Humedales Urbanos de Maipú: Obras de la naturaleza aún sin total protección

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Maipú es la segunda comuna con mayor cantidad de población en Chile con una superficie de 135,5 km2, donde no solo se desarrolla una gran variedad de características sociales y culturales, sino también físicas y ecológicas. Dentro de estas últimas, encontramos nada más ni nada menos que humedales, los que se conmemoran cada 2 de febrero a nivel internacional tras el Convenio de Ramsar celebrado por 172 países en 1971.

En detalle se trata del Convención Relativa a los humedales de importancia Internacional, el cual define a los humedales como “todas aquellas extensiones de marismas, pantanos, turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina, cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros”.

Amaira Saravia, bióloga ambiental, complementa señalando que “son ecosistemas tremendamente ricos en biodiversidad, de los más diversos en el planeta tierra. Por lo mismo, a cualquier humedal al que vayamos nos vamos a encontrar con mucha flora y mucha fauna, y asociado a todos ellos tenemos un montón de lo que llamamos servicios ecosistémicos. Entre ellos, por ejemplo, la distribución de agua pura, además, son una de las principales ventajas en contra del cambio climático”.

En esa línea, hay que tomar en consideración que se estima que aproximadamente el 40% de la flora y fauna del planeta vive o se reproduce en zonas húmedas, por lo que es un ambiente propicio para ellos. Por otra parte, proporcionan beneficios como la amortiguación de la erosión del suelo.

Sistema de humedales Mapocho El Trebal / Foto: Biocorredor Mapocho El Trebal.
Sistema de humedales Mapocho El Trebal / Foto: Biocorredor Mapocho El Trebal.

Lamentablemente, las cifras indican que los humedales han estado desapareciendo con el paso del tiempo, de hecho, según una ficha informativa de Ramsar.org; compartida por el Gobierno de Chile, “las estimaciones científicas muestran que desde 1900 ha desaparecido el 64% de los humedales del planeta”.

De ahí la relevancia de los acuerdos alcanzados entre las diversas naciones hace más de 50 años para proteger sus respectivos humedales a través de diversas políticas, instaurando el Día Internacional de los Humedales como una medida de concientización para la población, donde sin duda los más desafiantes resultan ser aquellos que se ubican en zonas urbanas, debido al alto riesgo de irrupción humana.

En el caso de Maipú, existen tres humedales que, en total, suman cerca de 400 hectáreas de superficie, de los cuales dos comparten la característica de ser urbanos: El Pajonal y el sistema Mapocho El Trebal.

El Pajonal: 32 especies de aves sobreviviendo al basural

En medio de un área totalmente residencial de la comuna de Maipú, en Lumen con Primo de Rivera, existe un árido terreno que muchas veces se confunde con un “peladero” o un basural, pero la realidad es que está lejos de serlo. Se trata de El Pajonal, un humedal estacional de casi 3 hectáreas.

Toma aérea de El Pajonal.
Toma aérea de El Pajonal.

Durante el invierno y los periodos de lluvia se generan grandes pozas de agua en este lugar, lo que contrasta en la temporada de altas temperaturas donde el terreno se seca y los más fácil de identificar son plantas pajosas. De ahí el nombre.

Pero a pesar de que los vecinos que pasan habitualmente por ahí lo confundan con un espacio en decadencia, este humedal alberga maravillas que pueden sorprender, como las 32 especies distintas de avifauna que han logrado registrar en el sector y las plantas hidrófilas que crecen en el lugar.

Loica en El Pajonal / Foto: Claudio Gaete.
/ Foto: Claudio Gaete.

Golondrinas que vuelan a su alrededor, cernícalos que anidan entre las hierbas, el halcón peregrino acechando a su próximo alimento, el águila mora, las loicas y los pidenes son algunas de las especies que caracterizan a El Pajonal.

Claudio Gaete, un artista visual y vecino del sector que se ha dedicado activamente a protegerlo y educar al respecto, comenta que otra cosa interesante de este humedal es que “en el verano siempre llegan las grandes rapaces y se ve mucho juvenil, lo que quiere decir que cuando vienen de la Quebrada de la Plata o de los cerros del poniente, vienen a practicar sus métodos de casa aquí”.

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Rarra en El Pajonal / Foto: Claudio Gaete.

Este inmenso terreno se dispuso hace más de 20 años para el proyecto de Parque Urbano El Pajonal, que busca transformar el sector en un espacio seguro y familiar. Sin embargo, los años pasan y, a pesar de que a estas alturas el proyecto va por su tercer diseño (presentado durante la gestión de la exalcaldesa Barriga); y que quedó a cargo del Ministerio de Vivienda, aún no se concreta. 

Claudio, en conjunto con varias agrupaciones de vecinos organizados del sector, presentaron una iniciativa complementaria para que este parque beneficie al lugar en su calidad de humedal y se vea protegido frente a las inminentes amenazas, sin embargo, la ejecución se ha visto paralizada por una serie de circunstancias que, hasta hoy, siguen postergando la continuación de las obras que partieron en un acotado perímetro.

“Es super importante que este espacio se concrete como un parque como tal, no solo por la protección del humedal, sino incluso por la parte emocional y psicológica de la comunidad. La gente espera el invierno y cuando se llena el humedal cruzan a grabarlo y todo, tiene todo un contexto histórico que tenemos que recuperar”, agrega Gaete.

El Trebal: una proeza natural a 25 minutos

Al viajar hacia el otro extremo de Maipú hacia el poniente, justo en el límite con Padre Hurtado, se ubica un sistema de humedales compuesto principalmente por el Río Mapocho y la Laguna El Trebal, un lugar que traslada “mágicamente” a sus visitantes a un espacio verde y fresco, a unos 25 minutos de la zona residencial más cercana.

Al introducirse en el terreno se comienzan a notar los hongos creciendo bajo los árboles, un verde hipnotizante de las hojas de la vegetación, mamíferos y reptiles haciendo sonar el terreno por el que se desplazan rápidamente y mariposas de múltiples colores, además de bandadas de pájaros surcando el cielo.

Hongo en Mapocho El Trebal / Foto: Biocorredor Mapocho El Trebal.
Hongo en Mapocho El Trebal / Foto: Biocorredor Mapocho El Trebal.

Sin avanzar mucho más en el llamado Sistema Mapocho El Trebal, se nota el fresco cambio de ambiente generado, principalmente, por sauzales maravillosos, tanto llorones -o introducidos- como también nativos, donde los pies del invitado citadino se ensucian del barro provocado por los flujos de agua que recorren el suelo.

Sauzal Mapocho El Trebal / Foto: Biocorredor Mapocho El Trebal.
Sauzal Mapocho El Trebal / Foto: Biocorredor Mapocho El Trebal.

Esta proeza natural, protagonizada por un Río Mapocho bastante más limpio que el que se aprecia en el centro de la capital y una laguna de origen artificial nacida hace más de una década luego de que una empresa dedicada a la extracción de áridos rompiera napas subterráneas, es considerada por la comunidad aledaña como un agradable “patio trasero” al que se puede ir a pasear en los ratos libres para alejarse de la ruidosa ciudad e incluso ir en familia a “tirarse chapuzones”.

Hugo Muñoz, uno de los fundadores de la organización medioambiental Biocorredor Mapocho El Trebal, dedicada a la difusión y protección del sistema de humedales que lleva el mismo nombre, comenta que, de acuerdo a lo que ha podido observar en terreno en el último tiempo, la laguna ha sido muy ocupada por aves acuáticas. “Hay un montón de patos, de rapaces y se generó un ecosistema gigante solo por esta intervención humana, es paradójico igual”, detalla.

Garza grande/ Foto: Alex Lamoreaux.
Garza grande/ Foto: Alex Lamoreaux.

Al respecto, Muñoz destacó también: “Como tenemos bosque esclerófilo nos dividimos en ladera norte y sur, en la ladera norte podemos encontrar matorrales super adaptados al sol, como los cactus, los espinos, etc. Si nos vamos a la ladera sur que es donde hay sombra y humedad, encontramos quillayes, litres y un montón de biodiversidad”, destacó Muñoz.

A pesar de que, por motivos que se abordarán más adelante, ahora solo queda una de las tres lagunas que surgieron inicialmente tras el incidente de la empresa, no es sorpresa avistar cisnes de cuello negro nadando por ahí, escuchar el particular “ladrido” de los patos llamados “perritos”, o incluso observar el vuelo de águilas. Esto, sin contar las plantas hidrófilas y la fauna que baja del cerro para beber el agua de la laguna.

Declaración de humedales urbanos: el importante rol de una comunidad organizada

Una diferencia significativa entre estos dos humedales radica en el nivel de organización comunitaria que está pendiente de ellos. Si bien El Pajonal cuenta con varios grupos a su alrededor interesados en que se proteja y se eduque al respecto, no existe nada que se dedique de manera exclusivamente a ello, como lo que ocurre con el Mapocho El Trebal.

Biocorredor Mapocho El Trebal / Foto: Biocorredor Mapocho El Trebal.
Biocorredor Mapocho El Trebal / Foto: Biocorredor Mapocho El Trebal.

Esto puede conllevar algunos problemas a la hora de conseguir medidas eventualmente más efectivas para su preservación, como lo es la Declaración de Humedal Urbano.

La ley 21.202 o “ley de humedales urbanos”, publicada en 2020, nace con el fin de identificar y reconocer los humedales dentro del límite urbano. Además, tal como comenta Paulina Toro, abogada especializada en derecho ambiental, se busca “establecer ciertas estrategias o instrumentos de protección y conservación de los humedales”.

En cuanto al Reglamento de la ley de humedales urbanos, lo que hace es “aportarnos algunas definiciones, establecer algunos criterios respecto a los cuales se va a entender la protección del medio ambiente y su gestión sustentable, a su vez establece los requisitos más específicos del procedimiento de reconocimiento o declaración de humedales urbanos”, según comenta el abogado ambientalista Isaías Urzúa.

En este marco legislativo, el Ministerio del Medio Ambiente delega a la Seremi correspondiente de cada región recibir, evaluar y aceptar o rechazar solicitudes presentados por una municipalidad. La Seremi de Medio Ambiente en la RM, Sonia Reyes, señala al respecto que, de todas formas, la tarea no depende solamente de la entidad edilicia.

“Nosotros también tenemos un rol ahí y yo creo que para que sea eficaz debe ser una actividad coordinada, para sumar esfuerzos y no estar duplicando esfuerzos en todo el territorio”, expresó Reyes apuntando a un trabajo en conjunto entre las autoridades y las comunidades residentes.

Cabe mencionar que hay una segunda opción menos utilizada que es un oficio directo de parte del Ministerio del Medio Ambiente, un proceso más rápido que se salta algunos de los pasos por los que se someten las municipalidades.

En cualquier caso, se debe considerar que pueden haber complicaciones en el proceso como lo que ha ocurrido en la vecina comuna de Quilicura, donde se mantiene una pugna entre las agrupaciones ambientales y el municipio contra unas empresas inmobiliarias que se vieron afectadas luego de la declaración de humedal urbano de la zona de el Estero Las Cruces.

Humedal de Quilicura / Foto: Diario Financiero.
Humedal de Quilicura / Foto: Diario Financiero.

El conflicto llegó hasta el Tribunal Ambiental, el que terminó fallando a favor de los privados indicando que se reconsiderara la cantidad de hectáreas contempladas en la declaración, lo que implica, básicamente, hacer nuevamente la solicitud y todo trámite que ello implica.

Camino hacia la declaración

El Pajonal, un lugar que, en palabras de Gaete, “lleva más de una década abandonado”, arrastra a través de los años los problemas de la acumulación de basura ya mencionados y el daño que esto genera a la biodiversidad, además de la presencia de un campamento que se sigue expandiendo aún con el riesgo de inundaciones cada temporada de lluvia.

Al respecto, los vecinos reconocen que las autoridades se enfrentan a un dilema a la hora de considerar una declaración de humedal urbano, la decisión de priorizar El Pajonal como pulmón verde para Maipú, o priorizar otro problema que busca solucionarse a la brevedad, la crisis habitacional que pasa Chile.

Campamento Japón, ubicado en El Pajonal.
Campamento Japón, ubicado en El Pajonal.

“Lamentablemente donde existen campamentos tenemos problemáticas del manejo, la disposición correcta y la responsabilidad en torno a los residuos que se generan. Pero no son solamente residuos domiciliarios, es mucho mueble, escombro, residuos biológicos. No es solamente que la gente del campamento disponga ahí, sino que hay muchos otros vecinos y recolectores informales que llegan”, declaró Paloma Valenzuela, directora de la Dirección de Aseo, Ornato y Gestión Ambiental (DAOGA). 

Asimismo, el hecho de que la toma esté instalada en este sector es uno de los factores que ha retrasado la implementación del esperado parque, el que sería de gran ayuda para categorizar El Pajonal como un humedal urbano de una vez por todas, y establecer así medidas concretas de cuidado y preservación.

Mapocho El Trebal, por su parte, luego de un trabajo coordinado entre vecinos, agrupaciones medioambientales y autoridades locales y regionales, recientemente se encuentra en un proceso de evaluación para ser declarado Humedal Urbano junto a todo el resto de la ribera del Río Mapocho que pasa por la ciudad. Los 77,6 km.

El pasado 23 de enero, la Municipalidad de Maipú, en conjunto con otras doce comunas de la Región Metropolitana, firmaron la solicitud y la ingresaron ante la Seremi en el marco no solo de un acuerdo de la “Red de Alcaldes y Alcaldesas por la Sustentabilidad”, sino también de los propios esfuerzos de la gestión Vodanovic por enfocarse en hacer de la segunda comuna más poblada de Chile un lugar sostenible medioambientalmente.

“El trabajo se hizo en tiempo récord, porque no solamente tiene una parte teórica que tiene que cumplir con ciertos criterios según lo que indica el manual de humedales urbanos, sino que tiene un montón de terrenos, planimetría y un trabajo en conjunto de un montón de unidades municipales”, manifestó Valenzuela.

Sin embargo, aclaran que a pesar de que ya se haya iniciado el trámite, no es hasta que este sea indicado como “admisible” que se puede comenzar a tomar medidas ante las amenazas que enfrenta este humedal, principalmente del ámbito empresarial.

Ya lo adelantábamos con anterioridad: años atrás, una empresa dedicada a la extracción de áridos -actividad ambiguamente normada en ese entonces- reventó unas napas subterráneas desde las cuales surgieron tres lagunas artificiales entre territorio maipucino y una parte de Padre Hurtado, tras lo cual la instrucción de subsanar y “dejar eso como estaba” implicó que se iniciara un proceso de recubrimiento, pero con desechos de cemento.

Hoy, dos de las tres lagunas ya se encuentran totalmente tapadas con este material, quedando la última y la más grande aún pendiente, pero con el riesgo de que en cualquier momento desaparezca. No es necesario profundizar en el desastre medioambiental que esto provocaría en el lugar.

Laguna El Trebal.
Laguna El Trebal.

“En caso de que se apruebe la solicitud de humedal urbano, esta actividad debería revisarse porque evidentemente no es compatible con una declaratoria de protección, es como una explotación minera en un Parque Nacional. No es coherente la actividad con la acción de protección”, indicó la Seremi por su parte.

En la misma línea Dennisse Poblete, coordinadora del área de protección ecológica y biodiversidad de la DAOGA, aseguró que las actividades de relleno de lagunas “debiesen parar no con el ingreso de la declaratoria, sino cuando la declaratoria sea favorable, ahí es cuando los territorios van a quedar condicionados a actividades de alto impacto ambiental. Lo que actualmente está en curso solo puede condicionar proyectos que quieran ingresar a evaluación ambiental”.

DAOGA agregó que este es solo un primer paso para la protección de ese humedal, pues tiene que venir acompañado de una serie de trabajos, políticas y ordenanzas que se implementarían en caso de que se declare humedal urbano.

Al respecto, Hugo, complementó con que “la declaratoria de humedal es un punto super importante, pero en realidad es el inicio de muchas cosas, porque las declaratorias de humedales urbanos muchas veces se quedan en el papel”.

No declarado = no protegido

Así es como, por el momento, ambos humedales se mantienen fuera de una normativa que obligue su protección, dependientes solo de la voluntad de quienes los rodean, sobre todo El Pajonal.

A pesar de que DAOGA dice estar en conocimiento de la existencia e importancia de este ecosistema estacional, lamentablemente no hay un trabajo en marcha más allá de las conversaciones constantes con los actores interesados en el lugar, incluyendo la gente del campamento. El foco ha intentado mantenerse en la disminución de los basurales. 

Desde la comunidad se reconoce que, poco a poco, la legislación parece alinearse con los intereses medioambientales, algo que Saravia considera fundamental.

Diuca en El Pajonal / Foto: Claudio Gaete.
Diuca en El Pajonal / Foto: Claudio Gaete.

“Los Servicios, privados y las mismas comunidades que se ven beneficiadas con los humedales necesitan coordinarse y trabajar en conjunto y bajo acuerdos que se respeten, porque de otra forma podemos ir generando un montón de figuras legales para proteger los humedales, pero siempre vamos a ir teniendo conflictos que finalmente van a perjudicar a los humedales, su protección, conservación y gestión”, indicó la bióloga.

Además, agrega que a pesar de que estos son los casos de Maipú, los humedales no se pueden entender de manera aislada, hay que contemplar que cada humedal forma parte de una gran red de humedales que se extiende por toda américa, y que “si hay uno que desaparece, dejamos de cuidar dejamos de ver, los impactos son a nivel generalizado”.

Finalmente, mientras existan personas interesadas en cuidar estos sitios, siempre habrá otros miles, o millones que podrán disfrutar de sus beneficios. Ya sea ir a visitar una laguna, pasear por un sauzal, caminar bajo la lluvia, o simplemente disfrutar del agua que consume. 

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