadie aún ha condenado a Vittori, ni a ninguno de los que lo acompañaron en su travesía.

Hablo de percepciones. Como cuando se decía que el edificio consistorial se hundía o que el ex alcalde Sepúlveda entregaba plata de más a las iglesias evangélicas. El relato. Lo que el chofer del local te dice al subirte al auto, es algo contra lo cual es difícil pelear. Incluso para un alcalde o alcaldesa con amplios recursos para hacer relaciones públicas.

Porque si analizamos los primeros días de Barriga en el municipio, podemos intuir que más de alguno de quienes la acompañaban, algo sabían de política. Recordemos, por ejemplo, que el concejo municipal se comenzó a transmitir por streaming. Una medida que desde La Voz de Maipú valoramos positivamente en su momento y que criticamos cuando se cortó de forma unilateral.

Inclusive a los días de asumir, Barriga celebró el aniversario de la comuna, y condecoró a vecinos destacados, sin importar su militancia política. Recuerdo, por ejemplo, al ex regidor que inspiró el cortometraje animado que ganó un premio Oscar: Historia de un Oso, recibiendo su galvano de manos de la alcaldesa.

El año llegaba a su fin y una casa de jengibre, que luego se supo que costó más de 20 millones, nos alertaba que el peligro de farandulizar la gestión estaba a la vuelta de la esquina.

Los primeros reportes no eran buenos. Decían que Barriga retaba a su equipo, como si fueran niños pequeños. O que todo el tiempo intentaba marcar su autoridad, aunque fuese innecesario.

Y la gestión avanzó y los pudores se fueron perdiendo. En algún momento me encontré cara a cara con la alcaldesa y me permití decirle que no podía contestar de forma personal a los emplazamientos políticos que le hacían los concejales. Me permití darle un consejo, que ella escuchó y agradeció. Aunque nunca lo aplicó.

Y apareció Luis Japaz. El asesor que -todos dicen- la fue cooptando y la terminó por convencer que lo que había que hacer eran eventos. El mismo que mañosamente la hizo confundir la crítica política, con el ataque personal.

Japaz es -a mi juicio- el artífice de creer que aquel funcionario o funcionaria municipal que se atreve a criticar una medida “le tiene mala a la alcaldesa”. O le tiene envidia. O se junta con Vittori al terminar su jornada.

Porque todo lo que se pueda decir de Barriga y su administración se queda pequeño. Porque si se dijese todo lo que se sabe, la gente terminaría por no creerlo.

Hoy Maipú es un circo, donde la política ya no importa. Se perdieron las formas y el debate quedó relegado a que Barriga pierda los estribos y acuse de parásitos a sus críticos.

Y no hay derecho. Porque mientras Barriga realiza un matinal cumpliendo sus sueños -tal vez- frustrados, hay gente que lleva meses pidiendo que SMAPA repare una fuga.

No hay derecho. Pues mientras la alcaldesa se pasea, pelo al viento, en un descapotable, hay gente esperando en los consultorios municipales, ser atendida por un profesional que no tiene horas para entregar.

No hay derecho. Pues mientras ella sale en los medios, porque hizo un baile en Maipeluza, hay vecinas y vecinos mascando la rabia, de tener que caminar por una plaza Maipú que fue convertida en un persa, versión “cuma”.

Hoy sus defensores en redes sociales repiten el discurso que Barriga levanta. Creen que la crítica es “porque le tienen mala”. O preguntan ¿y donde estaba usted cuando estaba el Vittori?.

Pero nadie puede salir a defenderla con argumentos de fondo. Pues está próxima a cumplir 3 años y más allá del parque el pajonal y los médicos a domicilio (programa que merece varias críticas), es poco lo que puede mostrar Barriga como gestión.

Ha habido show y mucho. Barriga hace una gestión bulliciosa, que nos propone un estado de borrachera constante. Pero la comuna es poco lo que mejora y la gente comienza a perder la paciencia. En poco más de un año, se verá si los indignados son capaces de ir a votar. Porque Maipú merece más que esto. Porque la comuna no resistirá cuatro años más de farra. El próximo alcalde o alcaldesa, tendrá el tiempo en contra. Deberá, cual equilibrista, balancear el forado de dinero que quedará, junto con incentivar el progreso y mejora del territorio. Mientras tanto, Maipú es un meme en internet. O tal vez un circo (de los fomes) animado por su propia alcaldesa.

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